musica con sentimiento

miércoles, 6 de agosto de 2014

REC...cap2





capitulo 2:

LALI

―Te amo pablo.
Lo dije. No podía mirar dentro de los profundos y oscuros ojos de mi novio mientras las
palabras fluyeron perfectamente de mis labios, porque también estoy ocultando algo.
Pensé que decir “te amo” para iniciar una conversación sería más fácil que decir que
probablemente esté embarazada.
Fue cobarde no mirarlo a los ojos y decirle todo, pero decir esas dos palabras es un comienzo.
Me siento más vulnerable de lo que jamás me había sentido antes.
No me sienta bien lo de ser vulnerable.
Exhalo lentamente y reúno el valor suficiente para mirar a mi novio de hace un año. Perdimos
nuestra virginidad juntos hace un mes cuando sus padres fueron a México para visitar a su
abuela.
Ni siquiera puedo pensar en eso ahora, mientras me centro en él. De acuerdo, dije “te amo”. Es
tu turno de decirlo, como lo susurraste en mi oído la primera vez que hicimos el amor. Después
te diré que no me llegó el periodo este mes y que me estoy enloqueciendo. Luego tú me dirás
que todo estará bien y que lo enfrentaremos juntos.
Él está sonriendo. Bueno, más o menos. Un lado de su boca se está levantando, como si fuera
divertido. Yo no estaba buscando que se divirtiera. Estaba buscando su afecto y adoración;
signos de que estaba bien contarle mi secreto. Miro hacia el Lago Michigan deseando que no
estuviéramos afuera y esperando que nadie de nuestra escuela secundaria se aparezca.
Envuelvo mis brazos alrededor de mí misma. Todavía no hace calor en Illinois, y el viento
proveniente del lago definitivamente me hace temblar. O tal vez son mis nervios.
―No tienes que decírmelo de vuelta ―digo para llenar el silencio, pero esa es una completa
mentira. Sí espero que pablo me lo diga. No quiero escucharlo sólo en ocasiones especiales y
cuando hacemos el amor.
La primera vez que me lo dijo fue después del baile de bienvenida en septiembre. Luego en
víspera de Año Nuevo. Y en San Valentín. Y en mi cumpleaños. Tantas noches que pasé
tumbada en mi cama, sola, pensando en cómo nuestro amor duraría para siempre.
Nosotros no tenemos los mismos amigos porque vivimos en diferentes lados de Fairfield, pero
eso nunca importó. Lo hemos hecho funcionar. Después de la escuela solemos ir a casa y
simplemente… estamos juntos.
Y ahora es posible que tengamos un bebé. ¿Cómo va a tomar la noticia?
Hoy es el último día de nuestro año como estudiantes de primer curso antes de las vacaciones
de verano. pablo sugirió que fuéramos a la playa después de la escuela, cuando le dije que
necesitábamos hablar.
Tiene sentido en realidad. La playa es nuestro lugar especial.
Nos dimos nuestro primer beso en la playa el verano pasado. Ahí fue donde él me pidió que
fuera su novia oficial, en la segunda semana de clases. Hicimos ángeles de nieve en esa misma
playa en enero, cuando tuvimos un día de nieve. Venimos aquí para compartir todos nuestros
secretos privados, como cuando me dijo dónde escondían las armas alrededor de la ciudad los
miembros de la pandilla, para que así la policía no los atrapara llevándolas. pablo siempre ha
conocido tipos que estaban fuertemente conectados con eso.
Se aleja unos pasos de mí, e inmediatamente se me pone la piel de gallina, como si mi cuerpo
supiera que algo está pasando, no sólo por el viento del lago. Se pasa los dedos a través de su
pelo negro azabache. Luego suspira. Dos veces.
―Pienso que deberíamos ver a otras personas ―murmura.
Pongo mi cabeza de lado. Obviamente no lo escuché bien.
Hay algunas frases que una chica espera oír después de haberle declarado su amor a su novio.
Puedo pensar en alguna ahora mismo, pero creo que “deberíamos ver a otras personas” no es
ninguna de ellas.
Estoy sorprendida. Y no puedo dejar de temblar mientras pienso en estar embarazada sin él a
mi lado, diciéndome que todo estará bien.
―¿P… po… por qué?
―Siempre dijiste que nunca saldrías con un pandillero, y yo voy a ser uno.
―Por supuesto que no voy a salir con un pandillero ―digo abruptamente―. Hace sólo dos días
me dijiste que nunca te unirías a la banda, pablo. Fue justo antes de que hiciéramos el amor.
¿Recuerdas?
Él hace una mueca.
―Yo dije un montón de cosas que probablemente no tenía que haber dicho. ¿Y podrías por
favor no llamarlo “hacer el amor”? Cada vez que lo dices así me haces sentir como una mierda.
―¿Y cómo quieres que lo llame?
―Sexo.
―¿Sólo sexo, eh?
Él rueda sus ojos, y juro que mi estómago se sacude en respuesta.
―¿Ves? Ahora me estás haciendo sentir como una mierda a propósito.
―No lo estoy haciendo a propósito.
Él abre la boca para decir algo, parece que se lo piensa mejor porque la cierra.
Escaneo su rostro, esperando que diga “¡Sólo estaba bromeando! Por supuesto que te elijo a ti
antes que a los Latino Blood1”, pero él no lo hace. Mi corazón se siente como si alguien lo
estuviera picando en pedacitos, parte por parte.
―Es sólo que somos… tan diferentes.
―No, no lo somos. Somos perfectos juntos. Vamos a la misma escuela, pasamos el mejor
tiempo juntos… ambos somos mexicanos.
Él se ríe.
―Tú no hablas una sola palabra de español, lali. Mis padres y amigos hablan de ti mientras
estás en la habitación y ni te das cuenta. Realmente, tú no eres mexicana.
¿Estaba bromeando?
Mis padres nacieron en México, al igual que el resto de mis antepasados. Nadie los confundiría
con otra cosa más que con latinos. El español es su lengua materna. Mis padres vinieron a los
Estados Unidos después de casarse. Después de eso, mi papá fue a la escuela de medicina e
hizo su residencia en el Chicago Memorial2.
―Ser parte de una banda no te hace más mexicano, pablo. No hagas a la banda más
importante que nuestra relación.
Él patea la arena con su pie.
―No hablas pinche español.
―No sé qué acabas de decir. ¿Podrías traducirlo por favor?
Él levanta sus manos en señal de frustración.
―Ese es mi punto. Para ser honesto, he estado saliendo con los Blood3 desde hace un tiempo.
¿Cómo puede decir eso? Pongo mi mano sobre mi estómago en un débil intento por proteger a
cualquier bebé que pueda estar creciendo en mi interior. No puedo evitar que las lágrimas
broten de mis ojos. Sé que luzco desesperada y patética mientras un río de lágrimas corre por
mis mejillas. Todo lo que pensé que tenía con Marco acaba de desaparecer ante mí. Me siento
más sola que nunca en mi vida.
―No puedo creer esto ―digo casi en un suspiro.
Debería decirle mi secreto. Tal vez le haga cambiar de parecer saber que puede que tengamos
un bebé. Pero si no estoy embarazada, ¿estoy sólo prolongando lo inevitable?
―Yo simplemente no quiero que me fastidies por ser un Blood ―él suelta―. Todos mis amigos
se unieron.
Miro hacia abajo a mis uñas. Las pinté la noche anterior y dibujé un corazón rojo en el medio de
cada una. En mis pulgares, dentro de los corazoncitos, puse las iniciales PM: Pablo Martinez.
Pensé que estaría halagado. Obviamente, estaba delirando. Rápidamente escondo mis
pulgares en mis puños.
―Lo siento ―dice, luego frota mi hombro como un padre consolando a su hijo―. No llores.
Nosotros podemos seguir siendo, ya sabes, amigos… amigos con beneficios incluso.
―Yo no quiero que seamos amigos con beneficios, pablo. Yo quiero ser tu novia. ―Todo el
contenido de mi almuerzo amenaza con salir fuera.
¿Qué es lo que la banda le está dando que yo no pueda darle?
Él se queda en silencio y patea la arena de nuevo.
Mis manos caen sin fuerza a mis costados mientras me doy cuenta de que no puedo arreglar
esto. Él me mira de forma diferente, como si yo fuera sólo una más de las chicas del colegio, y
no la chica de sus sueños o la futura madre de sus hijos.
Él saca su celular del bolsillo y le echa un vistazo a la hora.
―Umm… sobre lo de esta noche…
―¿La fiesta de fin de año en Maltti’s? ―Es la “oficial y no oficial” fiesta de pizza para los
estudiantes de Fairfield High. Ellos ponen una gran tienda fuera de su restaurante y tienen DJ y eso de toda-la-pizza-que-puedas-comer desde las 18 hasta las 23 horas. Después de eso la
mayoría de los estudiantes pasan el tiempo en el campo de fútbol americano de Fairfield hasta
que la policía viene a disolverlos.
―Sí ―dice él―. Así que si sabes de alguien que quiera volarse, házmelo saber.
―¿Estás vendiendo drogas? ―le pregunto.
Él se encoge de hombros. ―Es dinero.
―Es dinero sucio, Pablo. E ilegal. No lo hagas. Podrías ser arrestado y enviado a prisión.
―No necesito una puta charla de tu parte.
Él revisa su celular de nuevo. ¿Está esperando que alguien le llame o le envíe un mensaje?
Siento como si ya hubiera perdido todo lo que tuvimos una vez.
Las lágrimas corriendo silenciosamente por mis mejillas son la prueba de que definitivamente
no estoy bien, pero a él parece no importarle. Las limpio de mis mejillas y me maldigo a mí
misma por ser tan débil.
Puedo manejar esto. Soy una chica independiente que no necesita de un chico para saber qué
hacer. Obviamente este es mi problema, sólo mi problema.
Si estoy embarazada, él lo descubrirá cuando vea mi panza hinchada como una pelota. Él sabrá
que es suyo. Si elige aceptarnos y limpiar su vida, hablaremos.
Miro hacia Marco y le doy una pequeña sonrisa.
―No quiero controlarte. Nunca quise ser la chica que te retuvo.
―Pero lo hiciste… lo fuiste. Ya no puedo más.
Supongo que en realidad no soy independiente. Nuestra relación me definía, y me gustaba de
esa manera. No puedo creer que él me quiera fuera de su vida. No tiene ningún sentido.
Recibe un mensaje, pero no puedo ver de quién es. Él escribe de vuelta.
―¿Puedes llegar a casa por tu cuenta? ―me pregunta. Sus dedos se mueven rápidos y furiosos
mientras continúa escribiendo.
―Supongo.
―Genial ―él se inclina y me besa en la mejilla―. Mis amigos pensaron que te pondrías toda
loca. Pensaron que me ibas a golpear o algo así.
Ahora que lo pienso… pero no, no podría golpearlo.
Antes de que pueda abrir la boca para suplicarle que vuelva y perder toda la dignidad que me
queda, se da vuelta y se va. Luego, él simplemente se ha ido. Fuera de mi vista, pero
definitivamente no fuera de mi mente.
Eligió a la banda antes que a mí.
Jadeo. Miro al lago y tengo la tentación de saltar dentro, para nadar y pretender que esto no
está sucediendo. La desesperación se apodera de mí como las olas que lavan las huellas en la
arena de la costa, y empiezo a temblar incontrolablemente. Mis rodillas se derrumban en la
arena y puedo sentir mis lágrimas calientes caer de nuevo. Esta vez no las aparto. Rompo a
llorar recordando todos y cada uno de los momentos que Marco y yo pasamos juntos, y

rezando porque mi periodo sólo esté retrasado y yo no esté verdaderamente embarazada
Quedarme embarazada a los quince años nunca fue mi plan .
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hola chicas aquie les dejo el capitulo 
XXX&OOO
CRYSTAL =D

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