CAPITULO 34:
LALI
Después que peter dijera la palabra con A, pretendí escuchar a Brittany llamándome y
prácticamente huí de la habitación. Ignoré el hecho de que lo dijo, y él no ha sacado el tema
otra vez.
El miércoles, decidí ir al trabajo con él porque de alguna manera necesitábamos hablar sobre
el sábado. No quería armar una gran bronca sobre eso, pero no quería mencionar
precipitadamente la palabra con A como pablo y yo hicimos.
Luis ahora trabaja para su primo. El taller de Enrique se localiza en la parte Sur de Fairfield, en
la esquina de la calle Washington y la calle Main. Es una intersección donde los integrantes de
la pandilla usualmente se juntaban. Esta parte en particular de Fairfield era famosa por los
tiroteos semanales cuando yo iba en la primaria. Creo que incluso había una primera plana en
el periódico local que hablaba de las actividades vandálicas en los años recientes, tengo una
extraña sensación sólo por estar aquí.
―Llegamos ―peter dice cuando nos estacionamos en uno de los tres espacios en el
estacionamiento en frente de nosotros.
No puedo ver más que hoyos al azar en el edificio mientras peter me lleva dentro.
Un hombre con tatuajes está subiendo y bajando las manos mientras se inclinaba sobre el
motor de un auto. Lleva puesta una camiseta sucia y unos pantalones que necesitan una buena
lavada.
―Hey ese ―dice el hombre.
peter se vuelve hacia mí. ―Esta es lali
―Encantado de conocerte, lali. Soy Enrique, el primo de peter.
―Ella no habla español, Enrique ―le dice peter.
Enrique ríe. ―Lo lamento. Te ves como mexicana.
―No todos los mexicanos hablan español ―puntualicé.
―Todos los que conozco lo hacen ―dice él―. Demonios, la mayoría de los mexicanos que
conozco ni siquiera hablan inglés.
―Mi padre piensa que es más importante perfeccionar el inglés. No hablamos español en casa.
Enrique sacude la cabeza, como si él y mi padre no tuvieran la misma opinión. ―Cada quien sus
ideas.
peter camina hacia donde Enrique está trabajando y echa un vistazo dentro del motor. ―¿Tienes
una junta con fugas? ―le pregunta a Enrique.
―Sí. Necesita un arreglo y…
Enrique se congela cuando una chica entra en el local. Se ve de veinte años más o menos y ella
obviamente conoce a ´peter, porque avanza y le da un gran abrazo en el momento en el que lo
ve.
―Te ves como todo un hombre, peter ―dice ella, luego frota la barba en el rostro de él―. La
última vez que te vi, esto era pelusa.
peter aparta su mano. ―Gracias por avergonzarme en frente de mi novia, Isa.
―Alex no me dijo que tenías una novia ―dice ella. Se ve sorprendida de verme unos metros
apartada de él―. Oh, no te vi parada ahí, soy Isabel, una vieja amiga del hermano de peterLe sonreí de vuelta. ―Encantada de conocerte.
Enrique, quien ha estado en silencio desde que Isa entró, se limpia las manos en sus
pantalones. Lo veo tragar un par de veces, como si estuviera nervioso. ―Hola, Isa ―dice con
una gran sonrisa en su rostro―. Estoy sorprendido de verte por aquí. Realmente sorprendido.
Raramente te veo.
―He estado ocupada trabajando ―le dice ella.
―Lo sé. Me gustaría que vinieras más a menudo.
Isa muerde su labio, nerviosa. ―Mi auto ha estado fallando desde que le apreté el acelerador,
como si no quisiera seguir andando. Esperaba que pudieras echarle un ojo.
―Por supuesto ―dice Enrique entusiasmado―. Dame tus llaves. Lo veré ahora mismo. peter, ve
a la parte trasera. Tengo autos que necesitan cambios de aceite.
peterr me dice que lo espere mientras él se cambia al overol de trabajo. Platico con Isabel por
unos minutos hasta que peter vuelve.
―Eso definitivamente es una ofensa a la moda. ―Dije en broma.
Él señala con el pulgar a la habitación de atrás. ―¿Quieres que te preste uno? Si tanto te gustan
tengo de más allá atrás.
―No gracias.
Él toma su caja de herramientas de una de las repisas y me anima a seguirlo. El sol está
brillando en el cielo, y hoy será cálido, aunque con el clima de Chicago uno nunca sabe. Me
siento en el piso en frente del carro en el que peter está trabajando y alzo la cabeza hacia el
cielo para que me dé el sol.
―¿Enrique es parte de una pandilla? ―bajo la voz para qué solo él pueda oírme―. Vi sus
tatuajes.
―Él es un GO ―un Gangster Original…. no muy activo.
―¿Qué significa eso?
Se encoje de hombros. ―Significa que es un veterano, no un soldado raso. GO como Enrique
sólo son llamados cuando hay algo grande en marcha. Él piensa mucho en sí mismo pero ya
sabes…. la lealtad es profunda.
―Le gusta Isabel ―le dije.
―Lo sé. ―Él se sienta en una de esas sillas giratorias y saca herramientas de su caja―. Pero él
dice que lo rechaza cada vez que la invita a salir. Ella es de esas que suspiran por un tipo del que
se enamoraron en la preparatoria.
Siento una punzada de remordimiento cuando recuerdo el tiempo que pase de luto por mi
condenada relación con Marco, fue una pérdida de tiempo, y jamás tendré ese tiempo de
vuelta.
―Que, ¿una mala ruptura?
Él se detiene. ―Ellos no rompieron, el murió.
―Eso es terrible.
peter no mira hacia mí. ―Era el mejor amigo de martin.
―¿Cómo murió?
―Le dispararon.
Preguntas empiezan a llegarme a la cabeza. ―¿Una pandilla rival?
―No. Su propia pandilla. ―Él se ve triste sentado en el banco de madera y mira hacia el piso.
―No lo entiendo peter. ¿Por qué alguien se uniría a una pandilla?
―Algunos no tienen opción ―dice, bajándose del banco. Y deslizando debajo del carro la parte
superior de su cuerpo.
Le pegué en su pierna.
Se desliza de vuelta y me mira.
―Siempre hay opción. Tú no te has unido a una pandilla aunque tus hermanos lo hayan hecho
―me agacho para besarle―. Tú no has tomado el camino fácil. Te amo por eso.
El alza una ceja cuando la palabra con A se escapa de mis labios.
Oops. No se suponía que esto pasara.
―No quise decir amor como en “te amo”. ―Soy rápida en puntualizar, luego pongo las manos
en mi cara para ocultar mi vergüenza.
Él se sienta y gentilmente jala mi mano hacia abajo. ―No te preocupes mi chava ―dijo
quiñándome el ojo―. Sé lo que quisiste decir. Escucha, no sabes por lo que mis hermanos han
pasado. Hicieron lo que necesitaban hacer. No los juzgues. No sabes lo que es ser nosotros….
vivir pobres y en medio de una guerra callejera. Nunca has tenido que vivir con puntos
intermedios y viendo a tu mejor amigo morir en tus brazos. Apesta.
―Tienes razón, no puedo imaginar como es. Sólo estoy feliz porque no formas parte de eso.
Él asiente, luego se pasa el resto del tiempo trabajando mientras yo lo observo.
―¿Puedo ayudarte? ―pregunto―. Me siento culpable sentada aquí mientras tú trabajas.
Su mano aparece debajo de uno de los carros. ―Pásame la llave para el filtro de aceite.
Miro las herramientas tiradas. Umm… todas lucen igual para mí. Vuelvo mi mirada hacia su
mano―. Me tomaste por sorpresa.
Le oigo reír. ―Lo siento. Es lo que se parece a una garra con mangos de goma roja. ―Teniendo
en cuenta que sólo hay una cosa con mangos de goma roja, tengo una idea bastante clara de
cuál de todas se trata. Lo cojo y lo coloco en su mano.
Cuando termina, se desliza fuera. ―Me recuerdas a mi cuñada. No sabe nada sobre autos,
excepto como meter la llave y encenderlo.
Levanto mi mano. ―Yo sé cómo hacer eso.
―Dime por favor que tu padre al menos te enseñó cómo cambiar una llanta.
―No necesito saber cómo cambiarla. ―Busco dentro de mi bolso y saco la tarjeta que siempre
traigo en caso de que haya ese tipo de emergencias―. Mi padre me saco una tarjeta de
membrecía triple A para eso.
Pone los ojos en blanco. ―Deberías saber cómo cambiar una llanta. Recuérdame enseñarte
algún día.
Pasamos el resto del tiempo hablando. Asusta. Mientras más se sobre peter, más me gusta.
Somos totalmente diferentes, pero lo entiendo. Nunca nos faltan temas de conversación, y
aunque haya un silencio no es incómodo.
―¿Consideraras hacer examen para Pardue? ―pregunta cuando está debajo del cuarto auto en
la línea de los que necesitan cambio de aceite.
Él ya me ha dicho su primera opción de Universidades. ―No lo sé. No estaba en mi lista de las
diez primeras, ¿por qué?
―Pensé, ya sabes, si tú y yo seguimos… ―Su voz se apaga―. Olvídalo, la. Creo que he
respirado mucho el aceite.
Si seguimos juntos hasta el final del año, sería genial que pudiéramos ir a la misma
Universidad. Me siento tan cercana a peter ahora, y nos acercamos más cada día. Debo
recordarme a mí misma no quedar atrapada.
Necesito decirle cómo me siento.
Le golpeo suavemente la rodilla. ―Creo que vamos muy en serio.
―Eres una pesimista ―dice, deslizándose fuera de debajo del auto otra vez―. Ten un poco de
fe.
Me empuja hacia él y desliza sus manos por mi espalda. Puedo sentir el calor de sus manos
penetrar a través de mi camiseta. ―Tengo las manos sucias, ―dice―. Probablemente tu
camiseta esté arruinada.
El sonido de pasos viniendo hacia nosotros hace que nos apartemos.
―¿Qué pasa hombre? ―dice pablo. Él está parado junto a un tipo enorme.
Presiono el brazo de peter fuertemente.
―¿Vas a presentarme a tu amiga? ―dice el tipo enorme.
Puedo sentir sus músculos tensarse. ―lali, este es JC. Es un amigo mío.
JC pasa su cigarrillo a un lado de su boca y me mira larga y lentamente. Me hace sentir como
si estuviera deduciendo mi valor. ―¿Vas a la Preparatoria Fairfield?
―Sí.
―Nunca te he visto antes por aquí.
―Ella vive en el otro lado de la ciudad ―dice pablo―. ¿No es así la?
Asiento.
―Escuchen chicos ―dice peter. Siento que quiere deliberadamente sacarme del centro de la
conversación―. Si están buscando a Enrique, la última vez que lo vi fue en el garaje.
―No estoy buscando a Enrique ―dice JC―. Te estoy buscando a ti Lanzani, . Te tengo una
tareíta.
Sentí mi corazón detenerse al mismo tiempo de que me daba cuenta qué estaba pasando.
Peter había sido reclutado en la LB.
=========================================
holii se que me desapareci por mucho tiempo pero ahora volviiiii
CRYSTAL =D
=========================================
holii se que me desapareci por mucho tiempo pero ahora volviiiii
CRYSTAL =D

No hay comentarios:
Publicar un comentario