musica con sentimiento

miércoles, 9 de julio de 2014

OM...CAPITULO 1




capitulo 1:

La nieve había estado cayendo por tres días seguidos y no mostraba ningún signo de que fuera a parar pronto. El hombre del tiempo estaba pronosticando al menos un pie y medio de nieve en la ciudad y estaba urgiendo a todos a permanecer dentro. peter y yo estábamos felices de vernos obligados a ello.
La mañana después de la fiesta de vacaciones, sólo mientras la nieve estaba cayendo, peter me condujo de vuelta a mi lugar así pude recoger algo de ropa y un cepillo de dientes. Habíamos regresado inmediatamente a su casa, y no la habíamos dejado desde entonces. Ahora era martes por la mañana, peter y yo nos encontrábamos bebiendo café y leyendo el periódico en la cama. Coloqué mi jarra vacía en la mesita de noche y lo vi revisando la sección de negocios, intentando no pensar sobre que él se encontraba desnudo bajo las sabanas lujosas en las que estábamos envueltos.
Cada vez que pensaba sobre la desnudez de peter, no conducía a nada productivo. Y teníamos cosas importantes por discutir.
—Tenemos que regresar a trabajar alguna vez —dije cuando él finalmente dobló el periódico y lo tiró en la cama.
—¿Quién lo dice? —peter se estiró perezosamente—. La empresa es mía. Estoy dándote carta blanca.
—Exactamente, la compañía es tuya. Por lo tanto podrías realmente querer correrme de la empresa. —Lo codeé en un lado, pero era como codear un muro de piedra y él ni siquiera se inmutó.
—Mañana es Navidad. Nadie está trabajando hoy de ninguna manera. —peter puso un brazo alrededor de mí y me jaló hacía su cuerpo. Descansé mi mejilla contra su pecho desnudo y tracé las puntas de mis dedos debajo de su esternón. El suspiró satisfecho.
—Tengo otros planes para ti hoy, mariana esposito. Planes mucho más escandalosos que contratos de negociaciones e investigación legales.
—Podrías necesitar comprar un gran lugar. Se nos han acabado las habitaciones. —En los tres días y cuatro noches que hemos pasado juntos, hemos acordado tener sexo en cada cuarto en la casa, y era una gran casa—. ¡Oh, espera! No lo hemos hecho en el gimnasio. ¿Y podemos hablar sobre el hecho de que tú tienes tu propio gimnasio?
—Era gimnasio o una alberca cubierta —explicó. Enroscó el final de mi oscuro cabello alrededor de sus dedos—. Pensé que la piscina techada sería demasiado.
—Problemas de gente rica. —Estaba muy segura de que nunca estaría trayendo a peter de vuelta al único cuarto de mi departamento. Incline mi cabeza hacia atrás y sonreí—. Debe ser muy difícil ser tú.
—No tienes ni idea.
Por ahora mi mano resbaló debajo de las sabanas y vago por su cintura.
—Hablando de durezas —dije mientras mi mano se cerraba alrededor de él—. Eres insaciable, peter lanzani.
—No sé sobre eso. Estoy seguro que puedes encontrar una forma de satisfacerme. —Los dedos de peter se encontraban aún enredados en mi cabello y tiró de él suavemente para levantar mi cabeza
―Creo que puedes estar en lo correcto sobre eso —dije, mi puño apretando sobre él mientras mi boca estaba envuelta por la suya.
La mano de peter rozó encima del hueso de mi cadera y debajo de la curva de mi trasero. Cuando le dio un ligero apretón, mi cuerpo comenzó a zumbar y a doler al mismo tiempo. Estaba atrapada entre la espada y la pared, para hablar. Me encontraba delirantemente atraída a peter y lo quería muy malamente. Quería sentirlo dentro de mí, empujando contra mí en los lugares correctos. Pero estaba dolorida. En solo esos días, habíamos tenido sexo por lo menos una docena de veces, y no siempre había sido delicado. Mi cuerpo necesitaba un descanso. peter tenía otras ideas, y podía ser muy persuasivo. Cómo él deseaba, echó a un lado la sabana que cubría parcialmente nuestros cuerpos. Comenzó a ponerse a horcajadas sobre mí pero lo empujé lejos.
—¿Qué está mal? —dijo él, viéndose confundido y cada vez mas deseoso por hacer su camino conmigo. Con la sabana desaparecida, tuve una visión clara de su asombroso cuerpo.
Resistir a Peter Lanzani era un esfuerzo inútil.
—Nada. Nada en absoluto. —Lo empujé suavemente sobre su espalda y me arrodillé encima de él. Mientras bajaba mi cuerpo sobre el suyo, podía sentirlo subiendo para encontrarme y yo me deslice hacia abajo en el último minuto—. Pienso que podríamos intentar algo un poco diferente esta vez —dije, corriendo mi lengua lentamente sobre mis labios.
peter elevó una ceja interrogante.
—¿Diferente?
Mantuve mis ojos en los suyos mientras me deslizaba más abajo en la cama. peter se percató de lo que estaba pasando y dejó escapar un gemido carnal. No se podía negar que esto iba a ser más placentero para él que para mí, pero su anticipación me dejaba completamente encendida. Mientras cerraba mi boca en la punta de su erección, mantuve mi mirada en la suya, mirando hacia arriba a través de mis pestañas. Contuvo el aliento y lo liberó en un rápido jadeo.
―mariana ―dijo en un bajo gemido.
Rodé mi lengua lentamente a su alrededor. peter sabía dulce y salado y yo deseaba más. Mientras tomaba más de él, gruñó de nuevo y se sacudió ligeramente. Cuando lo sentí hormigueando al fondo de mi garganta, cerré mis labios sobre él estrechamente y empecé un lento retorno, succionando duro en el proceso. Repetí la acción varias veces, dejando a mi lengua burlarse de la cabeza de su pene en cada ocasión.
peter enredó una mano en mi cabello mientras yo continuaba trabajando, y pude sentirlo tirando ligeramente mientras me movía arriba y abajo. Podía decir por cómo se estaba retorciendo que lo tenía justo donde lo quería. Quité mi boca y puse su erección en mis manos. Me encontraba aun mirándolo, y podía verlo levantar su cabeza en sorpresa.
La sonrisa que se extendió por mi cara era puro sexo. Mientras él me observaba, deslice mi lengua húmeda desde la punta, a lo largo de su eje. Su boca cayó abierta de placer y sus ojos se cerraron. Repetí el movimiento, esta ocasión usando mis manos para gentilmente apretar sus testículos. La mandíbula de peter  se cerró dura y supe que estaba cerca de venirse. Sus ojos se abrieron, y silenciosamente me dejó saber que estaba a punto de la liberación. Amplié mis ojos para decir que entendí y a continuación cerré mi boca sobre el de nuevo, y después de un viaje por su longitud, su cuerpo se sacudió debajo de mí y se liberó en mi boca, gruñendo mi nombre de nuevo.
Rápidamente me tragué el líquido pegajoso que llenaba mi boca e hice mi mejor intento por no ahogarme o hacer una cara de disgusto. Tanto como peter me dio vuelta, esa parte del placer oral nunca fue tan sensual. Se encontraba jadeando ligeramente mientras yo arrastraba besos de su ahora satisfecha erección hasta su torso. Me detuve debajo de su mandíbula, y susurre en su oído:
―Delicioso.
peter exhaló bruscamente y giró su cabeza hacia la mía.
—Santa mierda, mariana.
Reí ante la estupefacta expresión en su rostro. No podía dejar de burlarme de él.
—¿Estuvo bien para ti?
—Todo acerca de ti está bien para mí —dijo, su cabeza sacudiéndose bruscamente con asombro—. Mejor que no planees dejarme pronto porque pienso que no te dejaría ir.
—No voy a ir a ningún lado en esta tormenta de nieve —dije, rodando sobre mi espalda.
—Eso no es exactamente lo que quise decir.
peter rodó sobre su lado, y me derretí mientras su calor corporal presionaba contra mí.
Si me gustaba o no, mi atracción por él no iba lejos. Puso la palma de su mano encima de mi estomago, justo debajo de mi ombligo.
—Eres tan asombrosa —dijo él casi en un susurro.
—Únicamente estás diciendo eso por lo que acabo de hacer —dije. No era la primera vez que un hombre había declarado admiración a una mujer justo después de una actividad sexual. No era ingenua.
—No lo estoy —insistió. Se apoyó en un codo y se cernió sobre mí. La intensidad de su mirada me hizo encogerme de nuevo en la cama. Sus ojos quemaban en un gris acero y sus labios estaban presionados en una firme línea. Podía decir que estaba sopesando si decir algo más o no.
Después un lento parpadeo de sus ojos, él dijo:
—Sólo prométeme que te quedaras.
Asentí, levantando mi cabeza para besarlo suavemente en los labios.
—Si eso es lo que tú quieres, me quedaré.
peter sonrió.
—Nuestra primera navidad juntos —dijo—. Cuán romántico.
—Romántico, erótico. Es la misma cosa. —Lo besé de nuevo, y brinqué de debajo de él—. Mierda.
—¿Qué está mal, Lali? —peter saltó también fuera de la cama y vio como desesperadamente me apresuraba a encontrar mi ropa.
—No puedo creer que lo olvidé. —Me puse mi ropa interior y coloque mi sostén en su lugar—. Soy tan idiota.
—Lali. Cálmate. —peter  me agarró por el brazo y me detuvo.
En mi apresurado pánico, mi corazón había estado corriendo pero ahora dio un vuelco por una razón completamente diferente. peter estaba parado detrás de mí, desnudo, sin nada más que una expresión preocupada y un salvaje cabello de sexo. Estaba agonizando por pasar mis manos a través de él, pero no tenía tiempo.
—Tengo que irme, peter.
—¿Irte? ¿Adónde? Lali, no entiendo que está pasando. —Su rostro preocupado era absolutamente adorable. Quería envolver mis brazos a su alrededor y jalarlo de vuelta a la cama.
Puse una mano en su pecho y le sonreí.
—Lo siento. No pretendo actuar como una persona loca, pero tengo un compromiso y acabo de recordarlo.
—¿Qué clase de compromiso? —peter estaba viendo cómo me ponía un par de vaqueros.
—¿Recuerdas ese lugar del que te hable? ¿El refugio donde me ayudaron? —En un ataque de ira, le había dicho a peter el oscuro secreto acerca de mi pasado. Tuve un ex que se volvió violento, y me puso en el hospital. Desde entonces, había sido voluntaria en el refugio que tomaba a mujeres abusadas y a sus hijos.
—Lo recuerdo. —La mandíbula apretada de peter decía que estaba pensando acerca de mi ex, no del refugio.
—Hoy tendrán una fiesta de Navidad, y estoy encargada de ello. —Había sido mi idea, realmente. El refugio tenía alrededor de una docena de niños, y muchos de ellos no tenían mucho para ser felices. Quise hacer algo para subirles el ánimo aún si fuera solo por un día—. Necesito estar ahí en veinte minutos para tener todo en su lugar.
Encontré un suéter limpio en mi bolso y lo saqué. Luego me puse a cuatro patas para recuperar mi botas de debajo de la cama. Cuando estuve de vuelta en mis pies, peter estaba ya medio vestido en un par de jeans oscuros y estaba trabajando en los botones de su camisa de vestir blanca.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté.
peter me miro cómicamente y dijo:
—Debería ser muy obvio, pero estoy vistiéndome.
—¿Por qué? —Aún no comprendía—. El refugio está a solo unas calles. Puedo caminar. No tienes que llevarme.
—No te voy a llevar. ―Había finalizado con su camisa y estaba poniéndose un suéter gris—. Voy a ir contigo.
—No, no vas a hacer. —No había pretendido que las palabras sonaran de forma tan cruel, pero la cabeza de peter se levanto bruscamente—. Lo siento. Sólo digo, que no tienes que sentirte obligado a ir. De verdad. Deberías quedarte aquí. Volveré en unas cuantas horas.
—No me siento obligado —dijo él con enojo en su voz—. No hago cosas por obligación. Quiero ir contigo.
No quería discutir con peter. Era grandioso que quisiera venir, pero el refugio era un lugar sagrado. La mayoría de las mujeres y niños no confiaban en los hombres. No sabía cómo explicárselo a peter sin ofenderlo.
—Quiero que vayas, peter. Pero podrías no estar cómodo ahí.
—No tienes que preocuparte por mi comodidad. Estoy seguro que puedo manejarlo. —Sus ojos destellaron hacia mí.
—Estoy segura de que puedes —coincidí, y suavicé mi voz—. Pero ellos podrían no ser capaces de manejarte.
Encendimiento cruzó por la cara de peter.
—Ya veo.
—Esas personas han atravesado un montón de cosas malas y exactamente no confían en los hombres. —Me encogí de hombros indefensamente—. No puedo culparlos por eso. Sé que es injusto, y que no eres como esos hombres, pero ellos no saben eso.
—Lo tengo. —peter sonrió tensamente—. No sería bienvenido ahí. Con razón.
—No, no está bien. —Fruncí el ceño, deseando que hubiera una solución. peter era un buen hombre y quería ayudar. Seguramente sería el mejor ejemplo posible para esos niños que no tenían una positiva influencia masculina en sus vidas—. Puedes venir —decidí—. Si alguien está incomodo, siempre puedes salir. Pero si quieres, debes venir.
Inclino su cabeza afirmativamente.
—¿Estás segura?
Asentí confiadamente.
—Sí. Estoy segura. Ponte tu abrigo.
—Dame dos segundos —dijo peter, agarrando su teléfono de la mesita de noche—. Solo necesito hacer una llamada rápida.
Mientras estaba en el teléfono, me puse un abrigo, una bufanda y salí afuera. El sol se estaba reflejando en la capa de nieve y tuve que entrecerrar mis ojos hasta que se ajustaron a la luz. El aire era fresco y estimulante mientras aspiraba, y saqué un lento soplo.
—Es un día hermoso —dijo peter mientras aseguraba la puerta detrás de nosotros. Tomó mi mano fría en la suya y comenzó a calentarse instantáneamente.
Caminamos fuera en la nieve inmaculada cubriendo la acera y empezamos a hacer nuestro camino tan cuidadosamente como fue posible.
Todos los vecinos de peter aún estaban dentro, calientes y secos.
—Odio la nieve —dije cuando mi pie se deslizo debajo de mí por tercera vez.
peter me mantuvo en mis pies.
—Realmente necesitas aprender cómo caminar sin caerte —dijo él con una carcajada. Envolvió un brazo alrededor de mis hombros y presiono sus fríos labios en mi mejilla—. No que me importe salvarte.
Me incliné hacia él, deleitándome en su calor y firmeza.
—Puedes terminar arrepintiéndote de decir eso. Necesito que me salven demasiado.
No respondió y continuamos en relativo silencio. Nuestros pasos hicieron fuertes crujidos mientras atravesábamos la nieve. El refugio estaba a sólo cuatro calles del lugar de peter así que no nos tomó mucho llegar allí. Había sido convertida de una vieja escuela y a pesar de estar en un opulento vecindario, estaba bastante deteriorado. —No te preocupes —dije cuando peter dudó en la puerta. Lo jalé hacia delante—. Es mucho más bonito dentro.
El personal de voluntarios pasó por un montón de problemas para hacer el interior del refugio tan hogareño y acogedor como fuera posible.
Los muebles eran todos de segunda mano, pero limpios. Estábamos solos en el vestíbulo y peter me ayudó a salir de mi abrigo.
—¿Cómo fue fundado este lugar? —preguntó peter mientras colgaba nuestros abrigos en el armario.
—Había unas pocas mujeres propietarias de negocios en la ciudad que hacen la mayoría de la financiación. Una par de iglesias también ayudan, y hemos llevado a cabo eventos para recaudar fondos, también. Es un esfuerzo de grupo. —Alcancé su mano—. Vamos. Te daré un tour.
Lo llevé por el primer piso y señalé la sala, cocina, comedor y cuarto de juegos. Uno de los voluntarios lo había limpiado recientemente porque todos los juguetes estaban ordenados. Unos pocos de los residentes del refugio se arremolinaban y todos miraban a peter recelosamente. Por su parte, él fue tan encantador como le fue posible. Afortunadamente, jugó con sus fortalezas.
—¿Cuánto has estado viviendo aquí? ―le preguntó a Molly, una residente que había llegado a conocer bastante bien. La encontramos en la cocina haciendo un bocadillo para sus hijos. Tenía cuatro niños y seis meses atrás habían dejado su casa en medio de la noche después de que su esposo golpeara a uno de sus hijos en la cara. Ellos habían estado en el refugio desde entonces.
—Seis meses y cuatro días —dijo Molly con su obstinada barbilla en el aire. No le gustaba la compasión y rechazaba sentir pena por ella misma—. mariana me encontró un trabajo pocos meses atrás, y pronto tendré suficiente estabilidad para que mis niños y yo consigamos nuestro lugar. No será mucho, pero por lo menos será nuestro, ¿sabes?
peter asintió y detecté una mirada encantada en sus ojos. Era mucho para alguien procesarlo, pero creí que él lo estaba haciendo bien. Molly agarró los sándwiches de mantequilla de maní y mermelada y nos dejó solos en la cocina.
—¿Cuántos años tiene?—preguntó él, asintiendo con la cabeza hacia puerta por la que Molly había salido.
—Veintidós. —Abrí uno de los armarios y empecé extraer los suministros de fiesta—. Tiene cuatro niños debajo de los seis y tuvo al primero cuando tenía dieciséis. —¿Y su esposo la golpeaba? —peter tomó la pila de manteles de mí.
—Todo el tiempo. A sus niños, también. —Lo miré a los ojos—. Vas a ver y oír un montón de cosas hoy. Si no estás listo, lo entiendo completamente. Ahora es momento para decidir.
—¿Realmente piensas tan mal de mi? —peter colocó lo que llevaba en su brazo en la barra e hizo lo mismo con las bolsas de comida que yo sostenía. Tomó mi cabeza entre sus manos y me besó suavemente en los labios—. No te voy a dejar. No te voy a dejar aquí, y no voy a dejarte. Trata con ello.
—No lo digas si no lo dices en serio —supliqué, siempre-tan-tranquilamente. Quería tan malamente creerle a peter. Necesitaba alguien como él en mi vida, alguien que estuviera para mí. Pero era mucho pedir.
—Sólo dame una oportunidad. Te lo demostrare—. peter  me besó otra vez, y supe en ese momento que le daría un millón de oportunidades para probármelo.
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hola chicas aqui les dejo el primer capitulo
siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii gano argentina hoy se celebra en el opera con lali esposito ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YEAH!!!!!!!!!!!!!
XXXX &OOOOOO
CRYSTAL =D

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