musica con sentimiento

jueves, 31 de julio de 2014

OR....capitulo 3

capitulo 3 :


peter




Capítulo 3:

Un par de horas después, todavía no habíamos dejado la cama. Pronto la comida iba a estar lista, pero de la única cosa que tenía hambre era de peter y ya lo había tenido. Más de una vez.
―Tenemos que bajar en algún momento ―dije, presionándome contra él. peter seguía desnudo debajo de la delgada manta que puse alrededor de nosotros una vez que habíamos bajado de nuestra unión sexual, me había puesto mi ropa interior precipitadamente y su viejo jersey. A pesar de una estufa que funcionaba perfectamente, el tercer piso de su casa en la montaña era ventoso e incluso su cuerpo caliente no podía alejar el frio―. Tu madre no parece ser una mujer muy paciente.
―Diez minutos más ―dijo peter vagamente. Continuó peinándome el pelo con sus dedos a un ritmo constante. Esa era una acción que nos calmaba a ambos, así que no lo alejé. No era como si estuviese muy emocionada por ver a su familia de nuevo.
―¿Siempre han sido así? ¿Tan… odiosos? ¿O es sólo conmigo? ―No podía mirar a peter porque no quería que viera cuánto me habían molestado las palabras de su madre.
―No, no siempre fueron así. Pero no eres tú. ―La mano de peter dejó mi cabello y lo metió debajo de su cabeza mientras observaba el cielo nocturno en el techo de cristal. Me di vuelta así podía ver las estrellas por encima de nosotros―. Más temprano me preguntaste si tenía otros hermanos de los cuales debía advertirte. Estabas bromeando pero diste justo en el punto.
―¿Tienes otro hermano? ―Me di la vuelta de nuevo, apoyándome en mis codos.
―Tenía otro hermano. ―peter mantuvo sus ojos lejos de mí pero podía ver el dolor enterrado en ellos―. Tenía otro hermano, thiago. Él era mi gemelo.
Mi boca cayó abierta
―¿Tenías un hermano gemelo?
―Obviamente no es algo de lo que me guste hablar. De hecho, creo que nunca se lo dije a nadie. Excepto a ti. ―Me miró intencionadamente―. Como te dije, estás debajo de mi piel.
peter  y yo no nos conocíamos exactamente por nuestras confesiones personales así que no lo iba a dejar continuar sin saber la historia completa.
―¿Qué le paso a thiago?
―Lo mataron. ―Los ojos de peter se estaban nublando―. Asesinado, en realidad.
Mi mandíbula cayó de nuevo.
―Santa mierda. ―Sabía que peter nunca había sido tan rico como ahora. Pero había estado en la casa de sus padres, y si bien no era una mansión, era definitivamente una casa de clase media-alta ubicada en un lindo vecindario. La gente que vive en vecindarios bonitos no era usualmente asesinada.
―Él y yo solíamos causar un montón de problemas. thiago tenía un montón de energía y era muy aventurero. Tuve un tiempo difícil manteniéndome junto a él. ―La sonrisa de peter era melancólica y triste―. Estaba este parque cerca de casa donde vivíamos cuando éramos pequeños. thiago y yo solíamos andar en bicicleta por ahí después de la escuela. El día que murió, hacía un calor insoportable y no pudimos dejar pasar la oportunidad de jugar afuera. Habíamos estado ahí un par de horas antes de separarnos. Estaba oscureciendo y lo fui a buscar. Encontré su bicicleta en el aparcamiento pero él se había ido. ―Podría decir que peter no estaba más conmigo; estaba en el pasado, con thiago―. Solamente teníamos diez. Todavía muy jóvenes como para entender la maldad en el mundo, pero no tan pequeños como para no confiar en todo el mundo. Pero por alguna razón, él había dejado el parque, y no se había ido solo.
Tenía tantas preguntas que quería hacer, tantas cosas que quería decir, pero las palabras escapaban de mí. La historia de peter era terrorífica e increíble, hasta ahora. Estábamos tumbados a una pulgada de distancia pero sentía la necesidad de conectar con él, para dejarle saber que estaba allí con él y que no iba a ir a ningún lado. Apoyé la mano en su pecho, justo sobre su corazón, y él contuvo el aliento.
―No lo encontraron enseguida. Lo buscamos por nueve meses. ¿Sabes cuánto tiempo es eso cuando alguien que amas esta perdido? ―La mano de peter cubrió la mía―. Nunca atraparon al hombre que lo mató.
―Lo siento tanto, peter. ―No sé cómo alguien se repone de una tragedia tan grande en su infancia. Perder a mis padres había sido suficientemente duro, pero peter había perdido a su hermano de una forma corporifica.
―La peor parte fue la culpa. Podría haber sido yo fácilmente. ―La voz de peter estaba cargada de emoción cuando me miro parpadeando. Estaba tratando duramente de alejar las lágrimas― Debí haber sido yo, mariana.
―No digas eso. ―Lo tomé de la mano y le di un apretón―. No debería haber sucedido en absoluto.
peter cerró sus ojos y respiró profundamente, dejándolo salir despacio. Cuando los abrió de nuevo, su azul puro había vuelto y estaba de nuevo en el presente.
―Deja de mirarme de esa forma ―dijo él con una sonrisa avergonzada.
―No puedo evitarlo. ―Moví mi cabeza con incredulidad―. Acabamos de tener un momento.
―Así es. Y todavía estas aquí. ―peter besó mi frente.
―Que puedo decir, me gustan los chicos emocionalmente desestabilizados. Con un toque de estar totalmente jodidos.
peter me dio un codazo en el costado y yo chillé.
―Y a mí me gustan las mujeres dañadas. Con solo un toque de locura.
―Creo que eso nos hace encajar perfectamente entonces. ―Me puse de rodillas y me desperecé. La comida ya debería haber empezado.
―Creo que hemos probado eso en más de una ocasión. ―Él agarró el dobladillo del jersey que estaba usando pero yo me escurrí lejos. Reconocí su sonrisa juguetona pero si me rendía ahora, me iba a perder la cena. Y estaba empezando a sentirme hambrienta―. Ese jersey luce un millón de veces mejor en ti.
―No estoy de acuerdo.
―Puede que tengas razón. Luciría incluso mejor tirada en el piso justo ahora. ―peter me atrajo hacia él de nuevo pero esta vez golpeé su mano―. Ow.
―Tenemos que bajar. Tu madre va a clavarme un cuchillo si no aparecemos.
peter gimió.
―Cinco minutos más. Lo prometo. Solo dame cinco minutos más y después podemos hacer frente al pelotón de fusilamiento.
Abrió sus brazos y ladeó su cabeza, haciendo que fuera imposible resistirme a él.
―Bien. Tú ganas. ―Me acurruqué en sus brazos y cerré los ojos. Aquí era a donde pertenecía. Abajo era donde sólo pertenecían los masoquistas. Llegamos con diez minutos de atraso a la comida lo que significaba que ya habían terminado. Jean me lanzo una sola mirada y casi vomita todo lo que acababan de terminar de comer. Yo todavía estaba usando el jersey de peter, por su insistencia, al menos esta vez con los pantalones puestos. Pero nada más. Decidimos cumplir nuestra promesa de usar menos ropa.
―Bien por ustedes que han decidido unírsenos ―dijo claudia, con el rostro a punto de quebrarse por lo mucho que fruncía el entrecejo hacia mí. El padre de peter, juan, le dio a su esposa una mirada mordaz que ella decidió ignorar.
―¿Perdiste tu reloj peter?
peter sacó una silla para mí y me apretó los hombros mientras me sentaba. Era una sensación rara sentarse a comer con la familia de peter usando su jersey y sintiendo mi vaquero frotar sin obstáculos mi área más sensible.
claudia seguía apuñalándome con la mirada, pero esta vez dirigió su ira a peter.
―De todos los días, ¿cómo puedes comportar de esta manera hoy?
―Mamá, no empieces. ―peter alcanzó su vaso de agua y vi que su mano estaba temblando.
---juan martin sacó a los chicos de la escuela para estar aquí. rocio dejó el trabajo para estar aquí. ―claudia movió los hombros cuando martin intentó poner una mano que la calmara en sus ellos―. No me calmaré. No hoy. No creo que sea mucho pedirte que pases el día con tu familia en vez de joderte a una extraña en tu habitación toda la tarde.
―Mamá. Estás fuera de línea. ―peter se paró, derribando su agua en el proceso. Nadie hizo un intento por limpiar el desastre―. mariana no es una extraña. Es la persona más importante en mi vida en este momento y necesito estar hoy con ella. Crees que este día es sólo difícil para ti, pero estás equivocada. No eres la única que lo extraña y se siente culpable por lo que pasó.
Mientras peter se alejaba de la mesa, sus hermanos intercambiaron una mirada. Me sentí totalmente fuera de lugar junto a ellos. claudia dejó la mesa segundos después y martin disgustadamente fue detrás de ella.
―Perdón, ¿qué tiene de especial hoy? ―le pregunté a rocio silenciosamente, esperando que los otros no oyeran.
―Asumo que peter te hablo sobre nuestro hermano, thiago. ―rochi ocultaba lágrimas en sus ojos―. Hoy es el vigésimo quinto aniversario del día en el que desapareció. Decidimos encontrarnos en esta montaña porque nuestra familia solía pasar las vacaciones aquí todos los años. Era uno de los lugares favoritos de thiago.
―Bueno, mierda. ―Eso explicaba mucho. Eso explicaba por qué peter había estado tan nostálgico y dispuesto a compartir conmigo. Eso explicaba por qué su familia entera se había reunido un fin de semana cualquiera en Enero. Y eso también explicaba por qué claudia estaba tan disgustada con mi presencia―. Entonces yo no pertenezco aquí.
―Oh, mariana. No. No dejes que claudia te alcance. ―rochi apretó mi mano―.peter te necesita aquí. Tú eres la única persona en veinticinco años que ha dejado entrar dentro de su vida. Por favor no te vayas.
Estaba en conflicto. Este era claramente un fin de semana importante para la familia, y no necesitaban una extraña rondando, haciendo las cosas incómodas. Pero rochi parecía tan sincera, y peter estaba en el borde. No podía dejarlo.
―Voy a ver si me habla. Discúlpame. ―Me detuve en la cocina y agarré dos vasos y una botella de whisky. Si en alguna ocasión necesitaba estar sin hielo, era esta.
Chequeé el primer piso y no encontré nada. La habitación de peter también estaba desierta, pero la puerta que conducía afuera estaba abierta. Lo encontré apoyado sobre la barandilla, mirando hacia el lado de la montaña.
―No saltes. ―Noté que sus hombros se hundieron con el sonido de mi voz.
―¿Porque me extrañarías mucho? ―Su voz sonaba increíblemente triste.
Apoyé los vasos en la barandilla y abrí la botella de whisky.
―Sí, pero también porque después tendría que beber sola. Y eso es patético.
Vertí dos dedos dentro de cada vaso y le tendí uno a peter. Se rió mientras tomaba el vaso y mi corazón saltó con el sonido de su risa. Verlo tan torturado era una miseria para mí.
―Perdón por el desmadre de abajo. ―El tomó un largo, lento trago.
―Por favor. Eso no fue nada. ―Me incliné contra él hasta que puso su brazo a mi alrededor. Su cuerpo estaba caliente y yo me estaba congelando con su jersey. Me escondí debajo de él y lo mantuve cerca.
―Te olvidaste de mencionar todo sobre el aniversario. Esa no fue una sorpresa placentera.
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―Sí… perdón por eso. No sé porque no te conté esa parte. ―peter presionó sus labios en mi cabeza, justo sobre la línea del cabello. Rozaron ligeramente la descolorida cicatriz que continuaba hasta mi oído, un regalo de max.
―Está bien. Todos tenemos cicatrices que tratamos de ocultar ―dije.
―En efecto. ―Arrastró besos a lo largo de mi cicatriz hasta que sus labios alcanzaron mi oreja―. Tengo algo más que quiero decirte, Lali.
―Estoy escuchando. ―Yo realmente esperaba que no tuviera otro hermano muerto. No creía poder manejar otra revelación tan profunda.
peter fue incluso más profundo.
―Estoy enamorado de ti.
Realmente dejé de respirar. El silencio era ensordecedor. Al menos en Chicago cuando no podías pensar en qué decir, la ciudad te proveía una buena banda sonora de tráfico y gente. En la punta de una montaña, la única cosa que escuchas es tu voz interior, gritándote para que digas algo.
―De todos modos ―dijo peter, tosiendo incómodamente―, solamente pensé que deberías saberlo.
―Me alegra que me lo dijeras. ―Me quería golpear a mí misma en la frente.
―Deberíamos volver adentro. ―El brazo de peter se deslizo fuera y yo estaba abrumada por el frio―. Voy a encender una fogata.
―¡peter, espera! ―Lo detuve en la puerta. De repente, escuché la voz de mi amiga Lana, diciéndome que no tomara excusas. La vieja señora del aeropuerto estaba de vuelta, también, gritándome que no cagara este momento―. Yo también.
Su cabeza se inclinó con incertidumbre y lo alcancé, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello y poniéndome de puntillas, así mi cara podía estar al mismo nivel que la suya.
―Estoy enamorada de ti, también.
pete exhaló como si hubiera estado conteniendo el aliento durante días.
―Gracias a Cristo ―dijo con una sonrisa de alivio―. Esta noche se estaba poniendo bastante incómoda.
Me reí y lo besé duramente.
―Encendamos ese fuego.
Encendimos varios fuegos los siguientes días, en la estufa y en la cama. peter parecía determinado a pasar la mínima cantidad de tiempo con su familia. Incluso
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me convenció de intentar esquiar, pero después de fallar por quinta vez, renuncié. Justo unos minutos después de que regresara a casa, peter apareció. Afirmó que las pistas estaban muy congeladas, pero después admitió que me extrañaba. Los dos sabíamos que cuando volviésemos a Chicago tendríamos que reasumir nuestras vidas. peter volvería a ser mi jefe, y nuestra relación volvería a ser un secreto.
En nuestra noche final en Utah, forcé a peter a quedarse abajo con su familia. Ellos seguramente me odiaban, pero a él le querían. Y muy dentro de mí sospechaba que peter les quería también.
Retrocedí hacia el rincón más alejado de la habitación, sosteniendo mi copa de vino y viendo como los lanzani se comportaban de una manera semi-funcional. juan  y  martin estaban viendo un partido de futbol en la televisión. valentina estaba metida en su teléfono como siempre. William estaba de cuclillas en el suelo jugando a un juego inventado con sus sobrinos. El juego juntaba a monstruosos camiones y Barbies, y mientras observaba a peter hacerle cosquillas a su sobrina, sentí un poco de debilidad en las rodillas. Si todavía no me lo hubiera admitido a mí misma, habría un momento en el que me daría cuenta que estaba locamente enamorada de Juan Pedro Lanzani.
―No es justo, ¿no? ―me ataco rocio, moviendo una botella de vino. Sostuve mi vaso para que lo rellenara.
―¿Qué no es justo?
―Él. ―Ella movió su cabeza hacia peter―. Es inteligente. Divertido. Dirige una ridículamente exitosa compañía. E incluso siendo mi hermano pequeño, tengo que admitir que es atractivo. Y por encima de todo eso, es probablemente el mejor chico que conozco.
Bebí la mitad de mi vaso de vino.
―Cuéntamelo a mí.
rocio sonrió.
―Estás enamorada.
Me congelé mirándola, pero su sonrisa era contagiosa.
―No tenía ni una posibilidad contra el encantador Juan Pedro Lanzani.
rocio miró a peter, luego a su madre. claudia había estado sentada calmadamente en la silla cerca de la ventana, mirando a sus nietos. Al menos, eso
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era lo que había pensado. Pero ahora que miraba de cerca, vi que ella estaba mirando a peter.
―Sé que claudia se comportó terriblemente contigo, y no hay excusa para eso, pero está más dañada de lo que piensan. ―rocio tomó un trago de la botella de vino―. Lo que pasó con thiago casi destruye nuestra familia. Nosotros éramos un desastre, pero mi madre perdió a su hijo. A su pequeño niño. ―Ella me miró formalmente―. Para empeorarlo, ella también tiene  a pit. La dúplica exacta del chico que perdió. Un doloroso recuerdo de lo que le arrebataron. Los primeros años, ella a veces lo llamaba thiago. Sólo se le escapaba de la boca. Eso traumatizó a pit, pero casi mata a claudia.
―Eso es horrible. No lo había pensando de esa manera. ―Pobre William. Por los últimos veinticinco años había estado viviendo con la sombra de su hermano muerto colgando sobre él. Incluso me empecé a sentir mal por claudia.
―La pillé mirándolo ―dijo rocio―. Incluso ahora, es como si pudiera seguir viendo a thi sentado al lado de pit.
peter sintió que tenía audiencia y miró hacia arriba, una sonrisa perfecta en su rostro. Le sonreí de vuelta, deseando que estuviéramos solos para así lo tomarlo en mis brazos y quitarle esos años de dolor. De repente sentí que estaba siendo observada también, y cuando miré hacia claudia, ella no me estaba mirando. Me llamó la atención y ligeramente asintió con la cabeza. Para claudia, eso era el equivalente a un gigantesco abrazo de oso.
Me agaché junto a peter y él paso una mano tiernamente por mi mejilla.
―¿Qué pasa con la sonrisa? ―dijo él.
―Creo que tu madre se está volviendo agradable conmigo. ―El frunció una ceja―. Positivo, luces adorable con una Barbie en tu mano.
peter se ruborizó.
―Me estoy poniendo en contacto con mi lado femenino.
―Tío pit. Deja de hablar y ponle este vestido a la Barbie. ―La sobrina de peter, Callie, puso un vestido rosa en la mano de su tío. peter frunció el ceño y la miro inexpresivamente.
―¿Qué está mal?¿Estabas esperando por algo sin mangas? ―No podía no burlarme de él.peter bajó su voz y se inclinó más cerca.
―Soy realmente bueno en la parte de desvestir ―dijo con un guiño―. Este no es exactamente mi fuerte.
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―Hombres. ―Negué con la cabeza a su sobrina y tomé la Barbie y el vestido―. Son de tan incapaces a veces.
Callie se rió y rodó sus ojos hacia él.
―Tú eres incapaz, tío pit ―asintió.
Después de que los chicos se fueran a la cama y los adultos estuvieran hechos, peter me acorraló en la cocina y me hizo pagar por mi broma.
―Volviste a Callie en mi contra ―dijo con una seriedad exagerada―. Eso realmente dolió.
―No tenía idea de que fueras tan sensible. ―Fingí remordimiento―. Prometo nunca volver a molestarte de nuevo por jugar a las Barbies.
―Creo que estás perdiendo el punto ―dijo.
―Solamente me alegro de que nuestra relación sea un secreto en el trabajo. De otra manera habría tomando una foto y la habría enviado a todo el mundo en Gravity. ―Sonreí dulcemente.
―Oh, ¿esta es la manera en que vamos a jugar? ―La sonrisa de peter era pura maldad―. Estoy bastante seguro de que podría tomar algunas fotos incriminatorias tuyas también.
―Buen punto. ―Le tendí la mano―. ¿Tregua?
peter miró mi mano y negó con la cabeza.
―No apretón de manos. Vamos a sellar este trato de una manera mucho más divertida.
Con eso, me agarró y me tiró por encima de su hombro. Después de subir dos tramos de escaleras conmigo colgando sobre él, golpeando su culo, peter estaba sin aliento.
Una vez que mis pies estuvieron en el suelo, me sentí lo suficientemente valiente para continuar mi broma.
―Tal vez necesitas sentarte un poco. Tomar un descanso ―sugerí, mitad bromeando.
―¿Crees que no puedo manejar esto? ―preguntó peter a la defensiva.
―No lo sé. ―Me encogí de hombros―. Si crees que estás listo para eso, demuéstramelo.
Los ojos de peter brillaron y el sonrió.―Desafío aceptado, Mariana Esposito
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hola oliwiss jajaj hi chic@s estoy re feliz a ca les dejo este capitulo
garcias por comentar ale y cata
CRYSTAL     =D
XXXXX & OOOOO

miércoles, 30 de julio de 2014

OR.....CAPITUO 2



CAPITULO 2:
—Así que de todos modos, fue la tercera vez que me arrestaron —dijo rocio mientras llenaba su copa de vino, como mínimo por sexta vez—. Esa fue también la vez cuando mi madre empezó a ver a su terapeuta.
Eché un vistazo al otro lado de la habitación donde claudia estaba sentada, tejiendo una bufanda púrpura y emitiendo un juicio sobre mí con sus pequeños y brillantes ojos. Ella ya me había llamado puta y una buscadora de oro, así que estaba contenta de tener el espacio entre nosotras.peter estaba sentado a mi lado en el sofá, sus ojos se centraban sólo en su teléfono. Él había estado contestando e-mails de trabajo durante toda la tarde, mientras me defendía de los dardos que me lanzaba su madre. En más de una ocasión, él había tratado de alejarme pero rocio no se lo permitía. Estaba decidida a compartir la historia de su vida conmigo.
—¿Y qué hay de ti? ¿Qué hiciste para volver locos a tus padres cuando eras adolescente? —rocio puso sus pies encima de la mesa del café.
peter tuvo el aplomo para darse cuenta de que su hermana estaba pisando un terreno delicado. Lanzó un brazo alrededor de mis hombros y frunció el ceño.
—ro, pensaba que íbamos a hacer la cena esta noche. ¿No deberíamos empezar a trabajar en eso?
—Pssh. Hay mucho tiempo para eso. Estoy pegada a tu novia.
peter miró.
—Deja de ser tan parecida a nuestra madre —dijo.
—Está bien, peter. —Es cierto que ella estaba siendo curiosa, pero también era el único miembro de su familia que había reconocido que era algo más que la mujer que se estaba follando peter.
—Sí, tranquilízate, hermano. Sólo le hice una pregunta inocente sobre su infancia. Ella no tiene que responder. —rocio le dio un codazo al pie de su hermano y se volvió hacia mí—. Volviendo a ti, Lali.
—No hay mucho que contar. No tuve muchos problemas entonces. Nunca me han encarcelado, ni siquiera detenido. —De hecho, dormir con mi jefe era probablemente la cosa más escandalosa que había hecho nunca.
—Sus padres eran muy afortunados de tener una hija perfecta —espetó claudia desde el otro lado de la habitación—. Pero estoy segura de que te decían todo el tiempo lo maravillosa que eras.
—No exactamente. —Sentí la mano de peter apretar en mi hombro—. Mis padres murieron cuando yo tenía catorce años. Me fui a vivir con mi tía.
La habitación estaba sumida en un silencio ensordecedor. Nadie sabía qué decir. Yo podría haber fácilmente cambió de tema y aliviar la tensión, pero no estaba exactamente con ánimo de que claudia se sintiera mejor.
—No estoy realmente de humor para nada de piedad o comentarios más insultantes. Así que voy a decirte esto: claudia, yo no estoy aquí para robarte a tu precioso hijito. No tengo ninguna intención de utilizarlo, o tomar su dinero. Me preocupo por él. He venido todo el camino a Utah por eso. Si no puedes aceptar eso, está bien. No me importa. Pero podría ser que te acostumbraras a mí, porque no me voy a ninguna parte.
No tengo ni idea de lo que causó mi arrebato. claudia me había estado regañando por horas y había escuchado apenas la mitad de lo que decía.
Ella era una mujer enojada, amarga, y yo había estado decidido a no rebajarse a su nivel. Pero cuando rocio había empezado a preguntarme sobre mis propios padres, algo se había roto. Así que dejé que claudia lo tuviera, y luego salí de la habitación. Ya estaba oscuro afuera, y desde la habitación de peter podía ver la luna a través del techo de cristal. Me dejé caer en la cama y escuché el ruido sordo de los pies de peter en las escaleras. Lo oí entrar en la habitación, pero no dijo nada.
—Hasta la luna y volver —le dije, preguntándome si bebí más del vino de rocio de lo que había pensado.
—¿Qué? —La voz de peter sonaba muy lejana.
—Cuando era una niña, solía mirar la luna y pensar en lo lejos que estaba. Pero aquí en la montaña, parece más bien cerrada. —Lancé mis brazos sobre mi cabeza y me senté. peter estaba al lado de la puerta, mirándome con curiosidad—. No importa. Creo que estoy borracha.
—Sólo has bebido un vaso de vino. No creo que estés borracha. —peter aún estaba sujetando su vaso. Me di cuenta de que lo estaba tomando con hielo, algo que nunca había hecho.
—Tal vez no borracha, sólo nostálgica. —Miré su vaso y levanté una ceja—. ¿Hielo?
—Agua el alcohol y me ayuda a no emborracharme delante de mi familia y perder mi elegancia. —peter giró el vaso, y el hielo sonó audiblemente.
—Veo duro pensar que no hayas sido elegante en algún momento. —Incluso en vaqueros y camiseta, peter se veía increíble—. ¿Por qué no vienes aquí a demostrarme que tan elegante eres?
Esta vez peter se acordó de cerrar la puerta y poner el pestillo.
—Creo que sólo es justo mientras tú me muestres que tan caliente eres.
—Eres un total idiota. —Quería reírme de él, pero incluso cuando estaba siendo cursi, peter todavía era completamente sexy.
Se sentó con cuidado colocando el vaso en el borde de la cama y luego me tomó las manos, tirando de mí sobre mis piernas. No esperaba que me alejara de la cama, pero la mirada que ardía en sus ojos decía que sabía exactamente lo que estaba haciendo.
—Quiero desnudarte —dijo.
Él me puso un dedo debajo de la barbilla y la levantó, exponiendo mi cuello. Sus labios estaban fríos contra mi piel, todavía con restos de su whisky con hielo. Mientras sus labios viajaban a mi clavícula, sus manos se movían debajo de mi suéter. Esperaba que me tocara en todas partes del cuerpo, pero al parecer, peter quería decir lo que dijo, él no sólo quería verme desnuda, quería tomarse su tiempo y desnudarme.
Sus manos se deslizaron sobre mi estómago y hasta el sujetador. Tomó ambos pechos en sus manos y los apretó con suavidad. Después de besar mi cuello una vez más, agarró el dobladillo de mi jersey y poco a poco comenzó a levantarlo. Ahora se inclinó delante de mí, besando lentamente mi camino hasta el estómago sin dejar de mover mi jersey. Cuando levanté los brazos para ayudar a su progreso, la tela cubrió mis ojos y bloqueó a peter de mi vista. Esto era parte de su plan maestro aparentemente, porque me dejó allí, con los brazos inmovilizados sin poder hacer nada por encima de mi cabeza.
peter metió las manos en las copas del sujetador y tiró hasta dejar libres mis pechos. Sus manos hicieron una suave caricia que envió un temblor a través de mi cuerpo. Finalmente, volvieron a mi suéter y terminó de quitarlo.
Una vez que lo liberó de mi cuerpo, se tomó su tiempo para doblarlo y colocarlo sobre el tocador.
Dejé escapar un suspiro exasperado. Mis senos aún estaban expuestos y mi cuerpo todavía tarareando.
peter no me hizo caso y tomó su whisky. Tomó un largo sorbo y me miró por encima del borde del vaso. Cuando dejó el vaso sobre la cómoda, estaba vacío. Por fin, volvió a mí otra vez. Me desabrochó el sujetador y me lo dejó en mis brazos mientras su boca se movía sobre mi seno derecho con prisa, deteniéndose sólo cuando llegó a mi pezón. Tenía la boca fría del whisky y pude sentir mi pezón endurecerse mientras lo sostenía entre sus labios. Entonces, de repente, sentí un choque de frío mientras soltaba el cubito de hielo que había estado conteniendo en su boca.
peter dejó el hielo entre los labios y trazó una ruta de acceso de un pezón al otro. Podía sentir que se derretía contra mi cuerpo caliente, dejando un rastro de humedad detrás.
Mientras su boca continuaba su helado asalto, sus manos se deslizaron por mis costados y en la cintura de mis pantalones vaqueros. Sus hábiles dedos los tenía desabrochados, bajados y alrededor de los tobillos en cuestión de segundos. Se movió lentamente para quitarme las bragas, deslizándolas hacia abajo con las manos alineadas con mi piel.
Mientras él daba un paso atrás para admirar su obra, una suave sonrisa jugó en sus labios y sentí un desgraciado rubor en mis mejillas. Esta sin duda no era la primera vez que había estado desnuda delante de él, pero nunca había pasado tanto tiempo mirando a mi cuerpo, sobre todo, sin hacer un movimiento de tocarme.
—¿Has acabado? —le pregunté, un poco molesta.
—Ni siquiera cerca. —Su sonrisa creció—. Pero es tu turno.
Por fin. He tratado de ser tan paciente como peter, pero era una lucha. Su eliminación deliberada de mi ropa había sido completamente erótica. Yo no sólo quería desnudarlo, quería atacarlo. Pero tomé una respiración profunda y estabilicé las manos. Adoptando un enfoque diferente a peter, saqué la camiseta en un movimiento fluido. Su pecho desnudo estaba delante de mí y puse las manos en él, disfrutando de la sensación de su corazón latiendo contra mis palmas.
Al parecer, no era la única en este estado.
Luché con el botón de los pantalones vaqueros de peter y él dejó escapar una risa baja mientras yo maldecía.
—No es mi culpa —me quejé—. Hay muchas más cosas aquí debajo de las que tengo yo.
—Menos hablar, más desnudar. —peter me dio un beso largo y dulce. Volví al trabajo y no tuve problemas en terminarlo. Sólo una pieza de ropa nos mantenía separados.
—Debemos considerar seriamente usar menos ropa —le dije, dejando que las puntas de mis dedos bailaran sobre la piel expuesta justo por encima de sus boxer. Deslicé mis dedos dentro y comencé a bajar lentamente el tejido.
—Estoy de acuerdo, es así —dijo, su aliento en mi garganta mientras mis labios se movían a su piel recién descubierta.
Con su ropa interior fuera, mi libido se disparó. peter era algo digno de contemplar. Todavía estaba agachada delante de él y cuando le miré, de repente me acordé de la anciana en el aeropuerto. Estoy segura de que ella no había estado pensando en este momento exacto cuando me había advertido de que disfrutara de peter, pero de alguna manera también pensé que hubiera estado un poco orgullosa de nosotros, tomándonos tiempo para simplemente disfrutar de nuestra intimidad. Solté una carcajada y peter me entrecerró los ojos.
—Nunca te rías de un hombre desnudo —dijo—. Realmente mata el estado de ánimo.
—Lo siento. —Lo besé de nuevo en la piel justo por encima de su vello púbico. Entonces lo rodeé con una mano, respondió al instante—. Estaba pensando en lo mucho que voy a disfrutar de esto.
Me levanté lentamente, besando mi camino hasta su torso con mis manos trabajando un golpe firme en su pene. Después de un último beso en la barbilla, le miré a los ojos y le dije:
—Quiero sentirte.
—Estoy bastante seguro de que tienes que tener cuidado —dijo, dejando escapar un gemido cuando le apreté más fuerte.
—Quiero sentirte dentro de mí. Fuera de mí. En todos lados. Quiero sentirte en todo mi cuerpo. —Ni siquiera estaba segura de si tenía sentido, pero me sentí abrumada por el deseo de sentir a peter en cada centímetro de mi cuerpo.
Sus manos se movieron de mis hombros, mi cuello, hasta que sostuvo mi cara entre ellos. Con los ojos azules mirándome directamente, dijo:
—Con mucho gusto. —Luego apretó sus suaves labios contra los míos y puso sus brazos alrededor de mi cintura. Sin alejarse, me levantó en sus brazos y envolví mis piernas a su alrededor, con él montándome.
peter me recostó lentamente y se cernió sobre mí, tomando otra larga mirada de mi cuerpo.
Luego se dejó caer sobre mí, su cuerpo presionando contra el mío de los labios a los pies. Se deslizó entre mis piernas. Sus dedos me probaron, revoloteando sobre mi clítoris de una manera que me hizo temblar.
—Estoy lista, peter —gemí, en caso de que no fuera evidente la humedad que tenía en sus dedos. Sólo para que quedara claro, me agaché y tomé su mano en una de las mías, y luego usé la otra para colocarlo en mi apertura.
peterno se movió de inmediato. Él me besó de nuevo en los labios y dijo en voz muy baja:
—Estoy listo también, mariana.
En ese instante, ninguno de los dos estábamos hablando de lo que estaba ocurriendo con nuestros cuerpos en esa cama. Los dos estábamos listos para algo grande. Algo más grande que nosotros y más grande que sexo alucinante. Eso no quiere decir que no nos vamos a terminar lo que empezamos bien.
peter agarró el condón y se lo puso en su lugar. Con la protección en su lugar, se deslizó dentro de mí con una lentitud impresionante. Cada fibra de mi ser, respondió a su movimiento dentro de mí. Todavía sostenía una de las manos de William en la mía con los dedos entrelazados y apretados mientras se alejaba, hasta que su punta estaba en mi entrada de nuevo.
Di un grito ahogado ante la sensación de que me dejaba, pero luego estaba de vuelta en mi interior y esta vez no iba a desaparecer pronto. Empujó tan profundo que sentía como si estuviera llegando a partes inexploradas de mí. Al principio sus embestidas se mantuvieron estables y predecibles, un fuerte empujón y una lenta retirada hacia fuera.
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Conocía cada uno de ellas con entusiasmo. Cada una era una tomadura de pelo, una tortura tentadora que su cuerpo me estaba infligiendo. Pero luego comenzó a moverse más y más rápido hasta que no tuve más remedio que acaba de celebrar y disfrutar del paseo.
Saqué los dedos de mi mano libre en la espalda al sentir mi cuerpo empezar a ondear, viniéndose a pedazos. El calor que se había ido extendiendo convirtió en una urgencia que quemaba mientras me revolvía debajo de él, gritando su nombre. Las secuelas de mi orgasmo insistieron hasta el final y dejó escapar un gruñido animal mientras liberaba dentro de mí.
Me vine en todos los sentidos de la palabra, y peter se dejó colapsar lentamente encima de mí. La mano que había estado cavando en la espalda segundos antes estaba ahora sin vida en su piel. Cuando empecé a recuperar algo de sensación en mi cuerpo, me acarició la espalda con la punta de los dedos y sentí suspirar contra mí.
—Eso se siente bien —murmuró contra mi cuello.
—No siento nada en este momento —le dije con una sonrisa temblorosa.
peter se movió mientras salía de mí, ahora saciado y relajado.
—Puedo sentirte. Puedo sentirte siempre, incluso cuando no estás alrededor. Estás bajo mi piel, lali.
Sabía exactamente lo que quería decir. Desde que conocí a peter y pasé una noche con él aunque no se suponía que iba a ser algo más que eso, no había sido capaz de mantenerme alejada de él. peter me había cautivado, era suya. Y eso asustaba completamente.
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holiss creo que esto se pone muy  zarpadon

viernes, 25 de julio de 2014

OR...CAPITULO 1






capitulo 1:

—¿Negocios o placer?
La pregunta me tomó por sorpresa.
—¿Perdón?
La anciana de pie junto a mí en recogida de equipajes repitió su pregunta.
—¿Estás aquí por negocios o por diversión?
—Oh. Por diversión, espero. —Mi propósito real para visitar Utah realmente no encajaba en cualquier categoría.
—¿Visitas a alguien? —Cuando ella me sonrió, me recordó a mi abuela y me alegré de no haber ido con la verdad. Probablemente hubiese estado o bien muy confundida o tenido un derrame cerebral si yo hubiese dicho: En realidad, estoy esperando placer. Montones y montones de placer.
—Estoy aquí para ver a mi novio. —También eso no era verdad. Pero era la forma más segura que se me ocurrió de describir a peter.
Vi mi maleta y me dispuse a agarrarla de la cinta transportadora. Debido a mi aversión extrema a la nieve y el frío, había empacado casi todo mi guardarropa. Mi maleta era muy pesada y me tomó un tirón fuerte bajarla.
—Qué bien. ¿Un fin de semana romántico en la montaña? —Mi nueva mejor amiga me guiñó un ojo. Ella miró mi maleta—. Seguramente empacaste un montón de ropa para un fin de semana romántico.
Mi boca se abrió.
—¿Perdón?
—No hay necesidad de ser tímida. También fui joven. —Al parecer, estaba hablando con Blanche de las “Golden Girls”1—. Mi Harold y yo solíamos tener algunos fines de semana de diversión.
—Eso está bien. —Mi voz salió en un chillido—. ¿Harold es tu esposo?

—Estuvimos juntos cincuenta años antes de su muerte. —Ella asintió sabiamente—. ¿Sabes cuál es mi mayor arrepentimiento?
—No tengo idea. —Esperaba que no fuera a ser una revelación que hiciera sangrar mis oídos.
—Que no nos disfrutamos lo suficiente. Lo hicimos al principio, pero luego tuvimos cuatro hijos y todo cambió. Nuestra vida se hizo tan seria. —Me agaché para ayudarla con su bolsa mucho más ligera—. ¿Este novio tuyo que viniste a ver?
—¿Sí?
—Disfrútalo. Diviértanse. La vida es tan corta. —Cuando ella me miró, sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas—. Créeme. Confía en mí. He perdido mi gran amor, pero no es demasiado tarde para ti.
Blanche me había dado mucho que pensar. Me alegraba que mi viaje a la montaña en la estación de esquí tardara casi una hora. Necesitaba reunir mis pensamientos antes de ver a peter. ¿Era mi gran amor? No tenía ni idea. Pero sabía que no estaba dispuesta a dejarlo ir todavía.
—¿Dónde estás quedándote? —El conductor, Roy, preguntó mientras se acercaba a nuestro destino.
—Um, ¿Mountain Home 10? —Vuelvo a comprobar las instrucciones que agustin había enviado a mi teléfono.
—Wow. Debes ser alguien importante si te vas a quedar en el 10. —Roy dejó escapar un silbido—. ¿Conoces al señor lanzani?
—Se podría decir. —Me preguntaba si realmente conocía a peter. Mucho de él todavía era un misterio para mí.
Nuestra camioneta subió más en las montañas. Cuando llegamos a la carretera principal, Roy se detuvo frente a una puerta de hierro y extendió la mano a través de la ventana para teclear un código. La puerta se abrió y seguimos adelante. Después de unos 91 metros, por fin pude ver la casa de montaña de peter.
Estaba escondida en los árboles, pero yo sólo podía ver las tres plantas. Tenía una terraza en los tres niveles, y un techo inclinado que era de cristal puro. Roy detuvo el transbordador.
—Esta es.
—Así es. —Tomé una respiración profunda antes de abrir la puerta del coche. A pesar del viaje en coche de una hora y tres horas de viaje en avión, todavía no sabía lo que iba a decir.
—¿Quieres un poco de ayuda con la bolsa? —Roy ya tenía mi bolsa del maletero. Hizo un gesto hacia las empinadas escaleras que conducen a la casa.

—No, gracias. Ya lo tengo desde aquí.
Me tomé mi tiempo arrastrando mi equipaje por las escaleras, en parte porque mi bolsa era pesada y la subida era empinada, pero también porque estaba haciendo tiempo.
Incluso con mi lento progreso, estaba de pie en la puerta en menos de dos minutos.
Muy despacio, levanté mi mano para llamar, pero la puerta se abrió antes de que pudiera hacer contacto.
—Pensé que eras tú.
La hermana de peter, valen, me miró con los ojos muy abiertos. Le devolví la mirada dudosa, dándome cuenta por primera vez que en realidad podría estar interrumpiendo algo importante. Cuando peter  había dicho que iba en un viaje de esquí, había asumido que iba solo, o con amigos. Nunca se me ocurrió que podría ser un viaje familiar.
—Hey, vale. —Sonreí tímidamente.
Ella inclinó la cabeza hacia la izquierda y me miró de arriba abajo.
—peter nunca mencionó que te nos unirías.
—Es un tipo de sorpresa —dije.
Ella asintió, pero todavía parecía sospechosa.
—Está bien. Entra.
Llevé mi bolsa al interior y lo dejé caer al suelo con un golpe fuerte. La entrada a la casa de montaña de peter era más grande que mi apartamento.
—peter no está aquí —dijo valen—. Ha estado esquiando todo el día.
—Oh. Eso está bien. —Miré alrededor buscando algo de inspiración en cuanto a lo que mi próximo movimiento debía ser.
—Su habitación está en el tercer piso. ¿Quieres un poco de ayuda con la bolsa? —valen era una chica pequeña y probablemente pesaba menos de mi maleta, pero me gustó la oferta.
—Gracias, pero puedo manejarlo. —Tomó un poco de tiempo llevarla dos tramos de escaleras, pero valió la pena el esfuerzo.
La habitación de peter era increíble. Estaba escasamente decorada, dominada sobre todo por la cama extra grande en medio de la habitación. Una chimenea elegante a lo largo de una pared prometía noches acogedoras y románticas. Pero la verdadera joya era el tragaluz de vidrio inclinado que revelaba una increíble vista de la montaña. Se sentía como si pudiera ver todo el estado de Utah desde su habitación.
Una de las camisas de peter estaba doblada sobre la cama y la cogí, sosteniéndola en mi cara para poder respirar en el olor de peter. La cama parecía tan suave y acogedora que quería saltar en medio de ella por una larga siesta. Pero yo sabía que aun si era la cama más
cómoda en el mundo, no sería capaz de conciliar el sueño con todos los pensamientos girando en mi cerebro.
—Puedes decirme en un minuto, valen. Ya vuelvo. Sólo quiero cambiarme de esta ropa. —La voz de peter resonó desde abajo. Oí sus pasos golpeando en las escaleras.
—Pero peter… —valen trató inútilmente de llamar la atención de peter, lo más probable para advertirle acerca de mi aparición sorpresa. Era un hombre con una misión, sin embargo, e ignoró su súplica.
Sus pasos desaceleraron al acercarse el rellano del tercer piso. Me quedé congelada a los pies de la cama mientras esperaba a que girara la esquina. Lo hizo a toda prisa, con la cabeza hacia abajo. Como si percibiera mi presencia, su cabeza giró y se detuvo en medio de un paso.
—Mariana. —Mi nombre pasó suavemente sobre sus labios.
—Hey. —Todo ese tiempo pensando en lo que diría cuando lo viera y lo mejor que se me pudo ocurrir fue hey.
—¿Por qué estás aquí? —No era la respuesta que había estado esperando, pero no estaba totalmente sorprendida.
Los ojos de peter eran fríos y distantes. Su pelo oscuro estaba húmedo y rizado en las puntas. Se apoderó de mí el deseo de correr mis dedos a través de él. Con la forma en la que estaba mirándome, no me atreví.
—Tenemos que hablar de lo que pasó. —Entendí por qué peter estaba loco. Me había visto en un bar con mi amigo, gaston, y había pensado equivocadamente que era mi idiota ex-novio max. Había estado legítimamente molesto por este malentendido. Pero yo estaba molesta, también. peter había juzgado mal mi carácter, atacó a mi buen amigo, salió corriendo y dejó la ciudad sin darme la oportunidad de explicar.
Él parecía estar bien con su decisión.
—Realmente no quiero hablar contigo, Mariana.
—Volé tres horas y pasé una hora viajando por la montaña, así que creo que me puedes dar cinco minutos. —Crucé mis brazos sobre mi pecho tenazmente y vi como abría y cerraba su perfecta mandíbula.
—Está bien. —peter se inclinó contra la pared, cruzando sus brazos—. Dame tu mejor golpe.
—¿agustin no te llamó? —El esposo de cande se había sentido tan mal por decirle a peter que estaba con max que prometió llamar y arreglar todo.
—No tengo muy buena recepción aquí. —peter miró su reloj—. ¿Así es realmente cómo quieres pasar tus cinco minutos? ¿Hablando de agustin?

En realidad, esto me hizo sonreír. Se comportaba como un niño, no como el CEO de una empresa de gestión de crisis de famosos.
—El hombre con el que me viste era mi amigo, gaston.
La mejilla de peter tembló pero no dijo nada. Esperé que hiciera un movimiento.
Después de por lo menos un minuto, dejó caer los brazos a los costados y se apartó de la pared.
—agustin dijo que estabas con max.
—Agustin estaba equivocado. —En mi cabeza añadí, así como lo estabas tú—. ¿De verdad crees que me sentaría en un bar con max y le compraría un trago? ¿Después de lo que me hizo? ¿De verdad crees tan poco de mí?
peter abrió la boca, pero no dijo nada. Él no encontraba palabras, pero yo apenas comenzaba.
—Me envió al hospital por dos semanas. He dormido con la luz encendida durante tres meses. Pero, claro, lo llamé y le sugerí que nos reuniéramos. Eso tiene sentido.
—Detente. —Levantó una mano—. Por favor, solo detente.
—¿Detener qué, peter? Dijiste que podía tener cinco minutos. Sólo estoy empezando. —Cuanto más hablaba, más enojada me ponía.
—Lo entiendo. Fui un idiota. —Alejó los brazos de sus costados y dio un paso adelante—. Lo siento, Lali.
—Deberías. —Me obligué a no acercarme a él.
peter hizo aún más difícil para mí estar enojada con él cuando dijo:
—No he dejado de pensar en ti ni por un minuto. Estoy tan contento de que estés aquí.
—Detente. —Era una débil protesta. Ya estaba caminado hacia él.
—¿Crees que puedes encontrar una manera de perdonarme? —La sonrisa juguetona de peter apareció. Ahora sabía que estaba perdida.
—No eres tan encantador como piensas, peter lanzani —dije. Pero era exactamente tan encantador como él pensaba. Tal vez incluso más encantador. peter se acercó y enganchó un dedo en mi cinturón, tirando de mí hacia él.
—Estaba equivocado. Lo admito. Ahora puedes castigarme.
—Oh, confía en mí, tengo la intención de hacerte pagar. —Sonreí al pensar en las diferentes maneras en lo que peter podía hacerme.
Él me miró con sus fríos ojos grises, sus labios a una pulgada de distancia de los míos.
—¿Tienes alguna idea de lo que voy a hacer contigo?
Sentí un delicioso escalofrío correr por mi cuerpo.

—Ni siquiera me importa, hazlo ahora.
peter me agarró por la cintura y me levantó en sus brazos. Rápidamente, él me tiró sobre la cama y se arrastró sobre mí. Podía ver el cielo a través del techo por encima de él y me maravillé de, literalmente, estar en las nubes. peter se presionó sobre mí y su boca cubrió la mía.
Gemí, permitiéndole el acceso, y su lengua se deslizó dentro. La urgencia de su beso fue igualada por las contorsiones de nuestros cuerpos, subiendo y bajando juntos. Había demasiada tela entre nosotros para mi gusto y agarré su camisa. Me separé de sus labios el tiempo suficiente para tirar la camisa por su cabeza y luego continuamos. peter atrapó mi labio entre sus dientes y tiró de él.
—Quiero sentir tus labios sobre mi cuerpo —dijo, y yo estaba feliz de hacerlo.
Mis labios siguieron un camino lento por su cuello y por encima de su clavícula. Lo empujé con fuerza, hasta que rodó sobre su espalda. Las manos de peter se deslizaron dentro de mi suéter, y luego fue tirando de él por encima de mi cabeza. Sentada a horcajadas sobre él, seguí besándolo, lamiendo y chupando mi camino por su pecho. En algún lugar en las proximidades de su ombligo, sentí que ya no estábamos solos.
—¡Dios mío!
peter se levantó, sosteniéndome con él para evitar que me caiga de la cama.
—Madre —dijo él, más molesto que avergonzado.
—No sabía que tenías compañía —dijo ella.
Abracé mis brazos sobre mi pecho y morí un poco por dentro. La madre de peter, claudia, era fácilmente una de las mujeres más desagradables que he conocido nunca. Este encuentro no iba a ayudar.
—¿Recuerdas a mariana ? —peter mantuvo sus brazos alrededor de mí y me acurrucó más cerca de su pecho, girando sólo la cabeza para reconocer claudia.
—Hola —dije.
Ella me miró por debajo de su puntiaguda nariz, tanto en sentido literal como figurado.
Esta vez realmente no la culpaba.
—mariana. Es bueno verte de nuevo. —Ella frunció el ceño—. Sólo vine a decirte que rocio está aquí.
—¿Puedes darnos un minuto, mamá? Iremos en breve.
—Haz lo que tengas que hacer. Preferiblemente, ponte algo de ropa. —Ella realmente sonrió—. Vamos a estar esperándote.
Una vez que claudia se había ido, dejé escapar un gemido horrorizado. peter se rió.

— claudia realmente va a odiarte ahora.
—No. Ayudas. —Di una palmadita en el pecho, luego me arrepentí porque todavía estaba sin camisa y mis hormonas estaban aún corriendo salvajemente.
—Estoy avergonzada.
—No deberías. — pete besó mi hombro desnudo, entonces dejó un rastro de besos hasta mi cuello y sobre mi mandíbula. Cuando sus labios llegaron a mi boca, me dio un beso dulce y dijo—: Tú eres la mejor cosa en mi vida. Y ahora estás a punto de ver por qué.
—¿Quién es Rocio? —Me bajé de peter y cogí mi suéter desechado.
peter se estiró perezosamente.
—Mi hermana.
Me volví hacia él con confusión.
—Pensé que el nombre de tu hermana era valentina.
—Esa es mi hermana menor. rochi es mi hermana mayor. —peter sonrió con cariño—. Ella es la loca, pero en el buen sentido.
—¿Loca buena? —Me preguntaba si él también pensaba que su madre era una buena clase de loca—. ¿Algún otro hermano del que debería saber?
peter me ignoró y sacó algo de ropa limpia de su armario. Me senté en la cama mientras le miraba deslizarse de sus boxers. Tuve que recordarme que se trataba de un deslizamiento no erótico.
—Te gustará rochi. Ella no tiene ningún problema en gritarles a mis padres por su estupidez. Como que me recuerda a ti, en realidad.
—¿Tu hermana loca te recuerda a mí? —Tenía que haber un cumplido enterrado en ese insulto—. Gracias, peter.
—Loca buena, ¿recuerdas? —Él sacó un par de jeans desteñidos y una antigua camiseta de la Universidad de Chicago. Él me dedicó una sonrisa deslumbrante y un guiño—. Dios sabe que me vuelves loco.
—¿Es así? —Fingí estar ofendida. Tomó mi mano y me levantó.
Con sus manos apoyadas en mis caderas, me besó suavemente y susurró
—Me vuelves loco en la cama. —Otro beso—. Y en la ducha… —Un largo beso—. Y en el piso de la cocina…
—Tu madre está esperándonos —dije mientras sus manos se movían sobre mis caderas y comenzaba a acariciar mi culo.
peter hizo una mueca.
—Sip. Pene definitivamente bloqueado.
—Sólo temporalmente. Te lo prometo. —Pinché su costado—. Ahora arriba. No podemos escondernos aquí por siempre.
—Sí. Vamos. —peter caminó por las escaleras y lo seguí a regañadientes. Me gustara o no, su familia me asustaba. Especialmente su madre.
—Creo que es él. —Sólo el sonido de la voz de claudia me dio escalofríos.
—¿pit eres tú? —Esta voz era más joven y más alta de tono. Sólo podía suponer que pertenecía a rocio.
—Hey, rochi. —peter se preparó cuando un estallido de pelo rojo y ropa brillante chocó contra él. Ahogó una carcajada mientras abrazaba a su hermana—. Me alegro de verte, hermana.
—Malditamente cierto. —rocio lo liberó—. Luces bien, hermano pequeño.
—Malditamente cierto. —peter le dio un vistazo una vez más—. ¿Nuevo color de cabello?
—Mamá odia el pelo rojo. No me pude resistir. —Ella le dio un guiño de complicidad y luego sus ojos se abrieron cuando me notó por primera vez—. Así que lo que madre dijo es verdad. ¿Trajiste a casa una puta?
—Jesús, rochi. —La cara de peter se volvió una sombra brillante de color rojo—. Al menos podrías fingir que nuestra familia no son un montón de idiotas.
—Lo siento. —rocio se volvió hacia mí—. Lo siento si te he ofendido. Esto se suponía que era una broma, pero mi hermano no es exactamente conocido por su sentido del humor.
—No estoy ofendida. —En realidad, estaba segura de que claudia había dicho cosas mucho peores sobre mí—. Por lo menos no dijo fea puta.
rochi se echó a reír, una risa profunda venía de su estómago. Era un sonido maravilloso.
—Creo que podría ser un portero —dijo, y se volvió hacia peter—. Es una pena sin embargo. Realmente estaba esperando que resultaras ser gay. Hubieras cabreado tanto a nuestra madre.
—Él siempre podría embarazar a su puta —sugerí—. Eso probablemente la enojaría aun más.
rochi sonrió con una sonrisa malvada.
—Me gusta. Y me gustas. Ven. Vamos a hacer un poco de daño. —Con eso, rocio me agarró del brazo y me llevó a la guarida del diablo.
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hola chicas volvi acabaron mis examenes estoy de vaciones y ademas viene  lali al peru para hacer show estoy muy emocionada
mañana subo chicas . creo que voy a empezar a subir diario .
XXXXXXXX&OOOOOOOOOOOOOOOOOO
CRYSTAL =D

domingo, 20 de julio de 2014

ONE REGRET






SINOPSIS:

Una noche. Eso es todo lo que se supone que es. Una noche de sexo increíble con un extraño al que nunca volvería a ver. Sin ataduras. Eso es lo que mariana esposito pensó cuando se metió en la cama de Juan Pedro Lanzani. Cuando peter sale de la ciudad después de un malentendido, lali sigue a su corazón, decidida a recuperarlo. En el proceso, aprende más acerca del verdadero peter lanzani, y más sobre ella y ambos deben enfrentarse a la cosa que han estado huyendo de toda su vida: el amor. De vuelta al trabajo, peter intenta distanciarse de lali y ella se encuentra girando a un viejo amigo. peter se da cuenta que no puede estar con lali sin lastimarla, y lali aprende que perder a peter será su mayor pesar de todo.

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bueno chicas no quiero ser mala pero quiero decirle que esta semana estoy con esamenes subieree ya el viernes por favor esperenme que se viene la ultima parte de esta novela que se llama one chance
XXXXXXXXX&OOOOOOOOOOOOOOO
CRYSTAL=D

viernes, 18 de julio de 2014

OM...capitulo 5


capitulo 5:
El espacio de la cama al lado mío estaba vacío cuando me desperté. Encontré una nota en la almohada de peter explicando que una emergencia había surgido en el trabajo y que él había tomado un vuelo más temprano. Ayer por la noche, había estado asustada de que peter se había quedado después de escuchar los detalles de mi pasado. Ahora tenía miedo de que él se alejara. ¿Y si él había cambiado de opinión acerca de estar conmigo?
Cuando mi avión aterrizó en Chicago, me llegó un mensaje de él diciendo que lamentaba haberse ido tan temprano y que me vería en la oficina. Para el momento en el que llegué al centro de la ciudad, varios mensajes me habían llegado y supe que sea lo que sea que había traído a peter hoy temprano iba a afectarnos a todos. Convocó una reunión urgente y llegué a la sala de conferencias justo a tiempo.
—Mark de Palmroil me llamó temprano esta mañana. —peter se sentó a la cabecera de la mesa de la sala de conferencias. El director financiero se sentó a su derecha y Dan se sentó a su izquierda. Me pregunté por qué Tara no había sido invitada a la reunión, pero peter no había abierto exactamente el turno de preguntas—. Él expresó algunas preocupaciones acerca de nuestra incapacidad para alertarlo de posibles requisitos de la EPA2 para implementar los planes de la SPCC3.
Ahora entendía por qué paula no estaba presente. Ella era la responsable de la investigación de los requisitos del plan de la SPCC. Los oscuros ojos de peter se fijaron en mi cara.
—mariana, estaba bajo la impresión de que paula y tú estaban cuidando las regulaciones de la EPA.
—Es verdad. Investigué los requisitos de presentación de informes y Tara estaba buscando los planes de contramedida. —Le devolví la mirada—. ¿Cuál es la preocupación de Mark?
—Mark habló con Tara anoche después de la cena —dijo peter. Lo que él quiso decir fue que, Mark había hablado con ´pauala después de que nosotros salimos temprano de la cena para follar en mi habitación de hotel—, ella le dijo que no había nada de qué preocuparse. Que las contramedidas de la SPCC no serían aplicables en este caso.
—Pero eso es ridículo. Para este caso fueron exactamente que las contramedidas fueron diseñadas. —Podía sentir cómo me estaba indignando—. Mark tiene que estar mintiendo.
La mandíbula de Mark se apretó.
—Ya hablé con paula al respecto. Ella confirmó sus acusaciones, diciendo que era lo que tú le habías dicho a ella.
—Tienes que estar bromeando. Yo ni siquiera era responsable de esos planes. —Miré a peter, resentida con él por haberme tratado así delante de mis compañeros.
—No he dicho que le creí —aclaró peter, pero igualmente hostil—. Ayer tuvimos discusiones acerca de quién era responsable de varios aspectos de la EPA y Dan confirmó que paula estaba a cargo de la investigación de esa área.
—Entonces, ¿cuál es el propósito de esta reunión? —Todavía estaba enfadada, pero la oleada de calor se estaba desvaneciendo.
—Quería que todos ustedes supieran que esta mañana, paula ha sido despedida. Se le pidió que desocupara su oficina. Me niego a emplear a alguien que me miente y se niega a tomar responsabilidad por sus errores. —peter se volvió hacia Dan—. Tú tomarás las responsabilidades de ella en el caso Palmoil
Nos sentamos en silencio. Ninguno de nosotros habíamos visto venir esto. peter se aclaró la garganta. —Eso es todo. Se pueden retirar.
Eso fue lo más que él había sonado como un jefe común, ladrando órdenes. No me gustaba ese lado de él. Evitamos el contacto visual mientras salía de la sala y me apresuré a mi oficina. Al doblar la esquina, me encontré directamente con paula. Si las miradas mataran, habría muerto al instante.
—Muchas gracias —gruñó ella, sus brazos cargaban una caja llena de sus pertenencias.
—paula, yo no tenía nada que ver con esto.
No hizo caso a mi protesta.
—Yo te vi.
—¿Verme? ¿Verme dónde? —Tara no tenía ningún sentido.
—Te vi después de la fiesta, entrando en el taxi con lanzani. Y los vi a los dos agacharse dentro de mi dormitorio la noche de Año Nuevo. —Continuó mirándome y si sus brazos no estuvieran ocupados, estoy segura de que me hubiera dado una bofetada.
—paula, no es lo que estas pensando. —Pero en cierto modo, era exactamente lo que pensaba. Yo estaba durmiendo con el jefe.
—Tú le dijiste que me despidiera, ¿verdad? Y por supuesto el escuchó. —Sonrió—. Supongo que no tienes que preocuparte por tu seguridad laboral siempre y cuando continúes abriéndole tus piernas.
—paula, no lo hice. Nunca te haría eso.
Sacudió la cabeza furiosamente.
—Para ya. Para de fingir que no eres una puta, entierra puñales por la espalda. No te preocupes, cuando lanzano esté cansado de follar contigo, vas a tener lo tuyo.
Vi como se alejó con tormento y mi pecho se apretó dolorosamente. Lo que más había temido desde que me involucré con peter era ahora una realidad. Alguien que trabajó conmigo lo había descubierto. Necesitaba hablar con alguien acerca de ello y no podía recurrir a peter. En este caso, primero era mi jefe y segundo era mi amante. Necesitaba una parte imparcial, así que llamé a gaston. Habíamos sido amigos durante la mitad de nuestras vidas y además de ser un buen oyente, no tenía ningún problema en dejarme saber cuando era una idiota.Nos reunimos después del trabajo en el bar de abajo y no pasó mucho tiempo para que me regañara.
—Realmente no pensaste que podías dormir con tu jefe y que después todo esto te golpearía en la cara, ¿verdad? —gaston mostró sus dientes. Siempre estaba sonriendo, incluso cuando me estaba llamando estúpida. Era parte de su encanto.
—No, no pensé en eso. Sabía que algo así iba a pasar.
—¿Simplemente no te preocupaste? —Se pasó una mano por su cabello rubio.
Suspiré y tomé un largo trago de mi cerveza.
—Me preocupé, sólo que no lo suficiente.
Mi teléfono vibró sobre la mesa y lo miré. Vi el nombre de peter en la pantalla y a pesar de estar todavía enojada con él, me sentí sonreír.
—Uh oh. Te gusta este chico —observó gaston estas totalmente enamorada.
Le rodé los ojos gaston y comprobé el mensaje. peter quería hablar. Le hice saber que estaba abajo tomando una bebida con un amigo.
—No estoy enamorada —le dije sin convicción.
—Miéntete a ti misma todo lo que quieras, es—gaston tomó mi teléfono y lo alejó. —Escuché tus problemas, ahora tú escucha los míos.
—¿Problemas en el paraíso? —le pregunté.
gaston siempre estaba peleando con su prometida, Sophia. Sólo la había visto un par de veces porque ella no aprobaba la amistad que yo tenía con gaston.
—Siempre —dijo gas. Se lanzó a contar su último drama, algo acerca de cómo gas pasa mucho tiempo con sus amigos. Quería ser tan buena oyente como él lo había sido para mí, pero esta era por lo menos la enésima vez que había oído una historia casi idéntica de él.
En un momento dado, me encontré escudriñando la habitación y vi a peter entrar con agustin, el esposo de candela, a su lado. Se detuvieron en el bar y luego peter  me miró. Al principio, sonrió. Entonces se dio cuenta de mi compañía y su sonrisa vaciló. agustin también se dio cuenta y le dijo algo a peter que le hizo estremecerse.
—gas, siento interrumpirte. —Salté de mi silla pero peter ya se dirigía hacia nosotros. Lo detuve a pocos metros de nuestra mesa—. peter.
—¿Qué demonios, mariana? —dijo él, mirando a gaston asesinamente
—Cálmate, peter. Sólo somos amigos. —Nunca había visto que peter se comportara de esta manera. No era del tipo celoso. gaston notó la conmoción y se acercó.
—¿Está todo bien aquí, Lali?
peter se abalanzó sobre él, cogiendo a gaston con la guardia baja. Cayeron en la mesa más cercana, enviando bebidas a volar.
—peter, basta. ¿Qué demonios estás haciendo? —Lo agarré, pero no pude conseguir sujetarlo. Tiró de su brazo hacia atrás para golpear a gaston, pero agustin logró separarlo.
—Vamos, hombre. No aquí. —agustin consiguió un férreo control sobre él y lo llevo hacia la puerta principal.
—¿Estás bien? —Le di un rápido vistazo a gaston y parecía relativamente ileso. Le alisé su camisa y lo revisé para asegurarme de que no estaba sangrando.
—¿Qué demonios fue eso? —preguntó, todavía en estado de shock.
—No tengo ni idea, pero voy a averiguarlo. Ya vuelvo.
Encontré a peter fuera del bar, paseando arriba y abajo por la acera. Normalmente la visión de él hacía que mi estomago aleteara, pero esta vez se quedo en su lugar.
—¿Te importaría explicarte? —exigí.
—No puedo creerlo —dijo él—. ¿Cómo has podido reunirte con él?
—Él es mi amigo, peter. Él ha sido parte de mi vida durante mucho tiempo. ¿Creías que echaría a todo el mundo fuera de mi vida por ti? —Me sentí como si le estuviera arrojando algo a él.
agustin detuvo su auto y peter cogió el pomo de la puerta.
—No puedo tratar contigo ahora mismo. Estoy muy enojado.
—¿Estas muy enojado? Eso es clásico. —Me burlé de él—. Llámame cuando estés listo para hablar de esto de una manera civilizada.
—Me voy de la ciudad mañana. Voy a esquiar en Utah. —peter me dio una larga mirada—. Podemos hablar cuando vuelva.
—Bien. —Le di la espalda y volví adentro. Este era un lado de peter que nunca había visto y después de verlo, no estaba segura de que querer hablar con él nunca más.
gaston era más indulgente que yo y logró sacudírselo de encima después de otra bebida
Yo, mientras tanto, seguía ardiendo de rabia al día siguiente cuando Lana llamó.
—Escuché lo que pasó anoche —exclamó ella. Sostuve el teléfono a pocos centímetros de mi oído—. No lo puedo creer.
—Lo sé. peter estaba como loco.
—No peter. ¡Tú! —gritó candela.
—¿Yo? ¿Qué hay de mí?
—¿Te reuniste con max? Esa es casi la cosa más loca que he escuchado. —Ella estaba realmente gritando ahora.
Tartamudeé.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando, cande? No estaba con max. Estaba con gaston.
—¿gaston? No, eso no fue lo que dijo agustin. —cande se detuvo abruptamente—. Oh, mierda.
—Oh, mierda, ¿qué? —Tuve un mal presentimiento de que ya sabía lo que cande iba a decir.
—Creo que agustin cometió un error. Te vio con gaston y se confundió. Él sabe quién es max, se reunió con él en aquella fiesta. Pero gaston se parece a max, sobre todo desde la distancia... —cande se fue apagando.
—¿Así que agustin le dijo a peter que yo estaba con max? ¿Me estás tomando del pelo?
Ahora era yo la que estaba gritando.
—Esto está mal, La.
—¿Tú crees? No es de extrañar que peter se asustara. —Sentí ganas de vomitar—. Y él salió de la ciudad esta mañana, así que no puedo explicarle que fue lo que pasó.
—Oh, la. Lo siento mucho. agustin no significaba nada. Sólo estaba tratando de ayudar a su propio modo ridículo. —cande dijo algo a alguien en el fondo—. agustin sabe donde peter esquía. Puede darte la información.
—¿Qué voy a hacer con eso? Nunca va a contestar el teléfono. —peter había dejado claro que no quería hablar conmigo hasta que él regresara a Chicago.
—¡Tienes que ir allí! —Pude escuchar la emoción en la voz de cande—. Va a ser muy romántico. Simplemente le muestras y le explicas todo.—cande, mi vida no es una película. No puedo dejarlo todo y salir corriendo a alguna montaña en Utah a causa de algún chico. —Eso fue en contra de todos los huesos feministas de mi cuerpo.
cande se sintió diferente.
—¿Por qué no? Tú te preocupas por él. Quieres estar con él. Así que ve. Ve a estar con él.
—No puedo —le dije de nuevo, esta vez con voz débil.
—Deja de ser una pequeña zorra y toma el control de la situación —dijo ella. Nunca había oído hablar a Lana de esa manera y me hizo reír.
—Tengo a agus enviándote un correo electrónico con los detalles. Por si no reservas el vuelo, yo lo estoy haciendo por ti.
Pensé en mis opciones. Podría esperar hasta que peter regresara de su viaje.
Hablaríamos y le explicaría que fue lo que realmente sucedió. Él se disculparía por llegar a conclusiones precipitadas y yo me disculparía por no haber hecho un mejor trabajo explicándole quién era gaston. Y haríamos las paces. Esa sería la mejor parte del escenario.
Pero era igual de probable que peter pasara sus vacaciones cocinando su ira y no me diera la oportunidad de explicarle todo cuando regresara. Eso haría construir mi propia ira y nunca podríamos esclarecer la verdad.
cande me había presentado una tercera opción. Podía hacerme cargo y hacer las cosas bien entre nosotros. Podría admitir que peter era lo suficientemente importante para mí que estaría dispuesta a poner el resto de mi vida en suspenso por él. Podría ir a donde él y hacerle escuchar. Si le hago caso a Lana, me arriesgaría a lamentar mis acciones. Pero si no le hago caso, podría arriesgarme a lamentar todo. Ese no era un riesgo que estaba dispuesta a tomar. La decisión fue tomada.
—Está bien. Iré a Utah.
CONTINUARÁ....
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chicas mañana subo o mas tardecito la sisnosis de la tercera parte
peter volvio al ttwitter sera por esta razon mire el enlace :http://www.mundotkm.com/hot-news-381908-por-que-peter-lanzani-volvio-twitter
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OM...CAPITULO 4




CAPITULO 4:

La mañana siguiente tenía una resaca enorme, y una realización aun peor. En exactamente un día, estaría abordando un avión para volar a Washington D. C. por un viaje de negocios con peter, paula y otro compañero, Dan. Si ya no me sintiera enferma eso sería suficiente para hacerme vomitar.
Planeando estratégicamente mi llegada al aeropuerto tuve la oportunidad de evitar encontrarme con peter hasta que me subí al avión. Estaba sentado en clase ejecutiva cuando subí a bordo. El retuvo mi mirada mientras pasaba pero ninguno de los dos dijo nada.
Mi estómago se revolvió durante el vuelo. paula estaba sentada a mi izquierda y pasó todo el vuelo disparando miradas de preocupación en mi dirección. Me tome mi tiempo para salir del avión, apurándome solamente cuando paula empezó a empujarme hacia adelante. Tal como yo sospechaba, peter estaba esperando.
—¿Tuvieron un buen vuelo? —nos preguntó, pero sus ojos estaban fijos en mí.
—No tan bueno como el tuyo, estoy segura. —Yo sonreí mientras lo decía pero estaba segura que todos detectaron la amargura en mi voz.
peter hizo todo lo posible para hacer el resto del día tan incomodo para mí como fuera posible. Se aseguro de sentarse a mi lado en nuestro viaje en taxi, se paro cerca de mí en el ascensor, choco contra mí mientras caminábamos a la oficina de nuestro cliente y se sentó frente a mí en el almuerzo, golpeando mi pie con el suyo repetidamente.
—Tienes que parar con esto —le dije mientras caminábamos de regreso al hotel.
paulay Dan estaban caminando unos metros por delante de nosotros discutiendo la próxima acción para mantener la mala prensa a distancia de nuestro cliente, Palmroil, proveedor mundial de petróleo que acababa de sufrir un derrame desastroso. peter y yo deberíamos estar allí con ellos, desarrollando la estrategia, pero en cambio peter seguía rozando su mano contra la mía y yo seguía alejándome de él.
—Yo no estoy haciendo nada, lali. —peter me rozo con su mano de nuevo—. No vas a poder mantenerte alejada de mí para siempre. Lo has intentado antes y fracasaste miserablemente.
paula y Dan cruzaron la calle antes que la luz cambiara pero peter y yo nos vimos obligados a parar. Ahora ya no teníamos que ser cuidadosos sobre lo que hacíamos y decíamos. Esta vez cuando su mano toco la mía, le di un manotazo.
—Mariana, en serio, detén esto. —Él agarro mi mano—. Yo cometí un error al no decirte sobre Bianca. Sé que debió haber sido horrible descubrirlo de esa manera. Pero yo no quería preocuparte innecesariamente.
—Esto no se trata de Bianca —dije yo, sacudiendo mi mano—. Mi ira no es por tu error. Es por el mío.
—¿Qué quieres decir? —La luz había cambiado de nuevo y todas las personas a nuestro alrededor empezaron a cruzar la calle pero ninguno de nosotros se movió.
—Lo que paso en casa de tus padres… todo lo que fue dicho… —Sacudí mi cabeza mientras recordaba todo—. Fue solo una prueba, de que lo que hay entre tú y yo no iba a durar.
—¿Quién lo dice?¿Mis padres? Tienen el matrimonio más miserable del planeta. Yo no confiaría en ellos para dar consejos sobre relaciones. —peter tomo mis dos manos esta vez—. No voy a rogar, Lali. Te quiero a ti. Quiero estar contigo. Sé que tú quieres lo mismo, pero no puedo esperar por siempre. Así que la pelota está en tu tejado. Ya sabes dónde encontrarme.
Dejo caer mis manos y paso por el cruce de peatones. Sus pasos eran largos y decididos y yo no era la única mirándolo. peter era un hombre que llamaba la atención donde quiera que fuera. Sobre todo entre las damas. Si yo decía que no, otra mujer con gusto tomaría mi lugar. Eso me molesto más de lo que quería admitir.
El CEO de Palmroil, Mark Deston, insistió en llevarnos a cenar.
Durante esta, que consistió en bistec y whisky, se estableció un plan detallado para reducir al mínimo las consecuencias para la empresa. Un derrame de petróleo no era aceptable, pero si seguía nuestros consejos, podría reducir la crítica del público y la pérdida potencial de ingresos. Mark estaba sentado a mi derecha y le explicaba cuidadosamente sus obligaciones legales, así como las medidas adicionales que debe tomar para proteger la compañía. peter estaba sentado frente a nosotros, agitando un vaso de Whisky.
Dan saltó a su estrategia de relaciones públicas y aproveche la oportunidad para saborear mi propio whisky. Era rico y suave, no muy diferente al hombre sentado frente a mí. La camarera llego con nuevas bebidas y se puso cerca de peter, sus amplios pechos empujando contra su hombro. peter miró hacia adelante, sus ojos en los míos. Sentí un dolor familiar dentro de mí y yo quería saltar al otro lado de la mesa encima de él. Hice lo mejor dadas las circunstancias. Después de tomar un lento y deliberado sorbo de whisky, me lamí los labios mientras deslizaba mis pies fuera de mis zapatos rojos. Con las pupilas dilatadas peter anticipó lo que ocurriría después. Afortunadamente, la mesa era íntima y las piernas de peter estaban a solo unos centímetros de distancia de las mías. Encontré su pierna, y enganché mi pie debajo del dobladillo de sus pantalones. Deslice la delicada piel del arco de mi pie en su pierna. Tomé otro trago y me lamí los labios de nuevo, esta vez mirando a peter a través de mis pestañas. Sus nudillos estaban blancos a medida que aumentaba la presión en el vaso y tomaba respiraciones profundas.
—No estoy seguro. ¿Qué piensas tu lanzani? —Mark miró en nuestra dirección y yo seguí frotando mi pie contra su pierna, subiendo más y más.
—Creo que no hay forma de salir bien parado de esto. Pero si nos escuchas, por lo menos no te veras como un completo idiota —dijo peter, con los labios apretados. Yo me quede impresionada por su habilidad de ser multitareas.
—Eso es todo lo que podemos pedir en este punto. —Mark levantó su vaso—. Por no parecer un completo idiota.
Todos levantamos nuestros vasos y yo me terminé mi bebida.
—Lo siento, Mark, pero no me siento muy bien. Si me disculpan, creo que voy a regresar al hotel.
—Por supuesto, Mariana. Espero que te sientas mejor. —Mark se levantó y me estrecho la mano.
—En realidad tengo algunos correos electrónicos que necesito contestar. Te acompaño de regreso. —Peter se deslizo suavemente desde su asiento. Nadie en la mesa a excepción de mi sospechaba que tenia segundas intenciones—. Buenas noches. Te veré por la mañana, Mark.
peter espero hasta que diéramos la vuelta a la esquina y no había manera de ser vistos por nadie del restaurante, antes de empujarme contra la pared.
—Lo que hiciste allí fue muy audaz.
—Lo fue. —Incliné mi cabeza hacia arriba para poder mirarlo a los ojos y luego extendí la mano y agarre su entrepierna—. Así como esto.
peter realmente gruño y su boca se cerró sobre la mía con avidez. Al sentir el whisky en sus labios, abrí mi boca y le permití entrar. Su lengua bailaba sobre la mía, pulsando un ritmo que conocía demasiado bien.
—Hotel. —Logré decir cuando nos alejamos para tomar aire. peter me guiñó un ojo y me pellizcó el culo.
—Me encanta cuando tomas el mando.
—Entonces yo diría que estas a punto de tener una noche espectacular.
El hotel estaba a menos de tres cuadras de distancia, pero la caminata se sintió como una eternidad para mí. Desde que conocía a peter lanzani, encontré imposible estar cerca de él y no querer estar aun más cerca. El debe de haberse estado sintiendo de la misma manera pues sus largas zancadas crecieron apresuradamente, yo tenía que esforzarme por mantenerle el ritmo.
—¿La mía o la tuya? —dijo cuando llegamos al ascensor—. La mía. La tuya está al lado de Dan.
peter presionó el botón del quinto piso con su delgado dedo. Ese mismo dedo que había presionado mis botones personales en más de una ocasión. Cuando las puertas del ascensor se cerraron, yo era libre de actuar según mis deseos. Tuve a peter clavado en la pared en cuestión de segundos. Esta vez era mi lengua la que dirigió el asalto, pero él fue rápido en contra atacar. Nuestros besos no habían sido nunca tan apasionados.
Sentí que algo vibraba contra mi muslo y me tomo unos minutos registrar que se trataba del celular de peter. Las puertas del ascensor se abrieron en mi piso, y él miró el teléfono mientras nos conducía por el pasillo.
—Tengo que contestar —dijo.
Abrí la puerta y la mantuve abierta para él.
—lanzani Muy silenciosamente, cerré la puerta detrás de nosotros. La cara de peter lucia intensa y concentrada. Era definitivamente una llamada de negocios.
—Pensé que teníamos un acuerdo. Tú no tienes tiempo para negociar esto.
Al verlo pasearse por la habitación del hotel en su traje perfectamente entallado, sonando fuerte y seguro, yo estaba teniendo un tiempo difícil tratando de controlarme. Los ojos de peter revolotearon sobre mí, él sabía exactamente que estaba pensando. Me senté en la cama y cruce las piernas, dejando que el dobladillo de la falda se deslizara hacia arriba en el proceso. Una pequeña sonrisa jugaba en la comisura de sus labios.
—Mark, podemos discutir esto en la mañana. Te aconsejo que pienses un poco y decidas que quieres de esta asociación. No podemos hacer milagros. —Su rostro se suavizó con algo que dijo Mark—. Por supuesto. Me asegurare de que Mariana encabece el trabajo.
Levante la ceja sorprendida al oír mi nombre.
—Hablamos mañana, Mark. —peter frunció el ceño mientras colgaba el teléfono. Lo miró por un segundo y luego lo puso en la mesa.
—¿Mark me ha mencionado? —le pregunté. El asintió con la cabeza.
—Me dijo que eres una mujer inteligente y te quiere cerca de esto.
—¿Necesita que haga algo esta noche? —A veces cuando estaba con peter, me olvidaba que era mi jefe. Independientemente de lo que pasara con nosotros en el dormitorio, todavía tenía un trabajo que hacer.
—Mark puede esperar hasta mañana. —La sonrisa de peter regresó y se deslizó fuera de la chaqueta—. Pero voy a necesitar que tú hagas algunas cosas para mí esta noche.
—No me importa hacer horas extras —le dije—. Estoy aquí para complacer.
—Así es.
Se quitó la corbata y comenzó a desabotonarse la camisa. Me quede sentada, disfrutando del espectáculo. La camisa de vestir azul cayó al suelo y se saco la camiseta por encima de la cabeza, dejando al descubierto su cuerpo perfectamente esculpido. Sus pantalones grises colgaban por debajo de sus caderas y yo quería desesperadamente tirar de ellos. Muy lentamente, se quitó los zapatos, calcetines y el cinturón.
—¿Estas pensando en unirte a mí en un corto plazo? —preguntó, señalando que yo estaba aun completamente vestida. Se acercó a la cama.  —Todo a su tiempo. Todavía tenemos trabajo que hacer.
Si peter no fuera el Director de su propia compañía, podría tener una gran carrera como stripper. Sacó un paquete de aluminio de su bolsillo y lo colocó sobre la cama.
La manera lánguida en que se desabrocho los pantalones y los dejo caer fue malditamente caliente.
Sus calzoncillos se esforzaban por mantener su erección bajo control. Ahora era mi turno. Yo me quede en la cama mientras desabotonaba mi propia camisa. Se deslizo de mis hombros revelando un sujetador de encaje negro. A continuación, muy hábilmente. Salí de mi falda, manteniendo los tacones puestos, las apretadas mallas altas y unas bragas de encaje con ligas completas. William estaba prácticamente salivando.
—Tengo la sensación que tú sabías que la noche terminaría de esta manera —dijo él, bajando hacia mí, mientras yo me recostaba sobre la cama. Sus labios se cernían por encima de mi piel y yo podía sentir su cálido aliento, provocando un cosquilleo por mi cuello descubierto.
—Todas mis noches contigo terminan de esta manera —señalé yo.
peter sopló aire frío a lo largo de mi cuello, enviando estremecimientos deliciosos por todo mi cuerpo.
—Te deseo demasiado, Mariana Esposito. No estoy seguro de tener la suficiente paciencia de terminar de desvestirte completamente.
—Entonces no lo hagas —dije yo—. Tómame ahora.
Fue el único estimulo que peter necesitaba. Arranco las ligas y las bragas de mi cuerpo. El resto de ropa se quedo, incluyendo mis tacones. Le tomó menos tiempo sacar su propia ropa interior, permitiéndole saltar libre al fin. Él incluso estaba más grande de lo que recuerdo. Yo lo quería dentro de mí.
peter tenía más moderación que yo. Movió su mano por mi muslo y yo separe mas las piernas, otorgándole un fácil acceso. Tomé una fuerte respiración cuando su dedo se deslizo por encima de mi clítoris, en un lento círculo. Mi pelvis se movió contra él y su mano se movió de nuevo. Separo mis labios, y deslizo un dedo dentro. Su dedo continuó con un movimiento estable adelante y hacia atrás, deteniéndose cerca de la parte superior moviéndose en círculos antes de volver hacia abajo una vez más.
—Estás lista —dijo, complacido Podría haberle dicho que ya estaba mojada de deseo. La noche entera había sido todo el juego previo que necesitaba.
—Pensé que te lo había dicho. Tómame.
Lo agarre, guiándolo por mi entrada resbaladiza. Sentí que salto en mi mano y lentamente lo guié dentro. El tomó el control, deslizándose lentamente, un poco más cada vez, de modo que casi se sentía como que mi cuerpo estaba haciendo el trabajo. Era como si estuviera tirando de él profundamente hasta que nuestros cuerpos se encontraron dentro.
peter se movió exquisitamente lento. Un largo movimiento hacia dentro y hacia afuera, una tortura terrible. Repitió este proceso varias veces, cada vez mi cuerpo se apretaba mas contra él, queriendo más. Luego cambio el ritmo, movimientos más cortos, uno tras otro. El movimiento constante y firme, y sentí como empezaba a cerrarme alrededor de él. Lo agarre por la espalda mientras lo apretaba internamente en violentos espasmos. Le cogí la cara y le di un beso y peter comenzó a moverse de nuevo. Todavía se movía lentamente y sin urgencia. Teníamos toda la noche, después de todo.
Puede que él no tenga ninguna prisa, pero yo me estaba muriendo por sentir que se viniera dentro de mí. Moví mi cuerpo más rápido más rápido, apresurándolo. Mis manos resbalaron por debajo de su espalda hasta que agarre su culo, presionándolo y apretándolo profundamente. En cada embestida, moví circularmente mis caderas hasta que sentí que estaba a punto de venirse al mismo tiempo que yo, nuestros cuerpos sacudiéndose y temblando juntos. Lo mantuve sostenido. peter se derrumbo encima de mí a causa del esfuerzo, el salió de mí, jalándome hasta que estuve recostada en su pecho.
Se pasó las manos por el pelo varias veces, mientras los dos esperábamos que nuestros pulsos se normalizaran y nuestra respiración se calmara.
—No puedo estar lejos de ti —confesé—. Trato, me digo que sería lo mejor para los dos. Pero mi cuerpo no escucha. Es como si fuera atraída hacia ti.
—Lo sé. —El pecho de peter subió al hacer una profunda respiración—. Confía en mí, lo sé.
—¿Crees que tus padres podrían estar en lo cierto acerca de nosotros? Que esto está condenado a terminar.
—No lo sé, nunca he sido un fan de escuchar a mis padres. —Mire a peter cuando pregunto—. ¿Qué hay de tus padres? ¿Les has dicho sobre nosotros? −No.
−No. Está bien. —peter miro molesto—. ¿Planeas decirles a ellos sobre nosotros?
La conversación me hizo darme cuenta lo poco que realmente nos conocíamos el uno al otro. Nosotros no pasábamos mucho tiempo exactamente. Me aparte de peter y me senté en la cama, tirando de mis tacones, sostén, liguero y sujetador para estar completamente desnuda, pero libre. Abrace mis rodillas y tome una respiración profunda.
—Mis padres están muertos, peter. —Sentí su mano en la parte baja de la espalda.
—Lo siento, Lali.
—¿Cómo podrías saberlo? No es como si alguna vez hubiéramos hablado de algo importante. —Pude oír la amargura en mi voz.
—Tienes razón —coincidió peter—. Deberíamos hablar más.
Le di una sonrisa socarrona.
—En realidad no es culpa nuestra. Tan solo sucede que somos realmente buenos para otras cosas.
peter devolvió mi sonrisa. Se arrimó a la cama, de modo que el también estaba sentado.
—Pregúntame algo, Mariana. Lo que sea.
Yo me toque el mentón, pensativa. Finalmente llegábamos a la parte interesante. Tenía la oportunidad de conocer al verdadero Juan Pedro Lanzani.
—Tú nunca has llevado a nadie a tu casa a conocer a tus padres antes de mí. ¿Por qué?
peter inclinó hacia atrás la cabeza y cerró los ojos.
—No lo sé.
—Terrible respuesta. —Golpee su pierna—. Puedes hacer hacerlo mejor que eso.
—Mariana, yo honestamente no lo sé. No tengo idea porque decidí presentarte a esa gente. —Una sonrisa trato de aparecer—. Tú eres tan diferente de las otras mujeres con las que he salido.
—Háblame de ellas. —Realmente no quería oír hablar de las otras mujeres, pero quería saber más acerca de peter.
—No hay mucho que contar.
—¿Cuál fue tu relación más larga?
—No lo sé. ¿Seis meses —Por lo tanto, ¿Bianca? —Sentí un dolor en mi pecho.
Él se encogió de hombros.
—Supongo. Pero yo no diría que tuvimos una relación seria. Solo que me tomo un tiempo romper con ella.
—¿Te das cuenta que eso te hace sonar como un completo idiota? —peter se sentó abruptamente.
—Está bien. Aquí va. He salido con muchas mujeres, especialmente cuando era joven. Tenía mucho dinero y era difícil encontrar mujeres que valieran la pena. Así que eventualmente deje de mirar y me conforme con las mujeres fáciles. Tuve un montón de sexo sin sentido. De vez en cuando, me quede con una de esas mujeres por un tiempo. En el momento que conocí a Bianca, pensé que estaba listo para tener una relación de verdad, así que trate de hacer que funcione. Pero no paso mucho tiempo antes de que me diera cuenta que ella tan solo estaba tras mi dinero, así que se acabó. —El se acercó y apoyó la palma de su mano en mi mejilla—. Después que te conocí, todo cambio.
—¿Cómo se que no estás diciendo eso sólo para seguir acostándote conmigo? —Hice esa pregunta a pesar, que yo sabía que él no me estaba engañando. peter se echo a reír.
—¿Has estado prestando atención? Me hiciste rogar y suplicar muchas veces para siquiera darme una oportunidad. Si yo estuviera buscando sexo, habría seguido adelante hace mucho tiempo. Y sin duda no te habría presentado a mi madre. Ella es una cock-block1.
Me reí de eso en voz alta. Él tenía razón.
—¿Mi turno? —preguntó peter. Yo sabía que el tenia muchas preguntas que estaba muriendo por hacerme. Me encogí un poco, pero dije que sí.
—Cuando estábamos en el albergue, tú parecías saberlo todo sobre ese lugar. Hasta el más mínimo detalle, como el lugar en que guardaban los fósforos. —La mano de peter se deslizo por mi espalda y sus dedos hicieron su trayectoria por mi espina dorsal.
—Tú no solo fuiste voluntaria ¿Cierto? —Juan Pedro Lanzani era demasiado perceptivo para su propio bien.
—Eso es cierto —dije yo—. Puedo haber cambiado algunos de los detalles de mi pasado. Después de todo lo que pasó con max, no tenía a donde ir. Yo estaba en un estado bastante malo físicamente, pase dos semanas en el hospital recuperándome. Encima de eso, no tenía dónde vivir. max y yo habíamos estado viviendo juntos, y estaba demasiado asustada para enfrentarme a él. No tenía ninguna familia a quien recurrir. El consejero del hospital me dio información sobre el refugio. Viví allí durante dos meses hasta que pude ponerme de pie de nuevo. —Pude ver la ira en los ojos de peter, pero el luchó fuertemente por mantenerlo a raya.
—¿Qué paso con max? ¿Fue a prisión?
—Presenté cargos. —Dejé de mirar a peter—. Él no tenía antecedentes, era un acusado simpático. Le prometió al juez que iba a ir a terapia y hacer servicio comunitario. Al final, consiguió seis meses de libertad condicional y se le ordenó permanecer lejos de mí.
—Mierda. —La ira de peter fue emergiendo rápidamente.
—Vamos a hablar de otra cosa —sugerí—. Te puedo contar sobre la vez que fui arrestada por nadar en la Fontana de Trevi, en Roma.
Mi distracción fue ineficaz. peter seguía echando humo.
—¿Qué fue exactamente lo que te hizo él a ti? ¿Qué tan malo fue?
—peter, de verdad. No quiero hablar de eso. —Me di la vuelta, pero peter me atrajo. La intensidad de sus ojos me asustó—. ¿Por qué te importa tanto?
—Porque me preocupo por ti. —Él tomó mi mano—. Dime. Por favor.
Podía sentir la emoción dentro de mí e hice mi mayor esfuerzo para empujarla de regreso. Odiaba perder el control.
—Conmoción cerebral. Tres costillas rotas. Pulmón perforado. Numerosas contusiones. Trece puntos de sutura. —Levanté mi cabello lejos de mi cara, mostrándole la cicatriz en la línea del cabello que estaba normalmente escondida. Los suaves dedos  peter siguieron el patrón hasta el lugar donde terminaba, por encima de la oreja. Sentí que me inclinaba a su toque.
—Nunca permitiré que nadie te haga daño otra vez, Lali. Te lo prometo. —Él se inclinó y besó la cicatriz, sus labios sellando su promesa. Cerré los ojos y tragué saliva.
—Me prometí que nunca dejaría entrara a nadie de nuevo. No puedo salir lastimada así otra vez. No físicamente, ni emocionalmente —Puedes dejarme entrar. Yo nunca te haría daño. —Sus labios se movieron de la cicatriz a la mejilla donde una sola lágrima había escapado. Él la besó—. Eres mía ahora. Yo haría cualquier cosa para protegerte.
Sus palabras me asustaron. Después de max, nunca más quise pertenecer a nadie otra vez. Era demasiado riesgoso. Demasiado grande la posibilidad de que me hagan daño. Pero con peter, era diferente. Yo quería pertenecer a él, y yo quería que él me perteneciera. Lo necesitaba en mi vida y ahora lo sabía. Había dejado a peter entrar, que vea mi oscuro pasado y cómo estaba de dañada, y él ni siquiera se estremeció. peter se había quedado, y eso fue lo que más me asustaba.
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segundo capitulo de la maraton

OM...CAPITULO 3



CAPITULO 3:

Una vez que me gasté veinte minutos con la familia de peter, estaba bastante segura de que todavía me lo debía, incluyendo su avanzado deposito de ducha. Ellos eran una de las personas más miserables que había conocido en mi vida.
—Oh peter, te vez muy delgado. ¿Estás comiendo correctamente? —Su madre, claudia lanzani, no paraba de ser persistente desde que entramos de la puerta. Se volteó hacia mí—. ¿Te has asegurado de que come tres veces al día?
Estábamos reunidos en la cocina de la familia lanzani, mirando por encima del café del otro. peter estaba sentado a mi derecha, juan, su padre estaba sentado frente a nosotros. valentina la hermana pequeña de peter, estaba sentada en la cabecera de la mesa y no levantó la vista de su teléfono en diez minutos. juan martin, el hermano mayor de peter todavía tenía que llegar con su esposa e hijos. claudia me estaba mirando con odio y podía sentir mis ojos salirse de mi cabeza.
peter apretó su mano encima de mi pierna.
—Mamá, estoy comiendo suficiente, deja de acosar a mariana.
—Humpgh. —peter gruñó en su café—. Lo que no entiendo es por qué traes a esta jovencita a nuestra navidad familiar, aunque incluso no mencionaste su nombre por teléfono. ¿Asumo que esta relación ha estado ocurriendo por un tiempo para que sea esto serio?
—claudia, deja al chico en paz, si sigues con esto el podría incluso no volver en las siguientes navidades. —juan lanzani lanzó una mirada furiosa a su esposa—. Mariana, cuéntanos sobre ti. ¿Qué haces para vivir?
—Soy Abogada. —Sentí la mano de peter apretar mi pierna de nuevo.
—¿Una abogada? Muy bien. —juan dió a peter una mirada apreciativa—. ¿Qué tipo de ley practicas? ¿Trabajas en una firma de la ciudad?
Mi boca se abrió y cerró severamente en ambos casos, pero ninguna palabra salió. juan pedro suspiró profundamente y respondió.
—Ella trabaja en Gravity. En el equipo legal.
juan parpadeó y apretó la mandíbula.
—¿Es así?
—peter, cariño, ¿Estas realmente saliendo con una empleada? —claudia me soltó otra mirada aborrecible—. No veo esto con buen final.
—Es bueno saber que ya estas imaginando el final —dijo peter. Su rodilla estaba moviéndose furiosamente y ahora era mi turno de darle un apretón.
—Tengo que ponerme del lado de tu madre esta vez. Tu falta de prejuicio puede poner en peligro tu compañía. —juan me sonrió forzadamente—. Sin ofenderte, querida.
—Claro que no, ¿Por qué me ofendería? —murmuré.
—Está fuera de línea, ambos lo están.
El cuerpo de peter se puso rígido y el fuego quemaba en sus ojos.
—Tal vez deberíamos irnos —le susurré. El lucía como si estuviera a punto de estallar y no quería que dijera algo de lo que se pudiera arrepentir luego.
—Lo haría si fuera tú —dijo valentina, mirando para arriba por primera vez—. Esto se pondrá tan bueno ahora mismo.
—Cierra la boca, vale —le ordenó claudia. valen se encogió de hombros y regresó a su teléfono, pero peter no quería complacerla.
—Ella no está mal —dijo él—. A menos que planees mantener tus pensamientos sobre mi relación para ti misma, deberíamos irnos.
peter recorría para atrás su silla y ninguno de sus padres hizo el intento de detenerlo. Sacó mi silla mientras yo me paraba y lo seguía por la habitación.
—¿Estás seguro de que quieres irte, peter?
Se volvió hacia mí.
—¿Escuchaste lo que dijeron?
—No me grites —le dije, dando un paso hacia atrás. La única otra ocasión en la que lo había visto así, fue cuando fue amenazado de muerte por mi ex novio max—. Estoy de tu lado.
Él se estremeció cuando vio el miedo en mis ojos.
—Cielos Lali, lo siento. No quise gritarte.
—Está bien. —Le dejé tomar mi mano que estaba temblando. peter caminó un paso más cerca.
—¿Me tienes miedo?
—No exactamente. —No podía realmente explicarlo, pero cada vez que max se enfadaba, me encontraba acobardada cada vez que un hombre alrededor de mi empezaba a enojarse. Expliqué de la mejor manera que pude—. Es más como un estrés postraumático.
Es rostro de peter  cayó.
—Lo siento Lali. Ven acá, por favor.
Caminé hacia sus brazos y el temblor se detuvo en los dos. Mi miedo se desvaneció, y su ira se alejó. Sólo así empezamos a relajarnos. La puerta delantera se abrió.
—Tío pit.
Me alejé al ver dos paquetes de energía volando hacia abajo, al salón, y abordando a peter alrededor de sus piernas. Él se rió y se inclinó hacia ellos al alcance de sus brazos. Para mí, los dos parecían estar cerca de los tres años, pero yo no era buena adivinando la edad de los niños.
—La, estos son mi sobrina y mi sobrino, Carter y Callie, son gemelos. —peter asintió hacia la puerta—. Ese es mi hermano juan martin.
—pit, es bueno verte. —martin camino alado de peter y le dio un manotazo en la espalda.
Era fácil decir que ellos eran hermanos. martin era una pulgada más alto que peter, y su cabello era negro moteado con gris, pero otra cosa aparte de eso eran semejantes.
martin me miró de arriba abajo.
—¿Quién es ella peter?
—Mariana Esposito.
Carter estaba empezando a retorcerse así que William lo puso en el piso, pero Callie tenía un fuerte apretón alrededor de su pierna y se negó a dejarlo.
—Es un placer conocerte martin. —Apreté su mano.
—martin es casi el único miembro sano de la familia —explicó peter, se volteó hacia su hermano—. ¿Dónde está daniela?
La mejilla de martin se frunció.
—Ella está teniendo uno de sus temperamentos, no nos acompañara hoy.
—daniela, afortunada —murmuré, sin que se dieran cuenta de lo que había dicho.
Ambos, martin y peter rieron. martin golpeó otra vez a peter en la espalda.
—Ya me cae bien, buen trabajo.
—Ella pasó veinte minutos experimentando la interrogación anual, martin, ahora está completamente adoctrinada. —peter forzó una sonrisa.
martin rió.
—Bueno al menos ahora claudia puede dejar de cuestionar tu sexualidad.
—Necesito orinar —anunció Callie enfáticamente. peter y martin intercambiaron miradas.
—Puedo llevarla —ofrecí.
martin parecía aliviado.
—No tienes que hacerlo —protestó sin convicción.
—No es un problema. —Sostuve mis manos en alto y me sorprendió cuando Callie se lanzo hacia ellas. —Ustedes dos pueden tener tiempo para ponerse al día.
—Gracias, Lali —dijo William.
Callie tenía un problema para empezar el proceso así que intente distraerla.
—Escuché que te gustan los caimanes —dije, recordando que peter le compró un regalo en Florida.
—Y los cocodrilos —dijo ella con una gran sonrisa—. El tío pit me compró uno cuando fuimos de viaje, tengo cientos de ellos.
—Eso es asombroso —suspire de alivio cuando Callie finalmente lo dejó ir. No había tenido experiencia llevando a los niños a hacer pipi y la cosa del caimán era realmente todo lo que sabía sobre ella.
Cuando lo izo, ella tomó mi mano y nos llevo de regreso a donde los chicos todavía seguían hablando. Podía escucharlos hablar en voz baja.
—Te lo digo hombre, tú necesitas decírselo a ella ahora. Esperar solo será peor.
—No voy a decir nada hasta que esté completamente seguro. —La voz de peter estaba tensa. ¿Qué si es una mentira? Tú no sabes cómo es ella.
—¿Qué si no es una mentira? Esto no es algo que solo va a desaparecer.
—Necesito más tiempo para pensar al respecto.
—Dentro de ocho meses tú estarás fuera de tiempo. No esperes hasta que el bebe este aquí para contárselo. —martin levantó la vista de su conversación y me vio estando ahí con la boca abierta—. Mierda.—Papi maldijo —cantó Callie con una risita.
No podía sentir mis piernas. El mundo empezó a girar alrededor de mí, mientras peter se volteaba. Una mirada en sus ojos decía que no había escuchado mal. peter iba a ser papá.
—Mariana. —Mi nombre no era más que una ráfaga de aire mientras se deslizaba atreves de los labios de peter.
Caminé junto a él, agarrando mi abrigo, caminando hacia la puerta.
—Llévame a casa.
—Espera Mariana. —Agarró mi brazo, pero lo apartó. Alargó la mano hacia mi otra vez y esta vez lo aparté.
—Casa. —Casi grite la palabra y los ojos de Callie se abrieron como platos.
peter miró hacia martin, por ayuda pero el meneó su cabeza.
—Llévala a casa pit, yo te cubriré acá.
—La, debes hablar conmigo en algún momento —dijo peeter, mientras encendía el carro—. Sólo déjame explicarlo.
—No hay nada que explicar. —Hacia frio en el carro pero yo estaba quemándome—. Tú no me debes ninguna explicación. Tú no me debes nada.
—No hables así. —peter se puso en la carretera.
—¿Por qué no? Es verdad, no es como si estuviéramos en una relación o cualquier cosa. Solo estamos teniendo sexo. —Apreté mis puños.
—Cielos, lali, tu realmente no crees eso, ¿lo crees? —Golpeó en los descansaderos cuando el carro frente a nosotros frenó abruptamente. Le dio la oportunidad de mirarme—. Te presenté a mis padres.
—¿Estás seguro? —Dirigí mis dedos en su dirección—. Tú me presentaste a ellos, pero no te molestaste en decirme que embarazaste a otra mujer. Claramente es una relación seria. Vete a la mierda, peter.
—Lo sé, debería habértelo dicho, pero incluso no sé si es verdad. —Golpeó sus manos contra el volante.
—Te escuchas como un completo cerdo ahora. ¿Sabes eso, verdad? —Tiré con enojo las puntas de mi cabello—. ¿Quién es ella?
peter miró lejos.
—Bianca. Mi ex novia.
—¿Cuánto duraron juntos?
—Seis meses. —Se estaba inquietando en su silla. El carro enfrente de nosotros empezó a moverse y peter arrancó.
—¿Cuando cortaron? —Esta era la respuesta que estaba temiendo.
peter aclaró su garganta y contestó.
—Tres semanas atrás.
Una sonrisa se me escapó.
—¿Tres semanas atrás? ¿Entonces antes de que nos conociéramos?
—Sí. Pero peleamos mucho un mes antes. —peter se abalanzó—. Ella me habló la semana pasada y me dijo que la dejé embarazada. Pero Bianca es la  reina del drama, y ella miente para conseguir lo que quiere.
—¿Y ella te quiere?
No contestó. Nos acercamos rápidamente a la ciudad y nada se había resuelto.
—No importa lo que Bianca quiera, Lali. Yo te quiero, nada lo cambia.
—Te convertirás en padre, juan pedro. Ella será la madre de tu hijo. Eso cambia todo.
Se movió a la siguiente línea y empezó a tomar la siguiente salida.
—No, peter. Te pedí que me llevaras a casa.
—Es ahí a donde voy —dijo.
—No, no a tu casa. A mi casa.
Esta vez cuando peter me vio, sus ojos estaban llenos de dolor. Estaba segura que los míos también lo estaban. Ninguno de los dijo otra palabra excepto cuando tuve que darle mi dirección. Cuando se estacionó enfrente, me apresuré a abrir la puerta.
—¿Puedo llamarte? —preguntó rápidamente.
—No, por favor. —Cerré la puerta de golpe. Mientras estaba abriendo la puerta del edificio miré por encima de mi hombro. peter todavía seguía ahí. El no me había abandonado, con un gran esfuerzo volteé la espalda hacia él y fui adentro.
Había varias razones por las cuales uno no debe de salir con su jefe, pero la mayor de esas razones sólo importaba una vez que la aventura había terminado.
La principal razón, es que no puedes escapar de ellos, debería haber sabido que la fiesta de año nuevo de paula no podía ser buena idea, pero fui de todas maneras. Al principio, todo estaba bien. Todavía estaba conmocionada sobre la noticia de que peter se convertiría en padre, pero estaba determinada a no sentir lástima por mí. Solo estuvimos juntos unos días y no iba a desperdiciar ningún momento que habíamos sido más que eso.
—Aquel chico de allá no para de verte. —La amiga de paula, Loli, gritó en mi oído.
—¿Quién es? —Yo apenas distinguía la parte superior de la cabeza de él entre la multitud.
—Ni idea. Realmente no puedo verlo, pero él ha estado mirando en esta dirección toda la noche.
Loli llenó mi copa de Champán.
—Es casi media noche y pienso que quiere tener beso de año nuevo.
Bebí solo lo suficiente de Champán para pensar que sería una buena idea. Así que empecé a abrirme camino a través de la multitud. Justamente mientras me hice al otro lado de la habitación, todos empezaron la cuenta de los 30 segundos. A los veinticinco mis ojos encontraron al chico que Loli había señalado.
—Mierda —dije, mirando directamente en los sorprendentes ojos de Juan Pedro Lanzani. La multitud seguía cantando y los ojos de peter me atrajeron hacia delante. Todavía seguía enojada y quería gritarle, pero algo fuerte me estaba guiando. Lo extrañaba—. peter —dije.
El me agarró por el brazo y tiró de mí de la multitud. Estábamos a diez segundo, el abrió la primera puerta enfrente de nosotros y me empujó dentro. La habitación de paula estaba vacía y con la puerta cerrada detrás de nosotros, todavía podía seguir escuchando la cuenta. peter se inclinó sobre mí y yo me paré de puntillas. Nuestros labios se encontraron cuando la multitud dijo el número uno y me sonó el año nuevo con la lengua de peter en mi boca. Esta no era la forma en que las cosas se suponían que tenían que ir.
—Para. —Lo empuje lejos—. —¿Qué estoy haciendo?
—Mariana por favor, no te vayas. —peter trató de sujetarme pero me deslicé lejos. Di un paso hacia atrás, hacia el pasillo lleno de gente e hice mi camino hacia la puerta. Cavando a través de una pila de abrigos hasta que encontré el mío y después corrí hacia afuera. El piso estaba cubierto por una mezcla de hielo y nieve, así que tuve que reducir mi velocidad o caería.
—lali. —peter tenía un mejor balance que yo, y no tomó mucho tiempo para que me alcanzara—. Sólo dame dos minutos.
—¿Qué? ¿Qué dirás para hacer que esto esté bien?
—Bianca no está embarazada. —Él lo soltó atreves del castañeteo de sus dientes. A diferencia de mí, no se había tomado la molestia en coger su abrigo—. Un amigo mío la vio fuera de un bar un par de día atrás. Bebiendo todo a la vista. La confronté sobre eso y admitió que ella creó esa estúpida mentira. Ella estaba tratando de tenerme de vuelta.
—peter…
Él me paró.
—Lali, nunca volveré con ella. Incluso si fuera verdad todo sobre el bebé, yo nunca volvería a estar de nuevo con Bianca. Ella es un ser humano miserable, e incluso si ella no lo quisiera, nunca volvería a suceder.
—¿Por qué no? —Mordí mi labio para evitar que temblara.
—¿Por qué no es tu? —peter levantó sus manos sin poder hacer nada desde su lado—. No quiero estar con nadie que no sea tu. Ni ahora, ni nunca.
Ahora yo estaba temblando y no por el frio.
—Me tengo que ir —susurré—. No puedo hacer esto.
—¿Por qué no? —peter me siguió abajo a la banqueta y yo furiosamente traté de agarrar un taxi. Era una hazaña casi imposible en año nuevo.
—Esto no se suponía que pasara —le grité—. Se suponía que sería una noche, y después sería una diversión al azar. No se suponía que desarrollaras sentimientos por mí, y yo estaba convencida que no me enamoraría de ti.
Vi un estremecimiento de alegría en sus ojos.
—Lo sabía.
—Detente, solo detente. —Un milagro sucedió cuando un taxi vio mi mano sacudiéndose a la distancia. Abrí la puerta y la entré dentro.
—No hagas esto, Mariana. —peter se inclinó en la ventana de la cabina abierta.
—Lo siento peter, me tengo que ir. —Apreté el botón para subir la ventana. peter se apartó lentamente. Sus respiraciones vacilantes enviaban ráfagas de humo en el aire .
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bueno chicas empezamos la maraton