musica con sentimiento

viernes, 4 de julio de 2014

ON....capitulo 3






CAPITULO 3:

Mantuve los ojos cerrados durante varios minutos después de despertar. Sólo cuando estuve segura de que peter no estaba a mi lado finalmente los abrí. Lo incómodo acerca de una sola noche no se trata de la noche. Se trata de la mañana siguiente. Es mucho más difícil hacer frente a tus decisiones impulsivas a la cruda luz de día.
Las sábanas junto a mí estaban arrugadas, pero vacías. Podía oír a peter moverse en la otra habitación, y su voz sonaba a través de la puerta entreabierta del dormitorio. Estaba al teléfono de nuevo, probablemente cerrando acuerdos importantes. En algún momento debí preguntarle exactamente que hacía para ganarse la vida. Envolví la sábana alrededor de mi cuerpo y empecé a buscar mi ropa. La encontré bien doblada sobre la cómoda, con una nota encima.
“Desayuno y café en la habitación de al lado. Por favor, únete a mí.”
Era algo tan típico de peter . Por otra parte, yo no conocía realmente a ´peter así que no estaba segura de si era típico o si estaba interpretando una versión idealizada de sí mismo. Me puse mi ropa interior, pero pensé mejor ponerme el vestido arrugado. La camisa de vestir de peter colgaba en la parte de atrás de la puerta, así que me la puse y abroché un par de botones. Era lo suficientemente larga que me llegaba a la mitad del muslo. Enrollé las mangas y me di un rápido vistazo en el espejo. Lo que vi fue menos que impresionante Me limpié los ojos de mapache causados por dormir con maquillaje de boda y usé mis dedos para peinar mi cabello. El resultado era menos que perfecto, pero lo suficientemente bueno para usar la mañana después del desayuno y café.
peter todavía estaba en el teléfono, de pie delante de las ventanas y usando nada más que sus boxer. El sol seguía subiendo y dirigió un resplandor a su cuerpo que le daba un mejor aspecto de lo que recordaba. No parecía justo que pudiera lucir tan increíble esta mañana mientras yo lucía como si hubiera sido golpeada por un camión. Una muy rara parte de mí quería ubicarse detrás de peter y envolver mis brazos a su alrededor. Estaba segura que si hiciera eso, llamaría a seguridad y me echaría. Cogí el café en su lugar.
O no había hecho suficiente ruido para llamar su atención, o peter estaba fingiendo que no estaba allí. De cualquier manera, me gustaba la libertad de observarlo mientras me comía un panecillo. Me di cuenta por sus hombros tensos que se trataba de una conversación seria.
—Eso no va a funcionar para mí. ¿Y la semana que viene? —peter comenzó a dar vueltas y su perfil reveló su mandíbula apretada. Tenía un perfil muy bueno, decidí. Me serví otra taza de café—. Esto es ridículo. ¿Por qué crees que estaría de acuerdo con eso?
peter giró sobre sus talones y comenzó a caminar en la dirección contraria. Esta vez, sus ojos me encontraron y se detuvo a medio paso.
—Espera —dijo en el teléfono. Puso el teléfono en silencio y se acercó a mí.
—Lo siento por esto. Será sólo unos minutos más —No me importa —le dije con una sonrisa amable mientras miraba la abundante comida ante nosotros—. Estoy bien aquí.
peter sonrió con fuerza y besó mi frente.
—Lo haré rápido —prometió. Se dirigió a la habitación y no habló de nuevo hasta que la puerta estuvo cerrada.
Después de comer un par de fresas, me inquieté y decidí husmear un poco por la habitación. La billetera depeter estaba sobre la mesa de café y no me pude resistir. Me asegure de que la puerta del dormitorio todavía estaba cerrada, y entonces abrí la billetera. Su licencia de Illinois confirmó que su nombre era Juan Pedro Lanzani. Medía un metro y ochenta y ocho centímetros, ochenta y un kilogramos de puro músculo. Su dirección estaba en la parte elegante de Chicago, como era de esperar.
—Hmm. Donante de órganos —pensé. Todo lo demás en él era tan perfecto, tenía sentido que sería igualmente perfecto en la muerte.
Un par de tarjetas de crédito, una membrecía de gimnasio, y alrededor de quinientos dólares en efectivo completaban todo lo que peter llevaba consigo a diario. No estuve exactamente sorprendida por lo que encontré, pero me alegré de no haber encontrado fotos de una esposa e hijos. Arrojé la billetera y volví a fisgonear. Encontré una bolsa en el suelo junto al sofá y miré en su interior.
—Te dejo sola por cinco minutos —me regañó peter. No lo había oído regresar, pero no me disculpé.
—¿Un cocodrilo de peluche? ¿Hay algo que deberías decirme? ¿Tienes un fetiche peludo? —Le sonreí dulcemente y él me devolvió la sonrisa.
—Después de anoche, creo que sabrías si tuviese un fetiche. —peter hizo un gesto a la bolsa mientras me sonrojaba—. Mi sobrina tiene algo por los cocodrilos —¿Tu sobrina? —Sacudí mi cabeza con incredulidad. El hombre no sólo sabía lo que le gustaba a su sobrina, también se tomaba el tiempo de comprarle un regalo—. Imagínalo.
peter se había perdido.
—¿Perdón?
—No importa. —Hice un gesto por su confusión—. Simplemente no he tenido suficiente café todavía.
—Te bebiste la mitad en unos quince minutos. —Inclinó su cabeza hacia mí—. ¿Hay algo que debas decirme? ¿Eres una adicta?
—Lo soy, en realidad. —Fruncí el ceño—. Tiendo a disfrutar las cosas que no son buenas para mí.
—¿Eso es lo que pasó anoche? —peter se acercó a mí y respondí del mismo modo.
Esperé hasta que estuvimos a sólo centímetros de distancia antes de contestar.
—Eso depende. ¿Eres malo para mí? —Puse una mano en su pecho y sentí su corazón saltar bajo mi tacto.
peter respiró hondo y soltó el aire lentamente.
—Nunca podría ser malo para ti —dijo, cerrando los ojos—. Pero podrías ser muy mala para mí.
—¿Debo irme entonces? —pregunté, sabiendo sería cual sería su respuesta.peter  mantuvo los ojos cerrados y sacudió la cabeza lentamente. Estaba tratando de contenerse, pero me di cuenta de que estaba a punto de fallar. Cuando abrió los ojos, la derrota fue evidente.
—Quédate —susurró.
—Tengo un poco de tiempo antes de tomar mi vuelo —dije, dejando a mí mano vagar por su pecho hacia sus marcados abdominales—. ¿Qué tienes en mente para nosotros?
peter se había recompuesto y su familiar sonrisa burlona había regresado.
—Pensé que tal vez podría enseñarte la ducha.
—¿La ducha? Suena prometedor.
Su sonrisa creció.
—Creo que realmente te impresionaras.
Una vez más, tenía razón. Esta no era una ducha normal.
—Esto no es una ducha —dije, después de entrar—. Esta es una sala de sexo.
—¿Una qué? --peter se rió.
—Esta es una sala diseñada para el sexo. Y sucede que tiene agua. —Señalé la brillante puerta de cristal de la ducha que no dejaba nada a la imaginación y las duchas diferentes. Era lo suficientemente grande para al menos seis personas duchándose al mismo tiempo.
Volvió a reír y se puso detrás de mí, deslizando un brazo alrededor de mi cintura, no muy diferente a lo que me había imaginado haciendo antes con él. Su barbilla descansaba en el hueco de mi cuello cuando dijo:
—Sólo hay una manera de saber si tienes razón.
Podía sentir su aliento cálido en mi piel, y su mano ya se había deslizado debajo mí… mejor dicho, su camiseta. Me dio la vuelta y apretó sus labios contra los míos.
—Entra. Me reuniré contigo en un segundo.
Sus manos se deslizaron lejos y quería tirar de él hacia mí.
—¿A dónde vas?
—A reunir lo esencial —dijo con un guiño.
—Oh. Buena decisión. —peter no dejaba nada al azar, lo que me gustó.
Rápidamente me quité la ropa. Después de entrar en la ducha, me tomó unos segundos encontrar la manera de abrir el agua, pero cuando lo hice, fue glorioso. El agua se vertía desde todos los rincones imaginables de la ducha. Algunas partes eran suaves, mientras que otras áreas el agua pulsaba con fuerza. Gemí de placer. Una chica podría acostumbrarse a una ducha como ésta.
peter se había ido más tiempo del que esperaba, así que tomé un poco de champú y comencé a enjabonar mi pelo. Tenía una vieja canción de Led Zeppelin grabada en mi cabeza por alguna razón, y empecé a cantar en voz baja mientras enjuagaba el champú de mi pelo.
—Nunca te habría tomado por una chica Zeppelin —dijo peter.
Mis ojos se cerraron para evitar el champú, pero se abrieron de golpe al oír su voz. Estaba de pie delante de mí en la ducha en toda su desnuda gloria, y me lo bebí.
—Estoy llena de sorpresas —dije. Me volví de espaldas a él para ajustar la temperatura del agua. La ducha se había puesto mucho más caliente desde la llegada de Peter—. Te fuiste hace tiempo. No surgió algún problema en tu recopilación de lo esencial, ¿verdad? peter se presionó detrás de mí otra vez, y esta vez, cuando su brazo me rodeó, su mano se movió más abajo.
—No tuve problemas. Tenía que tomar otra llamada rápida.
—Eres muy popular. Las personas no pueden tener suficiente de ti. —Me apreté en sorpresa cuando la mano de peter se deslizó entre mis piernas. Podía sentir su respuesta a cambio mientras empujaba contra mi espalda.
—Espero que sea el caso —dijo con los labios apretados contra mi hombro.
Su otra mano encontró mi pecho izquierdo y lo acarició suavemente. Empecé a relajarme contra él y fue entonces cuando empujó su dedo dentro de mí. Di un grito ahogado de placer. Empezó a moverse lentamente, deslizándose hacia adentro y hacia fuera. Pronto deslizó otro dedo dentro también y tomó velocidad. Extendí la mano detrás de mí y busqué a tientas hasta que encontré su pene, ya duro y listo.
Mientras peter seguía moviéndose dentro y fuera de mí con sus dedos, igualé su ritmo con mis manos. Fue un poco contorsionista de mi parte, pero en base a sus gemidos de placer, estaba funcionado. Justo cuando estaba a punto de alcanzar el clímax, la mano de peter se retiró.
Me tomó por sorpresa y lo dejé también. Por un momento, no pude sentirlo más en mí contra y luego me dio la vuelta para mirarlo.
—Quiero verte —dijo. En esos breves segundos había obtenido un condón y lo puso en su lugar.
Asentí para hacerle saber que estaba lista, más que lista, y me levantó del suelo, sujetándome a la pared de la ducha. Las paredes estaban hechas de granito y eran resbaladizas cuando estaban húmedas. Pero, de nuevo, aquí estábamos. Tomó un segundo que encontráramos nuestro equilibrio, pero una vez que lo hicimos, peter no perdió el tiempo. Grité cuando entró en mí, deleitándome de la sensación de tenerlo en lo más profundo de mi cuerpo. Anoche habíamos ido lentamente, tomándonos el tiempo para disfrutar de la sensación de nuestros cuerpos trabajando juntos. Esta mañana era diferente.
No sólo nos enfrentamos a una situación inestablemente resbaladiza que podría arruinar el momento, en cualquier segundo, también habíamos tenido una muestra de lo que nos esperaba y ahora lo queríamos de nuevo, tan pronto como fuera posible.
peter luchaba para encontrar equilibrio mientras me sujetaba a la pared. Me sentía impotente hasta que me di cuenta que había una pequeña repisa, a unos diez centímetros del suelo, a lo largo de la ducha. Probablemente estaba allí para evitar que el agua cayera sobre el piso del baño, pero tenía una doble función de ser una perfecta percha de ducha de sexo. Mis pies lo encontraron y se mantuvieron firmes, permitiendo a peter concentrarse en cosas más importantes que mantenerme en mi lugar.
Prescindimos de la excitación y juegos preliminares y nos concentramos sólo en el gran final. Estábamos más necesitados en esta ocasión, peter en su empuje poderoso y yo agarrándolo desesperadamente cerca de mi cuerpo. Llegué primero esta vez, dejando escapar un sobresaltado grito de deleite y peter llegó apenas unos segundos más tarde, gimiendo mí nombre cuando terminó.
Nos quedamos parados en el lugar durante mucho tiempo, jadeando y esperando que nuestros corazones dejaran de correr. Dejé que mis manos rozaran el cabello en la nuca de peter y lo rocé suavemente con las yemas de mis dedos. Suspiró contra mi cuello. —Tenías razón, lali —dijo después de unos minutos.
—¿Hmm? ¿Razón sobre qué? —En ese momento era un milagro que aún recordara mi nombre, y mucho menos sobre lo que pudiera tener razón.
—Esto fue definitivamente diseñado para el sexo —dijo.
Me reí en voz alta y lo abracé.
—Hay una cosa que debes saber acerca de mí, peter. Siempre tengo la razón.
—No tengo ninguna duda sobre eso —dijo, justo antes de que sus labios encontraran los míos.
La ducha-sexo llevó más tiempo de lo que esperaba. Apenas tendría tiempo suficiente para coger mi equipaje de mi habitación y llegar al aeropuerto para mi vuelo. peter intentó más de una vez convencerme de quedarme más tiempo.
—Puedes tomar un vuelo diferente —dijo por tercera vez mientras me agachaba a ponerme los tacones. Iba a tener que hacer la caminata de la vergüenza en mi grupo de damas de honor, pero no me importaba.
—No puedo. Tengo que estar de vuelta a tiempo para la cena de cumpleaños de mi amigo esta noche. —gaston y yo habíamos sido mejores amigos desde que teníamos catorce años y nunca me perdonaría si me perdía la cena de su trigésimo cumpleaños—. Realmente me tengo que ir.
Él no parecía oírme. Estaba ocupado acariciando mi cuello y tratando de abrir la cremallera de mi vestido.
—¿Qué es eso?
—peter. Lo digo en serio. —Lo aparté. Era difícil mantener mis convicciones con él mirándome tan dulcemente—. Aventura de una noche, ¿recuerdas? Esto termina aquí.
Hizo una mueca.
—No tiene por qué. Los dos vivimos en Chicago.
—Tiene que. —No podía explicárselo a peter, pero había hecho un trato conmigo misma de que empezaría de nuevo con mi vida, cuando llegara a casa. Tendría un nuevo trabajo a partir de mañana, y estaba decidida a dejar mi pasado atrás, donde pertenecía. Incluyendo a peter.
—Me gustas, Lali. Y creo que te gusto, también. —Sus ojos dejaron mi cara—. No teníamos pensado eso, pero no voy a ignorarlo porque no era parte del plan.
—Tienes que hacerlo, peter. Porque eso quiero. —Me permití dar un paso más cerca para poder darle un beso en la mejilla—. Tuve una gran noche. Y mañana. Pero ahora se acabó. Volvamos a nuestras vidas, y que esto sólo sea un muy buen recuerdo. Nada más.
—No sé si puedo hacer eso. —Colocó una suave mano en mi mejilla—. No quiero hacer eso.
—Lo lamento. —No pude mirarlo cuando lo dije. Realmente lo lamentaba. Si las circunstancias hubieran sido diferentes, tal vez habría dicho que sí. Pero no lo hice—. Me tengo que ir.
No miré hacia atrás después de que entré en el ascensor. No quería ver su cara, porque si lo hacía, sé que hubiera cambiado de opinión. Pudo haber sido sólo una noche, pero había sido una increíble noche. Esperé hasta que oí la puerta del ascensor cerrarse y luego me apoyé contra la pared. Juan Pedro Lanzani había llegado a mí, e iba a ser difícil de olvidar.
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bueeenooo!!!!!!!!!!!1 aqui les dejo el capitulo comenten chicas besosxxxxx y abrazos oooooooo
CRYSTAL =D

2 comentarios:

  1. HHHHHAAAAAAAAAAAA! !!! QUIERO MASSSS ����
    OJAla lali se ubira quedado :(
    Jsjssjdj mmmass

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  2. ayyyyyy!!!!! no porque se tubo que ir =( ojala se encuentren en Chicago y tenga "EL ENCUENTRO"!!! jajajajaja como seria =? necesito otro capitulo!!!!
    un beso grandote y espero el próximo capitulo lueguito jajajajaja!!! ♥♥♥ :3

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