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capitulo 2:
Me gustaría empezar diciendo que no soy el tipo de chica de una sola noche. Ni siquiera era de ese tipo en la universidad cuando era más o menos aceptable ser ese tipo de chica. Así que cuando acepte de seguir a peter lanzani al octavo piso del hotel Pentmore, era completamente en contra de mi naturaleza. Esperaba en el vestíbulo mientras peter hablaba con el conserje y le deslizaba algo de dinero, me sentí ansiosa y cohibida. Pero también me sentí liberada.
—¿De qué se trataba eso? —pregunté cuando volvió. Puso su mano en mi espalda y me guió hacia los ascensores.
—Ya lo verás. —peter llevó pasando los ascensores principales y girando en la esquina. Miré sospechosamente hacia el único ascensor frente a mí. Él notó mi duda mientras usaba la tarjeta de su habitación para llamar al ascensor. Dijo—: Este va directo a mi suite.
—Claro. ¿Tienes el ático? —Me giré para que no pudiera verme rodar los ojos. Yo realmente no tenía derecho a juzgarle considerando que estaba a punto de tener sexo con él en su ático.
—Mi asistente lo reservó para mí —No sonó particularmente a la defensiva—. Tiene una gran vista del océano.
—Estoy segura de que la tiene. ―La puerta se abrió silenciosamente y peter entró. Intenté seguirlo pero mis pies no querían cooperar.
—¿Pies fríos? —preguntó con una sonrisa socarrona—. Pensé que eso sólo le pasaba a la novia en su boda.
—Es algo bueno que seas rico —le dije mientras finalmente conseguía que mis pies siguieran adelante—. A tu personalidad le vendría bien un poco de trabajo.
—Sorprendentemente, no eres la primera mujer que me dice eso.
El ascensor del ático era amplio, pero de alguna manera peter y yo terminamos estando tan cerca que su brazo rozaba el mío. Mi niña mala interior pensó en hacerle frente en ese momento. Era rico, engreído y demasiado confiado, exactamente el tipo de persona que normalmente no podría soportar ver, y mucho menos ir a su casa. Pero cuando se trataba de peter lanzani, las reglas no parecían aplicarse.
—Tu ego no parece haber sufrido —comenté mientras las puertas se abrían y la suite del ático era revelado. Mi primer pensamiento fue que peter tenía razón: él tenía una vista increíble del océano.
—Entra. —Se quitó la chaqueta y la arrojó sobre la silla más cercana—. Mira a tu alrededor. El balcón está a través de la habitación. —Se aflojó la corbata mientras revisaba su teléfono—. Sólo tengo que hacer una llamada rápida.
—Por supuesto. —Tan impresionante como el suelo hasta las ventanas del techo que estaban en la sala principal, la habitación era incluso mejor. La cama de gran tamaño en el centro de la habitación estaba más allá de invitación. Me imaginaba que la cantidad de hilos de las sabanas eran más de miles. Pasé la mano por el edredón de seda y escuché la voz débil de peter en el fondo.
—Asegúrate de que tengo el contrato en mi escritorio a primera hora del lunes. Si vamos a trabajar con el señor Simpson, quiero que todo esté por escrito. —Él sonaba incluso más seguro hablando de negocios que coqueteando con mujeres. Estaba segura de que tenía un montón de experiencia en ambas.
El aire era fresco cuando abrí las puertas correderas de cristal que conducían al balcón. El olor del agua salada invadió instantáneamente mi nariz. Podía ver las oscuras olas del océano rompiendo contra la playa y los sonidos de la fiesta de abajo llegaron hasta mí.
—Hermosa —dijo peter. Yo ni siquiera lo había oído unírseme en el balcón, pero ahora estaba de pie allí sosteniendo dos copas de champán.
—¿Cómo? —La presencia de peter instantáneamente me ponía nerviosa. Tenía la camisa fuera del pantalón y la corbata colgaba de su cuello. Me pareció que estaba aún mejor un poco despeinado.
—La vista. Es hermosa. —Me entregó uno de los vasos y nuestros dedos se rozaron en la transferencia. Quemaban como si los hubiera puesto sobre una llama. peter no había mirado a nada excepto a mí desde que me empezó a hablar.
—¿El océano? No está mal. —Tomé un sorbo y sabía que esto era probablemente el champán más caro que nunca había bebido. Esto debe haber sido lo que peter había estado hablando con el conserje.
—Sí, el océano. Y otras cosas. —Seguía mirándome.
Su mirada me hacía sentir incómoda, así que tomé otro trago. Sentí la necesidad de darle explicaciones.
—No suelo hacer esto…
—¿Qué? —Una sonrisa se dibujó en las comisuras de sus labios.
—Esto. —Nos señalé a los dos y luego la habitación esperando por nosotros en el otro lado de la puerta—. Hombres como tú…
—Ni siquiera me conoces, Lali—dijo, la sonrisa juguetona se desvaneció.
—Exacto. Esta no soy yo. —Pero incluso mientras lo decía, sabía que lo era. Al menos por esta noche.
Los ojos peter se estrecharon cuando dijo:
―Yo no te hice venir aquí arriba.
—Lo sé. —Lo sabía. Vaya, qué lo sabía—. Eso no es lo que estoy diciendo. Es sólo que no quiero que tengas una idea equivocada de mí.
—¿Por qué te importa tanto? No vamos a volver a vernos después de esta noche. ¿Por qué te molesta tanto lo que pienso de ti?
Lo pensé y no pude llegar a una buena razón, así que me encogí de hombros.
— No tengo ni idea. Pero me molesta.
—Bueno, si te ayuda, puedo decirte exactamente lo que pienso de ti. —Esperó hasta que asentí para continuar—. Contrariamente a lo que pudieras pensar, este. —Señaló alrededor de nosotros—, no soy yo en realidad tampoco. No me malinterpretes, no estoy diciendo que soy un santo. Tengo un montón de dinero, y cuando era más joven usaba eso a mi favor. En los negocios, y con las mujeres. Pero eso fue hace mucho tiempo. Podrías decir que he crecido.
Ahora era el turno de peter de beber. Miró hacia el océano mientras continuaba.
―No hago este tipo de cosas. De una sola noche, enredarme, como quieras llamarlo. Pero hay algo acerca de ti…Como he dicho antes, me intrigas. —Se volvió hacia mí—. No creo que seas el tipo de mujer que solía llevar a casa al final de la noche. Creo que eres inteligente e ingeniosa. Creo que eres la mujer más hermosa que he visto en mucho tiempo, tal vez nunca. Creo que tengo la suerte de que hayas aceptado venir aquí conmigo. Y quiero tener sexo contigo muy mal, en este momento, y creo que quieres lo mismo. —Esta vez no me ofreció una sonrisa. Su franqueza hizo que mi corazón se agitara y sentí un calor que había estado ausente durante mucho tiempo invadir mi cuerpo—. ¿Estoy equivocado?
Él no estaba equivocado.
Tal vez no era más que un encanto. Uno de esos tipos que saben decir exactamente lo correcto para que una mujer abra las piernas. Era muy posible. Pero no me importaba. Deseaba a juan pedro lanzani, y lo deseaba justo en ese momento.
Quise que mi mano no temblara cuando puse mi vaso en la repisa de balcón. Tomé el vaso de peter y lo coloqué junto al mío.
—No estás equivocado —le dije, mirándolo directamente a los ojos.
Se detuvo un solo latido antes de tirar de mi cuerpo junto al suyo. peter era alto, incluso con mis tacones de diez centímetros todavía era más alto que yo. Levanté la cabeza para encontrarme con sus labios, disfrutando de su calor y urgencia. Pude probar el champán y un toque ligero de agua salada. Mi cabeza empezó a dar vueltas y no fue por el alcohol. Yo estaba borracha en peter después de una solo probada.
Podía sentir sus cálidos dedos deslizarse a través de la parte trasera de mi cuello, y nuestro beso se profundizó. El otro brazo de peter estaba alrededor de mi cintura y me levantó del suelo. Envolví las piernas a su alrededor y me subió hasta que estuve a horcajadas sobre él. Podía sentirlo presionando contra mis áreas más sensibles, incluso a través de la tela de la ropa Me llevó al dormitorio con facilidad y me puso de nuevo en el suelo. Mis piernas estaban un poco inestables, pero no me importó porque todavía me estaba agarrando desesperadamente a él. Podía sentir los sólidos músculos moviéndose bajo su camisa blanca mientras sus manos exploraban mi cuerpo. En primer lugar la parte delantera, y luego se trasladó a la cremallera en la parte posterior.
Si bien se ocupó en desnudarme, tiré suavemente de la corbata mientras mis labios viajaron a su oreja. Mordisqueé su oreja suavemente, y él dejó escapar un gemido de placer. Sus manos se movieron hasta mis hombros y deslizó los tirantes de mi vestido hacia abajo, con la boca detrás dejando besos a lo largo de mi clavícula. Ahora era mi turno de gemir.
Sentí el vestido golpear mis pie, salí de él y lo pateé lejos. Estaba todavía con mis tacones y un par de bragas de encaje negro. A peter no parecía importarle. Sus manos rozaron suavemente sobre mi piel desnuda, explorando cada centímetro de ella. Tiré por última vez de su corbata, liberando su cuello y la arrojé a un lado. Desabotoné su camisa de vestir y la deslicé a toda prisa por sus hombros. Llevaba una camiseta blanca debajo y tiré de ella con frustración. peter se rió de mi impetuosidad y la deslizó con facilidad por encima de su cabeza. Su cuerpo era algo digno de contemplar.
He visto la estatua de David en Florencia, con su físico perfectamente cincelado. David es un espectáculo digno de ver, sin duda, pero el cuerpo perfectamente esculpido peter era aún más impresionante. Lo toqué suavemente, dejando que mis dedos se entretuvieran con los débiles cabellos en su pecho. Cuando encontré sus pezones, estaban duros bajo mi tacto. Bajé la cabeza dejando a mi boca y mi lengua hacerse cargo en vez de mis dedos. peter pasó sus dedos en mi cabello y me sujetó la cabeza contra él, el suspiro que se escapó de sus labios salió más como un gruñido e hizo vibrar todo su cuerpo.
Me apartó bruscamente y se deslizó de nuevo en la cama. peter estaba junto a mí en la cama mirándome. De su respiración rápida y el ardor en sus ojos, se hacía evidente que le gustaba lo que veía. Se quitó los zapatos, los calcetines y luego los pantalones, moviéndose lentamente pero con decisión. Disfruté observando los movimientos suaves de su cuerpo. Él se quitó los pantalones, revelando unos ajustados bóxer. En un rápido movimiento, se los quitó, también.
Se sentó a mi lado en la cama, acostándome suavemente hacia abajo y su mano encontró mi pecho. Me sacudí un poco mientras su pulgar acariciaba mi pezón. Él usó su otra mano para sostenerse a sí mismo por encima de mí mientras su mano libre se deslizaba de mi pecho hasta mis bragas. Estaba de lleno en el negocio mientras enganchaba un dedo en ellas y las tiró hacia abajo. Rápidamente, las deslizó sobre mis muslos y mis piernas. Cuando llegó a mis pies, tuvo un poco difícil deslizarlas más allá de los tacones que todavía llevaba.
Intenté quitármelos, pero él me detuvo.
—Déjalos —dijo, con la voz más grave de lo que creía posible.
Triunfante levantó mis bragas liberadas y luego cayeron al piso. No había nada que nos detuviera ahora. Por reflejo, mis piernas se abrieron como si lo anticiparan deslizándose entre ellos. No tuve que esperar mucho.
—Tu cuerpo es aún más hermoso de lo que esperaba —dijo con su boca en mi cuello, nuestros cuerpos apretados en cada punto posible.
—Me alegro de que te guste lo que ves —le contesté, mi mano se movía entre nosotros hasta que lo sostuve en la mano. Agarré su pene con firmeza y esperé a que levantara la cabeza y me mirara. Una mirada en los ojos, que dijo que lo tenía justo en el borde—. Vamos —le dije por segunda vez esa noche.
No me había dado cuenta, pero en el proceso de desvestirse, peter había lanzado un condón en la cama y ahora llegó a él. Rasgó el envoltorio y expertamente se lo colocó.
—¿Recuerdas cuando me preguntaste antes qué tipo de persona soy? —dijo, presionándose contra mí, pero no penetrándome en realidad.
—Sí —jadeé, sintiéndome un poco desesperada. peter me tenía al borde también, y él lo sabía.
—Bueno, estoy a punto de mostrártelo. —Y con eso, él estaba dentro de mí. Todo el camino.
El primer empujón fue poderoso y alucinante. Había pasado mucho tiempo para mí, y me tomó un segundo ponerme al día con él. Su ritmo era firme e inquebrantable, y rápidamente encontré mi paso. La mano de peter nunca dejó de explorar mi cuerpo y sus ojos nunca dejaron los míos. Él era un amante apasionado, atento, y era a la vez inquietante y estimulante. Me encontré a mí misma ansiosa de encontrarme con cada empuje de su cuerpo, y en el momento justo, el más mínimo cambio de nuestros cuerpos le permitió presionarse contra mí de la manera correcta y me llevó al clímax justo cuando él encontró su liberación. Su cuerpo se sacudió y se estremeció, dejando escapar un grito de placer.
Mientras las réplicas pasaban a través de nuestros cuerpos, peter se quedó dentro de mí. Apartó el pelo sexoso de mi cara y me besó suavemente. Cuando por fin se retiró, yo podía sentir el vacío arrastrándose de nuevo en mi cuerpo. Afortunadamente, no fue lejos. Se puso a mi lado y me atrajo contra su cuerpo. Mientras ponía mi cabeza contra su pecho, escuché su corazón fuerte mientras se desaceleraba a un ritmo más normal. Después de lo que fue, posiblemente, el mejor sexo de mi vida, estaba agotada y peter parecía sentirse de la misma manera.
—¿Te quedarás conmigo esta noche? —murmuró suplicante.
Apreté mis labios contra su pecho, justo sobre su corazón, y luego me instalé más cómodamente contra él.
—No creo que pueda pararme en estos momentos, aunque quisiera hacerlo.
peter se rió y me acarició el pelo.
—Buenas noches, Lali.
—Buenas noches, Peter. Dulces sueños.
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cheche che gano argentina siiii wii estoy feliz por eso le subo capitulo ...
3 comentarios y +2 de google y la sigooo
CRYSTAL =D


Jjsjsj esta muy buena seguila !! :3
ResponderEliminarMmmmmmmmmmaaaaaaaaaasssss
ay muy buen capitulo jajajajaja otro capitulo porfa jajajaja!!!!! :3 ♥♥♥
ResponderEliminarbesoooooooos!!!!!!