musica con sentimiento

viernes, 15 de agosto de 2014

REC...cap.7





CAPITULO 7:


PETER


Cuando me opuse a la boda, yo no sabía que se convertiría en el circo de la familia Fuentes. Yo
sólo quería que Martin se lo confesara a Brittany. Eso era todo.
No tenía ni idea de que mi próxima cuñada estaba embarazada. Oh hombre, ver la cara de
nuestra madre cuando Brittany anunció la noticia fue clásica; su rostro se puso rojo.
Me alegro de que se acabara, sin embargo. Brittany dijo el “sí, quiero” y mi hermano dijo “sí,
quiero” y ella le pasó las arras de boda a él y Brittany Ellis es ahora Brittany Lanzani.
Mi hermano va a ser padre… hombre, yo no lo puedo creer. Ni él tampoco. Después del shock
inicial, no ha dejado de sonreír y en un momento dado incluso se arrodilló y besó el estómago
de Brittany por encima de su vestido de novia.
Miro hacia la pista de baile, veo a todo el mundo divirtiéndose, iluminados por la luna. Mi
madre se acerca a mí. Ella todavía está exaltada, pero no puedo estar seguro de si es por la
terrible noticia de que va a ser abuela o por el hecho de que mi primo Jorge le estaba dando
chupitos de tequila o por darse cuenta de golpe de que acaba de casarse uno de sus tres hijos.
Ya he bailado con todas mis primas al menos dos veces. Y también con las amigas solteras de
Brittany, que no acudieron con pareja. Una chica se acercó a mí y me agarró el culo, un par de
veces, mientras estábamos bailando. Creo que es una de las hermanas de la hermandad de
mujeres de Brittany. Ella no tiene ni idea de que tengo quince años, porque me preguntó a qué
fraternidad pertenecía.
Miro a Lali Esposito, la única persona que no se está divirtiendo.
Ella está sentada en una de las mesas sola. Juro que la chica se sentiría más feliz en un examen
final que estando en esta boda.
Me dirijo hacia ella.
―Es posible que pienses en sonreír en algún momento de esta noche ―le digo. ―Es una boda,
¿sabes?
Ella me mira con sus ojos grandes que juro que están hechos de seda marrón. Son oscuros por
fuera, pero las luces hacen que sus ojos brillen.
―Sonreír está sobrevalorado ―dice.
―¿Cómo lo sabes si no lo has intentado? ―Agarro la silla a su lado y me siento a horcajadas―.
Vamos, a que no te atreves.
―Vete.
Está amargada y tratando, lo más posible, de tener su momento de mierda esta noche.
Cruzo los brazos sobre el respaldo de la silla.
―¿Sabías que sonreír reduce el nivel de hormonas del estrés en tu cuerpo como la adrenalina y
la dopamina? En serio, incluso una falsa sonrisa ayudará. Haz la prueba.
Ella me ignora, así que pongo mis manos en mi boca y hago algo que no he hecho en años:
ruidos de corral. Empiezo con mi imitación de una oveja y al final con un impresionante
mugido. A las chicas les solía gustar cuando yo los hacía en el quinto grado. Se ponían a mí
alrededor para entretenerse, que es justo lo que quería en ese momento. Los chicos que no
eran divertidos eran ignorados. Yo era un chico que se negaba a ser ignorado. Todavía me niego
a ser ignorado.
Miro a Lali, mientras que estoy haciendo los ruidos, pero consigo cero reacción de ella. Nada.
Hasta que ella me examina de arriba abajo como si fuera una criatura de otro planeta.
―¿Eres de verdad?
―Tan real como ves, chica. ―Me levanto y extiendo mi mano―. Baila conmigo.
Ella examina mis costras y se estremece.
―¿Qué te pasó en la mano?
―Es una larga historia con una serpiente. La serpiente ganó.
Es obvio que no me cree.
―¿Por qué no bailas con esa chica de ahí? ―dice, señalando a la chica que me habían
presentado como Yvette. Ella era prima o tía de Brittany. Tiene el pelo teñido de rubio y está
bronceada. Brittany dijo que está en el equipo de natación de la escuela y el año pasado ganó
el estilo libre de doscientas yardas. Gran cuerpo, pero no es mi tipo.
―¿Quieres que baile con alguien que no seas tú?
―Sí― dice ella, meneando la nariz con aires de princesa.
Me encojo de hombros.
―Haz lo que quieras.
Lo que sea. Si eso es lo que quiere, puede sentarse aquí y ser una amargada. Miro a la pista de
baile.
Mi tía Rosalita de trescientos kilos se está moviendo a mí alrededor. La última vez que bailé con
ella, me pisó el pie y casi aplastó mis huesos.
Justo cuando estoy a punto de dejar sola a Lali para que se ahogue en su propia miseria, Martin
me da unas palmaditas en el hombro. De pie junto a él está el Dr. Esposito, el padre de Lali.
―Martin me ha dicho que iras a Purdue para estudiar ingeniería aeronáutica después de
graduarte en la escuela secundaria ―dice el Dr. Esposito con el mínimo indicio de acento.
Me pongo derecho.
―Ese es el plan, señor.
―Bien por ti. Realmente respeto que estés siguiendo los pasos de tus hermanos y trabajes
duro.
―Yo respeto eso, también ―dice la mujer que estaba detrás de él. La madre de Lali,
obviamente―. Es admirable. Los chicos que tienen empuje y ambición sin duda llegarán muy
lejos en la vida.
Me parece oír resoplar a Lali cuando consigo la aprobación de sus padres.
El Dr.Esposito da palmaditas a lali en la parte superior de su cabeza.
―Veo que has conocido a mi hija, Lali.
―Por supuesto. Me invitó a bailar, pero…
El Dr. Esposito prácticamente arrastra a su hija fuera de la silla.
―Baila con Peter.
―No me siento bien ―murmura.
―Vamos, cariño. Por lo menos finge que te diviertes.
―No quiero divertirme o fingir que me divierto, papá.
―No seas grosera ―dijo su madre regañándola, luego la empuja hacia mí―. Baila con el chico.
Alzo mi codo para que Lali lo tome, pero ella pavonea su pequeño cuerpo latino hacia la pista
de baile sin esperarme.
―Buena suerte ―me dice el Dr. Esposito.
Una canción se reproduce rápidamente y Lali empieza a bailar con un grupo de gente al azar.
La veo mientras ella pretende soltarse. Yo sé que ella está fingiendo porque no está muy
sonriente… no está con el ceño fruncido, tampoco. Ella está… allí.
Trato de bailar cerca de ella, viendo como su cuerpo se mueve al ritmo de la música. No es una
buena bailarina… Es francamente horrible. No parece darse cuenta de su aspecto ridículo
mientras sacude su cuerpo como un robot alrededor de la pista de baile. Ni siquiera me mira.
De hecho, está ocupada en moverse de un grupo a otro para que nadie pueda reclamarla como
su pareja de baile.
Hasta que una canción lenta suena.
Lali se detiene bruscamente. Me acerco a su cintura y suavemente la impulso hacia mí.
Estamos cara a cara ahora. Ella levanta la vista hacia mí con pestañas largas que casi tocan las
cejas y ojos en los que podría derretirme si ella me dejara. No hay duda de la electricidad
pulsando a través del aire entre nosotros. Si nos juntáramos, sería explosivo… de una manera
muy buena. Ella es intimidante, lo que es sexy como el infierno. Pero no me dejo intimidar
fácilmente.
―Hola, corazón ―le digo mirando sus ojos marrones.
Espero que sonría. O se ría.
No esperaba que me diera con la rodilla en las pelotas y dijera:
―Que te jodan.
Que es exactamente lo que Lali Esposito hace.
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holiss volvi
CRYSTAL =)

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