CAPITULO 4:
La mañana siguiente tenía una resaca enorme, y una realización aun peor. En exactamente un día, estaría abordando un avión para volar a Washington D. C. por un viaje de negocios con peter, paula y otro compañero, Dan. Si ya no me sintiera enferma eso sería suficiente para hacerme vomitar.
Planeando estratégicamente mi llegada al aeropuerto tuve la oportunidad de evitar encontrarme con peter hasta que me subí al avión. Estaba sentado en clase ejecutiva cuando subí a bordo. El retuvo mi mirada mientras pasaba pero ninguno de los dos dijo nada.
Mi estómago se revolvió durante el vuelo. paula estaba sentada a mi izquierda y pasó todo el vuelo disparando miradas de preocupación en mi dirección. Me tome mi tiempo para salir del avión, apurándome solamente cuando paula empezó a empujarme hacia adelante. Tal como yo sospechaba, peter estaba esperando.
—¿Tuvieron un buen vuelo? —nos preguntó, pero sus ojos estaban fijos en mí.
—No tan bueno como el tuyo, estoy segura. —Yo sonreí mientras lo decía pero estaba segura que todos detectaron la amargura en mi voz.
peter hizo todo lo posible para hacer el resto del día tan incomodo para mí como fuera posible. Se aseguro de sentarse a mi lado en nuestro viaje en taxi, se paro cerca de mí en el ascensor, choco contra mí mientras caminábamos a la oficina de nuestro cliente y se sentó frente a mí en el almuerzo, golpeando mi pie con el suyo repetidamente.
—Tienes que parar con esto —le dije mientras caminábamos de regreso al hotel.
paulay Dan estaban caminando unos metros por delante de nosotros discutiendo la próxima acción para mantener la mala prensa a distancia de nuestro cliente, Palmroil, proveedor mundial de petróleo que acababa de sufrir un derrame desastroso. peter y yo deberíamos estar allí con ellos, desarrollando la estrategia, pero en cambio peter seguía rozando su mano contra la mía y yo seguía alejándome de él.
—Yo no estoy haciendo nada, lali. —peter me rozo con su mano de nuevo—. No vas a poder mantenerte alejada de mí para siempre. Lo has intentado antes y fracasaste miserablemente.
paula y Dan cruzaron la calle antes que la luz cambiara pero peter y yo nos vimos obligados a parar. Ahora ya no teníamos que ser cuidadosos sobre lo que hacíamos y decíamos. Esta vez cuando su mano toco la mía, le di un manotazo.
—Mariana, en serio, detén esto. —Él agarro mi mano—. Yo cometí un error al no decirte sobre Bianca. Sé que debió haber sido horrible descubrirlo de esa manera. Pero yo no quería preocuparte innecesariamente.
—Esto no se trata de Bianca —dije yo, sacudiendo mi mano—. Mi ira no es por tu error. Es por el mío.
—¿Qué quieres decir? —La luz había cambiado de nuevo y todas las personas a nuestro alrededor empezaron a cruzar la calle pero ninguno de nosotros se movió.
—Lo que paso en casa de tus padres… todo lo que fue dicho… —Sacudí mi cabeza mientras recordaba todo—. Fue solo una prueba, de que lo que hay entre tú y yo no iba a durar.
—¿Quién lo dice?¿Mis padres? Tienen el matrimonio más miserable del planeta. Yo no confiaría en ellos para dar consejos sobre relaciones. —peter tomo mis dos manos esta vez—. No voy a rogar, Lali. Te quiero a ti. Quiero estar contigo. Sé que tú quieres lo mismo, pero no puedo esperar por siempre. Así que la pelota está en tu tejado. Ya sabes dónde encontrarme.
Dejo caer mis manos y paso por el cruce de peatones. Sus pasos eran largos y decididos y yo no era la única mirándolo. peter era un hombre que llamaba la atención donde quiera que fuera. Sobre todo entre las damas. Si yo decía que no, otra mujer con gusto tomaría mi lugar. Eso me molesto más de lo que quería admitir.
El CEO de Palmroil, Mark Deston, insistió en llevarnos a cenar.
Durante esta, que consistió en bistec y whisky, se estableció un plan detallado para reducir al mínimo las consecuencias para la empresa. Un derrame de petróleo no era aceptable, pero si seguía nuestros consejos, podría reducir la crítica del público y la pérdida potencial de ingresos. Mark estaba sentado a mi derecha y le explicaba cuidadosamente sus obligaciones legales, así como las medidas adicionales que debe tomar para proteger la compañía. peter estaba sentado frente a nosotros, agitando un vaso de Whisky.
Dan saltó a su estrategia de relaciones públicas y aproveche la oportunidad para saborear mi propio whisky. Era rico y suave, no muy diferente al hombre sentado frente a mí. La camarera llego con nuevas bebidas y se puso cerca de peter, sus amplios pechos empujando contra su hombro. peter miró hacia adelante, sus ojos en los míos. Sentí un dolor familiar dentro de mí y yo quería saltar al otro lado de la mesa encima de él. Hice lo mejor dadas las circunstancias. Después de tomar un lento y deliberado sorbo de whisky, me lamí los labios mientras deslizaba mis pies fuera de mis zapatos rojos. Con las pupilas dilatadas peter anticipó lo que ocurriría después. Afortunadamente, la mesa era íntima y las piernas de peter estaban a solo unos centímetros de distancia de las mías. Encontré su pierna, y enganché mi pie debajo del dobladillo de sus pantalones. Deslice la delicada piel del arco de mi pie en su pierna. Tomé otro trago y me lamí los labios de nuevo, esta vez mirando a peter a través de mis pestañas. Sus nudillos estaban blancos a medida que aumentaba la presión en el vaso y tomaba respiraciones profundas.
—No estoy seguro. ¿Qué piensas tu lanzani? —Mark miró en nuestra dirección y yo seguí frotando mi pie contra su pierna, subiendo más y más.
—Creo que no hay forma de salir bien parado de esto. Pero si nos escuchas, por lo menos no te veras como un completo idiota —dijo peter, con los labios apretados. Yo me quede impresionada por su habilidad de ser multitareas.
—Eso es todo lo que podemos pedir en este punto. —Mark levantó su vaso—. Por no parecer un completo idiota.
Todos levantamos nuestros vasos y yo me terminé mi bebida.
—Lo siento, Mark, pero no me siento muy bien. Si me disculpan, creo que voy a regresar al hotel.
—Por supuesto, Mariana. Espero que te sientas mejor. —Mark se levantó y me estrecho la mano.
—En realidad tengo algunos correos electrónicos que necesito contestar. Te acompaño de regreso. —Peter se deslizo suavemente desde su asiento. Nadie en la mesa a excepción de mi sospechaba que tenia segundas intenciones—. Buenas noches. Te veré por la mañana, Mark.
peter espero hasta que diéramos la vuelta a la esquina y no había manera de ser vistos por nadie del restaurante, antes de empujarme contra la pared.
—Lo que hiciste allí fue muy audaz.
—Lo fue. —Incliné mi cabeza hacia arriba para poder mirarlo a los ojos y luego extendí la mano y agarre su entrepierna—. Así como esto.
peter realmente gruño y su boca se cerró sobre la mía con avidez. Al sentir el whisky en sus labios, abrí mi boca y le permití entrar. Su lengua bailaba sobre la mía, pulsando un ritmo que conocía demasiado bien.
—Hotel. —Logré decir cuando nos alejamos para tomar aire. peter me guiñó un ojo y me pellizcó el culo.
—Me encanta cuando tomas el mando.
—Entonces yo diría que estas a punto de tener una noche espectacular.
El hotel estaba a menos de tres cuadras de distancia, pero la caminata se sintió como una eternidad para mí. Desde que conocía a peter lanzani, encontré imposible estar cerca de él y no querer estar aun más cerca. El debe de haberse estado sintiendo de la misma manera pues sus largas zancadas crecieron apresuradamente, yo tenía que esforzarme por mantenerle el ritmo.
—¿La mía o la tuya? —dijo cuando llegamos al ascensor—. La mía. La tuya está al lado de Dan.
peter presionó el botón del quinto piso con su delgado dedo. Ese mismo dedo que había presionado mis botones personales en más de una ocasión. Cuando las puertas del ascensor se cerraron, yo era libre de actuar según mis deseos. Tuve a peter clavado en la pared en cuestión de segundos. Esta vez era mi lengua la que dirigió el asalto, pero él fue rápido en contra atacar. Nuestros besos no habían sido nunca tan apasionados.
Sentí que algo vibraba contra mi muslo y me tomo unos minutos registrar que se trataba del celular de peter. Las puertas del ascensor se abrieron en mi piso, y él miró el teléfono mientras nos conducía por el pasillo.
—Tengo que contestar —dijo.
Abrí la puerta y la mantuve abierta para él.
—lanzani Muy silenciosamente, cerré la puerta detrás de nosotros. La cara de peter lucia intensa y concentrada. Era definitivamente una llamada de negocios.
—Pensé que teníamos un acuerdo. Tú no tienes tiempo para negociar esto.
Al verlo pasearse por la habitación del hotel en su traje perfectamente entallado, sonando fuerte y seguro, yo estaba teniendo un tiempo difícil tratando de controlarme. Los ojos de peter revolotearon sobre mí, él sabía exactamente que estaba pensando. Me senté en la cama y cruce las piernas, dejando que el dobladillo de la falda se deslizara hacia arriba en el proceso. Una pequeña sonrisa jugaba en la comisura de sus labios.
—Mark, podemos discutir esto en la mañana. Te aconsejo que pienses un poco y decidas que quieres de esta asociación. No podemos hacer milagros. —Su rostro se suavizó con algo que dijo Mark—. Por supuesto. Me asegurare de que Mariana encabece el trabajo.
Levante la ceja sorprendida al oír mi nombre.
—Hablamos mañana, Mark. —peter frunció el ceño mientras colgaba el teléfono. Lo miró por un segundo y luego lo puso en la mesa.
—¿Mark me ha mencionado? —le pregunté. El asintió con la cabeza.
—Me dijo que eres una mujer inteligente y te quiere cerca de esto.
—¿Necesita que haga algo esta noche? —A veces cuando estaba con peter, me olvidaba que era mi jefe. Independientemente de lo que pasara con nosotros en el dormitorio, todavía tenía un trabajo que hacer.
—Mark puede esperar hasta mañana. —La sonrisa de peter regresó y se deslizó fuera de la chaqueta—. Pero voy a necesitar que tú hagas algunas cosas para mí esta noche.
—No me importa hacer horas extras —le dije—. Estoy aquí para complacer.
—Así es.
Se quitó la corbata y comenzó a desabotonarse la camisa. Me quede sentada, disfrutando del espectáculo. La camisa de vestir azul cayó al suelo y se saco la camiseta por encima de la cabeza, dejando al descubierto su cuerpo perfectamente esculpido. Sus pantalones grises colgaban por debajo de sus caderas y yo quería desesperadamente tirar de ellos. Muy lentamente, se quitó los zapatos, calcetines y el cinturón.
—¿Estas pensando en unirte a mí en un corto plazo? —preguntó, señalando que yo estaba aun completamente vestida. Se acercó a la cama. —Todo a su tiempo. Todavía tenemos trabajo que hacer.
Si peter no fuera el Director de su propia compañía, podría tener una gran carrera como stripper. Sacó un paquete de aluminio de su bolsillo y lo colocó sobre la cama.
La manera lánguida en que se desabrocho los pantalones y los dejo caer fue malditamente caliente.
Sus calzoncillos se esforzaban por mantener su erección bajo control. Ahora era mi turno. Yo me quede en la cama mientras desabotonaba mi propia camisa. Se deslizo de mis hombros revelando un sujetador de encaje negro. A continuación, muy hábilmente. Salí de mi falda, manteniendo los tacones puestos, las apretadas mallas altas y unas bragas de encaje con ligas completas. William estaba prácticamente salivando.
—Tengo la sensación que tú sabías que la noche terminaría de esta manera —dijo él, bajando hacia mí, mientras yo me recostaba sobre la cama. Sus labios se cernían por encima de mi piel y yo podía sentir su cálido aliento, provocando un cosquilleo por mi cuello descubierto.
—Todas mis noches contigo terminan de esta manera —señalé yo.
peter sopló aire frío a lo largo de mi cuello, enviando estremecimientos deliciosos por todo mi cuerpo.
peter sopló aire frío a lo largo de mi cuello, enviando estremecimientos deliciosos por todo mi cuerpo.
—Te deseo demasiado, Mariana Esposito. No estoy seguro de tener la suficiente paciencia de terminar de desvestirte completamente.
—Entonces no lo hagas —dije yo—. Tómame ahora.
Fue el único estimulo que peter necesitaba. Arranco las ligas y las bragas de mi cuerpo. El resto de ropa se quedo, incluyendo mis tacones. Le tomó menos tiempo sacar su propia ropa interior, permitiéndole saltar libre al fin. Él incluso estaba más grande de lo que recuerdo. Yo lo quería dentro de mí.
peter tenía más moderación que yo. Movió su mano por mi muslo y yo separe mas las piernas, otorgándole un fácil acceso. Tomé una fuerte respiración cuando su dedo se deslizo por encima de mi clítoris, en un lento círculo. Mi pelvis se movió contra él y su mano se movió de nuevo. Separo mis labios, y deslizo un dedo dentro. Su dedo continuó con un movimiento estable adelante y hacia atrás, deteniéndose cerca de la parte superior moviéndose en círculos antes de volver hacia abajo una vez más.
peter tenía más moderación que yo. Movió su mano por mi muslo y yo separe mas las piernas, otorgándole un fácil acceso. Tomé una fuerte respiración cuando su dedo se deslizo por encima de mi clítoris, en un lento círculo. Mi pelvis se movió contra él y su mano se movió de nuevo. Separo mis labios, y deslizo un dedo dentro. Su dedo continuó con un movimiento estable adelante y hacia atrás, deteniéndose cerca de la parte superior moviéndose en círculos antes de volver hacia abajo una vez más.
—Estás lista —dijo, complacido Podría haberle dicho que ya estaba mojada de deseo. La noche entera había sido todo el juego previo que necesitaba.
—Pensé que te lo había dicho. Tómame.
Lo agarre, guiándolo por mi entrada resbaladiza. Sentí que salto en mi mano y lentamente lo guié dentro. El tomó el control, deslizándose lentamente, un poco más cada vez, de modo que casi se sentía como que mi cuerpo estaba haciendo el trabajo. Era como si estuviera tirando de él profundamente hasta que nuestros cuerpos se encontraron dentro.
peter se movió exquisitamente lento. Un largo movimiento hacia dentro y hacia afuera, una tortura terrible. Repitió este proceso varias veces, cada vez mi cuerpo se apretaba mas contra él, queriendo más. Luego cambio el ritmo, movimientos más cortos, uno tras otro. El movimiento constante y firme, y sentí como empezaba a cerrarme alrededor de él. Lo agarre por la espalda mientras lo apretaba internamente en violentos espasmos. Le cogí la cara y le di un beso y peter comenzó a moverse de nuevo. Todavía se movía lentamente y sin urgencia. Teníamos toda la noche, después de todo.
Puede que él no tenga ninguna prisa, pero yo me estaba muriendo por sentir que se viniera dentro de mí. Moví mi cuerpo más rápido más rápido, apresurándolo. Mis manos resbalaron por debajo de su espalda hasta que agarre su culo, presionándolo y apretándolo profundamente. En cada embestida, moví circularmente mis caderas hasta que sentí que estaba a punto de venirse al mismo tiempo que yo, nuestros cuerpos sacudiéndose y temblando juntos. Lo mantuve sostenido. peter se derrumbo encima de mí a causa del esfuerzo, el salió de mí, jalándome hasta que estuve recostada en su pecho.
Se pasó las manos por el pelo varias veces, mientras los dos esperábamos que nuestros pulsos se normalizaran y nuestra respiración se calmara.
—No puedo estar lejos de ti —confesé—. Trato, me digo que sería lo mejor para los dos. Pero mi cuerpo no escucha. Es como si fuera atraída hacia ti.
—Lo sé. —El pecho de peter subió al hacer una profunda respiración—. Confía en mí, lo sé.
—¿Crees que tus padres podrían estar en lo cierto acerca de nosotros? Que esto está condenado a terminar.
—No lo sé, nunca he sido un fan de escuchar a mis padres. —Mire a peter cuando pregunto—. ¿Qué hay de tus padres? ¿Les has dicho sobre nosotros? −No.
−No. Está bien. —peter miro molesto—. ¿Planeas decirles a ellos sobre nosotros?
La conversación me hizo darme cuenta lo poco que realmente nos conocíamos el uno al otro. Nosotros no pasábamos mucho tiempo exactamente. Me aparte de peter y me senté en la cama, tirando de mis tacones, sostén, liguero y sujetador para estar completamente desnuda, pero libre. Abrace mis rodillas y tome una respiración profunda.
—Mis padres están muertos, peter. —Sentí su mano en la parte baja de la espalda.
—Lo siento, Lali.
—¿Cómo podrías saberlo? No es como si alguna vez hubiéramos hablado de algo importante. —Pude oír la amargura en mi voz.
—Tienes razón —coincidió peter—. Deberíamos hablar más.
Le di una sonrisa socarrona.
—En realidad no es culpa nuestra. Tan solo sucede que somos realmente buenos para otras cosas.
peter devolvió mi sonrisa. Se arrimó a la cama, de modo que el también estaba sentado.
—Pregúntame algo, Mariana. Lo que sea.
Yo me toque el mentón, pensativa. Finalmente llegábamos a la parte interesante. Tenía la oportunidad de conocer al verdadero Juan Pedro Lanzani.
—Tú nunca has llevado a nadie a tu casa a conocer a tus padres antes de mí. ¿Por qué?
peter inclinó hacia atrás la cabeza y cerró los ojos.
—No lo sé.
—Terrible respuesta. —Golpee su pierna—. Puedes hacer hacerlo mejor que eso.
—Mariana, yo honestamente no lo sé. No tengo idea porque decidí presentarte a esa gente. —Una sonrisa trato de aparecer—. Tú eres tan diferente de las otras mujeres con las que he salido.
—Háblame de ellas. —Realmente no quería oír hablar de las otras mujeres, pero quería saber más acerca de peter.
—No hay mucho que contar.
—¿Cuál fue tu relación más larga?
—No lo sé. ¿Seis meses —Por lo tanto, ¿Bianca? —Sentí un dolor en mi pecho.
Él se encogió de hombros.
—Supongo. Pero yo no diría que tuvimos una relación seria. Solo que me tomo un tiempo romper con ella.
—¿Te das cuenta que eso te hace sonar como un completo idiota? —peter se sentó abruptamente.
—Está bien. Aquí va. He salido con muchas mujeres, especialmente cuando era joven. Tenía mucho dinero y era difícil encontrar mujeres que valieran la pena. Así que eventualmente deje de mirar y me conforme con las mujeres fáciles. Tuve un montón de sexo sin sentido. De vez en cuando, me quede con una de esas mujeres por un tiempo. En el momento que conocí a Bianca, pensé que estaba listo para tener una relación de verdad, así que trate de hacer que funcione. Pero no paso mucho tiempo antes de que me diera cuenta que ella tan solo estaba tras mi dinero, así que se acabó. —El se acercó y apoyó la palma de su mano en mi mejilla—. Después que te conocí, todo cambio.
—¿Cómo se que no estás diciendo eso sólo para seguir acostándote conmigo? —Hice esa pregunta a pesar, que yo sabía que él no me estaba engañando. peter se echo a reír.
—¿Has estado prestando atención? Me hiciste rogar y suplicar muchas veces para siquiera darme una oportunidad. Si yo estuviera buscando sexo, habría seguido adelante hace mucho tiempo. Y sin duda no te habría presentado a mi madre. Ella es una cock-block1.
Me reí de eso en voz alta. Él tenía razón.
—¿Mi turno? —preguntó peter. Yo sabía que el tenia muchas preguntas que estaba muriendo por hacerme. Me encogí un poco, pero dije que sí.
—Cuando estábamos en el albergue, tú parecías saberlo todo sobre ese lugar. Hasta el más mínimo detalle, como el lugar en que guardaban los fósforos. —La mano de peter se deslizo por mi espalda y sus dedos hicieron su trayectoria por mi espina dorsal.
—Tú no solo fuiste voluntaria ¿Cierto? —Juan Pedro Lanzani era demasiado perceptivo para su propio bien.
—Eso es cierto —dije yo—. Puedo haber cambiado algunos de los detalles de mi pasado. Después de todo lo que pasó con max, no tenía a donde ir. Yo estaba en un estado bastante malo físicamente, pase dos semanas en el hospital recuperándome. Encima de eso, no tenía dónde vivir. max y yo habíamos estado viviendo juntos, y estaba demasiado asustada para enfrentarme a él. No tenía ninguna familia a quien recurrir. El consejero del hospital me dio información sobre el refugio. Viví allí durante dos meses hasta que pude ponerme de pie de nuevo. —Pude ver la ira en los ojos de peter, pero el luchó fuertemente por mantenerlo a raya.
—¿Qué paso con max? ¿Fue a prisión?
—Presenté cargos. —Dejé de mirar a peter—. Él no tenía antecedentes, era un acusado simpático. Le prometió al juez que iba a ir a terapia y hacer servicio comunitario. Al final, consiguió seis meses de libertad condicional y se le ordenó permanecer lejos de mí.
—Mierda. —La ira de peter fue emergiendo rápidamente.
—Vamos a hablar de otra cosa —sugerí—. Te puedo contar sobre la vez que fui arrestada por nadar en la Fontana de Trevi, en Roma.
Mi distracción fue ineficaz. peter seguía echando humo.
—¿Qué fue exactamente lo que te hizo él a ti? ¿Qué tan malo fue?
—peter, de verdad. No quiero hablar de eso. —Me di la vuelta, pero peter me atrajo. La intensidad de sus ojos me asustó—. ¿Por qué te importa tanto?
—Porque me preocupo por ti. —Él tomó mi mano—. Dime. Por favor.
Podía sentir la emoción dentro de mí e hice mi mayor esfuerzo para empujarla de regreso. Odiaba perder el control.
—Conmoción cerebral. Tres costillas rotas. Pulmón perforado. Numerosas contusiones. Trece puntos de sutura. —Levanté mi cabello lejos de mi cara, mostrándole la cicatriz en la línea del cabello que estaba normalmente escondida. Los suaves dedos peter siguieron el patrón hasta el lugar donde terminaba, por encima de la oreja. Sentí que me inclinaba a su toque.
—Nunca permitiré que nadie te haga daño otra vez, Lali. Te lo prometo. —Él se inclinó y besó la cicatriz, sus labios sellando su promesa. Cerré los ojos y tragué saliva.
—Me prometí que nunca dejaría entrara a nadie de nuevo. No puedo salir lastimada así otra vez. No físicamente, ni emocionalmente —Puedes dejarme entrar. Yo nunca te haría daño. —Sus labios se movieron de la cicatriz a la mejilla donde una sola lágrima había escapado. Él la besó—. Eres mía ahora. Yo haría cualquier cosa para protegerte.
Sus palabras me asustaron. Después de max, nunca más quise pertenecer a nadie otra vez. Era demasiado riesgoso. Demasiado grande la posibilidad de que me hagan daño. Pero con peter, era diferente. Yo quería pertenecer a él, y yo quería que él me perteneciera. Lo necesitaba en mi vida y ahora lo sabía. Había dejado a peter entrar, que vea mi oscuro pasado y cómo estaba de dañada, y él ni siquiera se estremeció. peter se había quedado, y eso fue lo que más me asustaba.
==============================
segundo capitulo de la maraton
==============================
segundo capitulo de la maraton

No hay comentarios:
Publicar un comentario