ESCRIBO NOVELAS , CORTOS Y ADAPTACIONES DE LA MEJOR PAREJA QUE ME GUSTO DE CASI ANGELES "LALITER" PORQUE SERE TEENATICA HASTA LA MUERTE...
musica con sentimiento
viernes, 18 de julio de 2014
OM...CAPITULO 3
CAPITULO 3:
Una vez que me gasté veinte minutos con la familia de peter, estaba bastante segura de que todavía me lo debía, incluyendo su avanzado deposito de ducha. Ellos eran una de las personas más miserables que había conocido en mi vida.
—Oh peter, te vez muy delgado. ¿Estás comiendo correctamente? —Su madre, claudia lanzani, no paraba de ser persistente desde que entramos de la puerta. Se volteó hacia mí—. ¿Te has asegurado de que come tres veces al día?
Estábamos reunidos en la cocina de la familia lanzani, mirando por encima del café del otro. peter estaba sentado a mi derecha, juan, su padre estaba sentado frente a nosotros. valentina la hermana pequeña de peter, estaba sentada en la cabecera de la mesa y no levantó la vista de su teléfono en diez minutos. juan martin, el hermano mayor de peter todavía tenía que llegar con su esposa e hijos. claudia me estaba mirando con odio y podía sentir mis ojos salirse de mi cabeza.
peter apretó su mano encima de mi pierna.
—Mamá, estoy comiendo suficiente, deja de acosar a mariana.
—Humpgh. —peter gruñó en su café—. Lo que no entiendo es por qué traes a esta jovencita a nuestra navidad familiar, aunque incluso no mencionaste su nombre por teléfono. ¿Asumo que esta relación ha estado ocurriendo por un tiempo para que sea esto serio?
—claudia, deja al chico en paz, si sigues con esto el podría incluso no volver en las siguientes navidades. —juan lanzani lanzó una mirada furiosa a su esposa—. Mariana, cuéntanos sobre ti. ¿Qué haces para vivir?
—Soy Abogada. —Sentí la mano de peter apretar mi pierna de nuevo.
—¿Una abogada? Muy bien. —juan dió a peter una mirada apreciativa—. ¿Qué tipo de ley practicas? ¿Trabajas en una firma de la ciudad?
Mi boca se abrió y cerró severamente en ambos casos, pero ninguna palabra salió. juan pedro suspiró profundamente y respondió.
—Ella trabaja en Gravity. En el equipo legal.
juan parpadeó y apretó la mandíbula.
—¿Es así?
—peter, cariño, ¿Estas realmente saliendo con una empleada? —claudia me soltó otra mirada aborrecible—. No veo esto con buen final.
—Es bueno saber que ya estas imaginando el final —dijo peter. Su rodilla estaba moviéndose furiosamente y ahora era mi turno de darle un apretón.
—Tengo que ponerme del lado de tu madre esta vez. Tu falta de prejuicio puede poner en peligro tu compañía. —juan me sonrió forzadamente—. Sin ofenderte, querida.
—Claro que no, ¿Por qué me ofendería? —murmuré.
—Está fuera de línea, ambos lo están.
El cuerpo de peter se puso rígido y el fuego quemaba en sus ojos.
—Tal vez deberíamos irnos —le susurré. El lucía como si estuviera a punto de estallar y no quería que dijera algo de lo que se pudiera arrepentir luego.
—Lo haría si fuera tú —dijo valentina, mirando para arriba por primera vez—. Esto se pondrá tan bueno ahora mismo.
—Cierra la boca, vale —le ordenó claudia. valen se encogió de hombros y regresó a su teléfono, pero peter no quería complacerla.
—Ella no está mal —dijo él—. A menos que planees mantener tus pensamientos sobre mi relación para ti misma, deberíamos irnos.
peter recorría para atrás su silla y ninguno de sus padres hizo el intento de detenerlo. Sacó mi silla mientras yo me paraba y lo seguía por la habitación.
—¿Estás seguro de que quieres irte, peter?
Se volvió hacia mí.
—¿Escuchaste lo que dijeron?
—No me grites —le dije, dando un paso hacia atrás. La única otra ocasión en la que lo había visto así, fue cuando fue amenazado de muerte por mi ex novio max—. Estoy de tu lado.
Él se estremeció cuando vio el miedo en mis ojos.
—Cielos Lali, lo siento. No quise gritarte.
—Está bien. —Le dejé tomar mi mano que estaba temblando. peter caminó un paso más cerca.
—¿Me tienes miedo?
—No exactamente. —No podía realmente explicarlo, pero cada vez que max se enfadaba, me encontraba acobardada cada vez que un hombre alrededor de mi empezaba a enojarse. Expliqué de la mejor manera que pude—. Es más como un estrés postraumático.
Es rostro de peter cayó.
—Lo siento Lali. Ven acá, por favor.
Caminé hacia sus brazos y el temblor se detuvo en los dos. Mi miedo se desvaneció, y su ira se alejó. Sólo así empezamos a relajarnos. La puerta delantera se abrió.
—Tío pit.
Me alejé al ver dos paquetes de energía volando hacia abajo, al salón, y abordando a peter alrededor de sus piernas. Él se rió y se inclinó hacia ellos al alcance de sus brazos. Para mí, los dos parecían estar cerca de los tres años, pero yo no era buena adivinando la edad de los niños.
—La, estos son mi sobrina y mi sobrino, Carter y Callie, son gemelos. —peter asintió hacia la puerta—. Ese es mi hermano juan martin.
—pit, es bueno verte. —martin camino alado de peter y le dio un manotazo en la espalda.
Era fácil decir que ellos eran hermanos. martin era una pulgada más alto que peter, y su cabello era negro moteado con gris, pero otra cosa aparte de eso eran semejantes.
martin me miró de arriba abajo.
—¿Quién es ella peter?
—Mariana Esposito.
Carter estaba empezando a retorcerse así que William lo puso en el piso, pero Callie tenía un fuerte apretón alrededor de su pierna y se negó a dejarlo.
—Es un placer conocerte martin. —Apreté su mano.
—martin es casi el único miembro sano de la familia —explicó peter, se volteó hacia su hermano—. ¿Dónde está daniela?
La mejilla de martin se frunció.
—Ella está teniendo uno de sus temperamentos, no nos acompañara hoy.
—daniela, afortunada —murmuré, sin que se dieran cuenta de lo que había dicho.
Ambos, martin y peter rieron. martin golpeó otra vez a peter en la espalda.
—Ya me cae bien, buen trabajo.
—Ella pasó veinte minutos experimentando la interrogación anual, martin, ahora está completamente adoctrinada. —peter forzó una sonrisa.
martin rió.
—Bueno al menos ahora claudia puede dejar de cuestionar tu sexualidad.
—Necesito orinar —anunció Callie enfáticamente. peter y martin intercambiaron miradas.
—Puedo llevarla —ofrecí.
martin parecía aliviado.
—No tienes que hacerlo —protestó sin convicción.
—No es un problema. —Sostuve mis manos en alto y me sorprendió cuando Callie se lanzo hacia ellas. —Ustedes dos pueden tener tiempo para ponerse al día.
—Gracias, Lali —dijo William.
Callie tenía un problema para empezar el proceso así que intente distraerla.
—Escuché que te gustan los caimanes —dije, recordando que peter le compró un regalo en Florida.
—Y los cocodrilos —dijo ella con una gran sonrisa—. El tío pit me compró uno cuando fuimos de viaje, tengo cientos de ellos.
—Eso es asombroso —suspire de alivio cuando Callie finalmente lo dejó ir. No había tenido experiencia llevando a los niños a hacer pipi y la cosa del caimán era realmente todo lo que sabía sobre ella.
Cuando lo izo, ella tomó mi mano y nos llevo de regreso a donde los chicos todavía seguían hablando. Podía escucharlos hablar en voz baja.
—Te lo digo hombre, tú necesitas decírselo a ella ahora. Esperar solo será peor.
—No voy a decir nada hasta que esté completamente seguro. —La voz de peter estaba tensa. ¿Qué si es una mentira? Tú no sabes cómo es ella.
—¿Qué si no es una mentira? Esto no es algo que solo va a desaparecer.
—Necesito más tiempo para pensar al respecto.
—Dentro de ocho meses tú estarás fuera de tiempo. No esperes hasta que el bebe este aquí para contárselo. —martin levantó la vista de su conversación y me vio estando ahí con la boca abierta—. Mierda.—Papi maldijo —cantó Callie con una risita.
No podía sentir mis piernas. El mundo empezó a girar alrededor de mí, mientras peter se volteaba. Una mirada en sus ojos decía que no había escuchado mal. peter iba a ser papá.
—Mariana. —Mi nombre no era más que una ráfaga de aire mientras se deslizaba atreves de los labios de peter.
Caminé junto a él, agarrando mi abrigo, caminando hacia la puerta.
—Llévame a casa.
—Espera Mariana. —Agarró mi brazo, pero lo apartó. Alargó la mano hacia mi otra vez y esta vez lo aparté.
—Casa. —Casi grite la palabra y los ojos de Callie se abrieron como platos.
peter miró hacia martin, por ayuda pero el meneó su cabeza.
—Llévala a casa pit, yo te cubriré acá.
—La, debes hablar conmigo en algún momento —dijo peeter, mientras encendía el carro—. Sólo déjame explicarlo.
—No hay nada que explicar. —Hacia frio en el carro pero yo estaba quemándome—. Tú no me debes ninguna explicación. Tú no me debes nada.
—No hables así. —peter se puso en la carretera.
—¿Por qué no? Es verdad, no es como si estuviéramos en una relación o cualquier cosa. Solo estamos teniendo sexo. —Apreté mis puños.
—Cielos, lali, tu realmente no crees eso, ¿lo crees? —Golpeó en los descansaderos cuando el carro frente a nosotros frenó abruptamente. Le dio la oportunidad de mirarme—. Te presenté a mis padres.
—¿Estás seguro? —Dirigí mis dedos en su dirección—. Tú me presentaste a ellos, pero no te molestaste en decirme que embarazaste a otra mujer. Claramente es una relación seria. Vete a la mierda, peter.
—Lo sé, debería habértelo dicho, pero incluso no sé si es verdad. —Golpeó sus manos contra el volante.
—Te escuchas como un completo cerdo ahora. ¿Sabes eso, verdad? —Tiré con enojo las puntas de mi cabello—. ¿Quién es ella?
peter miró lejos.
—Bianca. Mi ex novia.
—¿Cuánto duraron juntos?
—Seis meses. —Se estaba inquietando en su silla. El carro enfrente de nosotros empezó a moverse y peter arrancó.
—¿Cuando cortaron? —Esta era la respuesta que estaba temiendo.
peter aclaró su garganta y contestó.
—Tres semanas atrás.
Una sonrisa se me escapó.
—¿Tres semanas atrás? ¿Entonces antes de que nos conociéramos?
—Sí. Pero peleamos mucho un mes antes. —peter se abalanzó—. Ella me habló la semana pasada y me dijo que la dejé embarazada. Pero Bianca es la reina del drama, y ella miente para conseguir lo que quiere.
—¿Y ella te quiere?
No contestó. Nos acercamos rápidamente a la ciudad y nada se había resuelto.
—No importa lo que Bianca quiera, Lali. Yo te quiero, nada lo cambia.
—Te convertirás en padre, juan pedro. Ella será la madre de tu hijo. Eso cambia todo.
Se movió a la siguiente línea y empezó a tomar la siguiente salida.
—No, peter. Te pedí que me llevaras a casa.
—Es ahí a donde voy —dijo.
—No, no a tu casa. A mi casa.
Esta vez cuando peter me vio, sus ojos estaban llenos de dolor. Estaba segura que los míos también lo estaban. Ninguno de los dijo otra palabra excepto cuando tuve que darle mi dirección. Cuando se estacionó enfrente, me apresuré a abrir la puerta.
—¿Puedo llamarte? —preguntó rápidamente.
—No, por favor. —Cerré la puerta de golpe. Mientras estaba abriendo la puerta del edificio miré por encima de mi hombro. peter todavía seguía ahí. El no me había abandonado, con un gran esfuerzo volteé la espalda hacia él y fui adentro.
Había varias razones por las cuales uno no debe de salir con su jefe, pero la mayor de esas razones sólo importaba una vez que la aventura había terminado.
La principal razón, es que no puedes escapar de ellos, debería haber sabido que la fiesta de año nuevo de paula no podía ser buena idea, pero fui de todas maneras. Al principio, todo estaba bien. Todavía estaba conmocionada sobre la noticia de que peter se convertiría en padre, pero estaba determinada a no sentir lástima por mí. Solo estuvimos juntos unos días y no iba a desperdiciar ningún momento que habíamos sido más que eso.
—Aquel chico de allá no para de verte. —La amiga de paula, Loli, gritó en mi oído.
—¿Quién es? —Yo apenas distinguía la parte superior de la cabeza de él entre la multitud.
—Ni idea. Realmente no puedo verlo, pero él ha estado mirando en esta dirección toda la noche.
Loli llenó mi copa de Champán.
—Es casi media noche y pienso que quiere tener beso de año nuevo.
Bebí solo lo suficiente de Champán para pensar que sería una buena idea. Así que empecé a abrirme camino a través de la multitud. Justamente mientras me hice al otro lado de la habitación, todos empezaron la cuenta de los 30 segundos. A los veinticinco mis ojos encontraron al chico que Loli había señalado.
—Mierda —dije, mirando directamente en los sorprendentes ojos de Juan Pedro Lanzani. La multitud seguía cantando y los ojos de peter me atrajeron hacia delante. Todavía seguía enojada y quería gritarle, pero algo fuerte me estaba guiando. Lo extrañaba—. peter —dije.
El me agarró por el brazo y tiró de mí de la multitud. Estábamos a diez segundo, el abrió la primera puerta enfrente de nosotros y me empujó dentro. La habitación de paula estaba vacía y con la puerta cerrada detrás de nosotros, todavía podía seguir escuchando la cuenta. peter se inclinó sobre mí y yo me paré de puntillas. Nuestros labios se encontraron cuando la multitud dijo el número uno y me sonó el año nuevo con la lengua de peter en mi boca. Esta no era la forma en que las cosas se suponían que tenían que ir.
—Para. —Lo empuje lejos—. —¿Qué estoy haciendo?
—Mariana por favor, no te vayas. —peter trató de sujetarme pero me deslicé lejos. Di un paso hacia atrás, hacia el pasillo lleno de gente e hice mi camino hacia la puerta. Cavando a través de una pila de abrigos hasta que encontré el mío y después corrí hacia afuera. El piso estaba cubierto por una mezcla de hielo y nieve, así que tuve que reducir mi velocidad o caería.
—lali. —peter tenía un mejor balance que yo, y no tomó mucho tiempo para que me alcanzara—. Sólo dame dos minutos.
—¿Qué? ¿Qué dirás para hacer que esto esté bien?
—Bianca no está embarazada. —Él lo soltó atreves del castañeteo de sus dientes. A diferencia de mí, no se había tomado la molestia en coger su abrigo—. Un amigo mío la vio fuera de un bar un par de día atrás. Bebiendo todo a la vista. La confronté sobre eso y admitió que ella creó esa estúpida mentira. Ella estaba tratando de tenerme de vuelta.
—peter…
Él me paró.
—Lali, nunca volveré con ella. Incluso si fuera verdad todo sobre el bebé, yo nunca volvería a estar de nuevo con Bianca. Ella es un ser humano miserable, e incluso si ella no lo quisiera, nunca volvería a suceder.
—¿Por qué no? —Mordí mi labio para evitar que temblara.
—¿Por qué no es tu? —peter levantó sus manos sin poder hacer nada desde su lado—. No quiero estar con nadie que no sea tu. Ni ahora, ni nunca.
Ahora yo estaba temblando y no por el frio.
—Me tengo que ir —susurré—. No puedo hacer esto.
—¿Por qué no? —peter me siguió abajo a la banqueta y yo furiosamente traté de agarrar un taxi. Era una hazaña casi imposible en año nuevo.
—Esto no se suponía que pasara —le grité—. Se suponía que sería una noche, y después sería una diversión al azar. No se suponía que desarrollaras sentimientos por mí, y yo estaba convencida que no me enamoraría de ti.
Vi un estremecimiento de alegría en sus ojos.
—Lo sabía.
—Detente, solo detente. —Un milagro sucedió cuando un taxi vio mi mano sacudiéndose a la distancia. Abrí la puerta y la entré dentro.
—No hagas esto, Mariana. —peter se inclinó en la ventana de la cabina abierta.
—Lo siento peter, me tengo que ir. —Apreté el botón para subir la ventana. peter se apartó lentamente. Sus respiraciones vacilantes enviaban ráfagas de humo en el aire .
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bueno chicas empezamos la maraton
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Mmasss
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