musica con sentimiento

martes, 5 de agosto de 2014

REC...cap.1




capitulo 1:

PETER







Ser el más joven de tres chicos definitivamente tiene sus ventajas. Vi a mis hermanos meterse
en algunos problemas realmente grandes cuando estaban en la secundaria. Nunca se esperó
de mi parte que yo siguiera sus pasos. Me comporto bien, no me meto en peleas y a los once
años ya sabía qué quería ser de mayor. Soy conocido como “el chico bueno” de mi familia, del
que se espera que nunca haga un desastre de su vida.
Mis amigos saben que tengo una loca rebeldía, pero mi familia no. No se puede evitar, soy un
Lanzani y el ser rebelde está profundamente arraigado en mis genes. El chico que mi familia ve
por fuera no es necesariamente el mismo por dentro y yo intento mantenerlo de esa manera.
Juré nunca alejarme de mi meta de ir a la Universidad y estudiar aeronáutica, pero correr de
vez en cuando algunos riesgos físicos alimenta mi deseo de adrenalina.
Estoy parado en la base de una formación rocosa en el Cañón Boulder con cinco de mis amigos.
Jack Reyerson trajo equipo para escalar, pero no espero para ponerme el arnés. Tomo una de
las cuerdas y la conecto con un mosquetón a mi cinturón, para que cuando llegue a la cumbre
pueda anclar la cuerda para el resto del grupo.
―No es seguro subir sin el equipo, Peter ―dice Brooke―. ¿Pero eso tú ya lo sabes no?
―Sí ―digo. Comienzo mi ascenso libre en solitario, haciendo mi camino hasta la formación
rocosa sin un arnés de seguridad. Este no es el primer solitario libre que hago en el Cañón
Boulder y tengo el entrenamiento suficiente como para saber qué diablos estoy haciendo. No
estoy diciendo que no sea un riesgo, es sólo uno calculado.
―¡Estás loco Peter! ―grita desde abajo Jamie Bloomfield a medida que subo más alto―. ¡Si te
caes morirás!
―Sólo quiero que todos aquí sepan que no soy responsable si te rompes cada uno de los
huesos de tu cuerpo ―dice Jack―. Debería haberte hecho firmar una exoneración de
responsabilidad.
El padre de Jake es abogado, así que él tiene siempre el molesto hábito de anunciar su falta de
responsabilidad sobre prácticamente todo lo que hacemos.
No les digo que escalar sin un arnés de seguridad es un subidón de adrenalina. De hecho hace
que quiera esforzarme más y tomar más riesgos. Jamie me llamó “un adicto a la adrenalina”
después de que hice snowboard por la pendiente del diamante negro en Vail en el viaje de
vacaciones de invierno, el año pasado. No le dije tampoco que coquetear con la chica que
conocí en el vestíbulo también hizo que me subiera la adrenalina. ¿Eso me califica como un
adicto a la adrenalina?
Cuando estoy a medio camino de la cumbre tengo mi mano derecha asegurada encima de mí y
un pie plantado dentro de una grieta. Es lo suficientemente alto como para hacerme mirar
abajo y ver que podría caer si suelto mi agarre.
―¡No mires abajo! ―dice Jack en pánico―. ¡Te dará vértigo y caerás…!
―¡Y morirás! ―agrega Jamie.
Dios mío. Mis amigos realmente necesitan relajarse. Ellos son blancos, y no fueron criados en
una familia mexicana llena de chicos que prosperan en los desafíos y viven siempre al borde del
peligro. Y aunque se supone que debería ser el único hermano Fuentes lo suficientemente
inteligente para no correr riesgos, me siento más vivo cuando lo hago.
La cima está a tan sólo unos metros más. Paro y miro a través del cielo, divisando un pájaro que
vuela sobre el paisaje. Es jodidamente increíble. Yo solía vivir en Illinois, donde el paisaje era
completamente plano, a excepción de los rascacielos. Mirar a través de las montañas de
Colorado, me hace apreciar la naturaleza. El viento está a mis espaldas, el sol está alto en el
cielo y me siento invencible.
Alcanzo y agarro con mi mano izquierda el borde de una grieta en la pared de roca, como a
unos tres metros de la cima. Ya casi estoy ahí. Mientras busco un lugar para colocar mi pie,
siento algo perforar fuertemente mi mano.
Oh, diablos. Eso no fue bueno.
Acabo de ser mordido por algo.
Instintivamente, me apresuro a dejar bien plantados mis pies mientras retiro mi mano y le echo
una ojeada. Tengo dos marcas pequeñas de mordedura en la palma de mi mano con sangre
saliendo de ellas.
―¡Deja de rascarte las bolas, para que podamos llegar hasta ahí antes del atardecer Peter!
―grita Eli Movitz desde abajo.
―Odio darles malas noticias chicos ―les digo mientras la cabeza de una serpiente aparece
encima de mí y luego se escabulle al interior de la roca ―pero acabo de ser mordido por una
serpiente.
No alcancé a ver bien a la serpiente, así que no tengo ni idea de si es venenosa o no. Miro abajo
hacia mis amigos y el vértigo me golpea inmediatamente. Esto no estaba en el plan. Mi
corazón se está acelerando y aprieto fuerte los ojos cerrados esperando que mi cabeza deje de
dar vueltas.
―¡Joder tío! ―me grita Eli―. ¿Fue una cascabel?
―No lo sé.
―¿Cómo lucía? ―grita Jamie hacia mí―. ¿Tenía rayas?
―Sólo vi la punta de la cabeza, y no voy a regresar ahí para verla más de cerca ―le digo,
preguntándome si debería moverme de lado y continuar los últimos tres metros de mi ascenso
o intentar bajar.
Soy un tipo de matemáticas, así que inmediatamente considero las probabilidades de
sobrevivir a esta situación. Definitivamente siento aguijonazos en mi mano, pero no está
entumecida. Seguramente, si fui bombardeado con una gran cantidad de veneno de mierda,
empezaría a sentirme entumecido y rígido ahora mismo.
―¡Cierra la maldita boca Jack! ―grito―. Las putas serpientes no tienen piernas, ¿así que cómo
se supone que iba yo a pensar que habría una escondida en la pared de una maldita roca a tres
metros por debajo la cumbre?
―¿Te sientes, como, normal? ―pregunta Brooke.
―Una serpiente acaba de perforarme la mano con sus colmillos, Brooke ―digo mientras bajo
lentamente. Puede que sea mi imaginación, pero creo que mi mano está empezando a
adormecerse―. Por supuesto que no me siento normal.
―¡Traigan a un guardabosques con un antídoto! ―grita Jack al resto. Tendríamos que conducir
para encontrar uno. Ninguno de nosotros tiene permiso todavía, así que estamos jodidos. En
realidad, yo soy el único que está jodido.
Con toda esta charla de antídotos y cascabeles, no puedo pensar claro y pierdo tracción.
Mis pies resbalan. Luego mi mano, la que no tiene dos perforaciones en ella empieza a sudar de
repente y pierdo mi agarre. Me deslizo hacia abajo por la pared de la roca y escucho los jadeos
y gritos de mis amigos debajo mientras lucho por conseguir hacer pie o sujetarme con la mano
a algo sólido. No tengo oportunidad.
Todo lo que puedo pensar antes de golpear el suelo es que no estoy listo para morir.
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hola chic@s el primer capitulo espero que les guste
no se olviden de comentar
CRYSTAL =D

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