ESCRIBO NOVELAS , CORTOS Y ADAPTACIONES DE LA MEJOR PAREJA QUE ME GUSTO DE CASI ANGELES "LALITER" PORQUE SERE TEENATICA HASTA LA MUERTE...
musica con sentimiento
martes, 19 de agosto de 2014
REC...CAP.11
capitulo 11:
PETER
Ojos exóticos. Cabello castaño ondulado. Una actitud de un kilómetro de largo. Mayor, pero
todavía tiene esa única aura de “ángel con filo” a su alrededor.
Conocería a esa chica en cualquier lugar. Podría elegir entre una multitud de miles de chicas.
Ella negó su sangre mexicana, bailaba como un robot, y me despreció, todo en la misma
noche.
―Esa es lali esposito, ¿Verdad? ―le pregunto a pablo, un amigo mío de la escuela. Es un poco
extraño, es como si nunca me hubiera ido. Nunca me di cuenta de lo profundo que mis raíces
están en esta ciudad, a pesar de que me he ido de Fairfield hace casi seis años. Llegué
temprano a la escuela esta mañana y recogí mi horario de la oficina. Tan pronto como me dirijo
a mi casillero, soy reconocido por un grupo de viejos amigos con los que solía pasar el tiempo.
pablo mira a la chica, luego asiente con la cabeza.
―¿Cómo conoces a la?
―Tuve un encuentro con ella hace un par de años en la boda de mi hermano. ―No hay
necesidad de entrar en detalles sobre cómo escondió mi ropa y me dejó a mi suerte con una
muchacha demasiado agresiva con la que había estado divirtiéndome piel con piel.
―¿Cuál es su historia? ―le pregunto.
―Su historia es que es extremadamente rica y tiene un cuerpo hecho para jodérsela ―dice
pablo―. Ella es una p#%?. Mantén el culo muy lejos de esa pocha si quieres mantener la
cordura.
Miro en su dirección y nuestros ojos se encuentran. ¿Ella me recuerda?
Mientras pablo conversa con un par de chicos, yo mantengo mis ojos en lali. Rápidamente
desvía la mirada, dice algo en privado a la chica alta y rubia de pie junto a ella, entonces sacude
el pelo hacia atrás y se aleja por el pasillo sin mirar atrás.
Vuelo en mis dos primeras clases, es genial ver a viejos amigos que pensé que nunca volvería a
ver. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que pablo está colgado con los grandes
fuera de la escuela. Nadie tiene que hablar de su afiliación a una pandilla, es evidente. La
mayoría de las familias que vivían en mí vecindad estaban conectadas. Algunos todavía lo
están.
El lado sur de Fairfield puede que ya no esté lleno de miembros activos de pandillas, pero
seguimos siendo los niños pobres en la escuela. Las escuelas primarias y secundarias no
estaban integradas, pero la escuela secundaria se fusionó todas las escuelas de ambos lados de
Fairfield en un crisol multicultural.
La primera vez que me doy cuenta de cuán diferentes son las cosas aquí en Boulder es cuando
tenemos que cambiar la clase de gimnasia.
―Estás sentado en mi lugar, Mex ―un tipo fornido negro me dice cuando me siento en un
banco en el vestuario después de haberme sido entregado el uniforme del gimnasio―.
Muévete. ―No puedo evitar la risa que se escapa de mi boca.
―¿Mex? ¿Acabas de llamarme Mex?
―Ya me has oído. Ahora ve a sentar tu inmigrante culo sucio en otro lugar.
A diferencia de mis hermanos, no me gusta pelear y no quiero comenzar ahora.
Casualmente me quito los zapatos y recuerdo que por este chico no vale la pena ser expulsado
de la escuela. Sin embargo, no voy a dejar que me intimiden.
―Siento darte la noticia, gringo ―le digo―. Pero no me voy a mover. Es el primer día de clases.
No tienes un “puesto” todavía.
Otros chicos comienzan a amontonarse en el vestuario. El gringo golpea su mano dura en el
armario de la derecha encima de mi cabeza, haciendo que todo el mundo nos mire.
―Te lo advierto ―gruñe entre dientes, entonces golpea mis zapatos por la habitación.
Volteo mis ojos. Él quiere que yo tire el primer golpe, y así ser el que se mete en problemas. Él
no tiene idea de que tengo la paciencia de un santo. Al menos eso es lo que dice noah, a pesar
de que no es mucho decir, teniendo en cuenta que su mecha es casi tan corta como una
pestaña.
Pedro, un chico que vivía al otro lado de mi calle antes de mudarnos, se mueve a la parte
trasera de los vestuarios.
―Ah, déjalo y muévete ―me dice.
En otras palabras, evita el conflicto.
―Escucha a tu amigo ―dice el gringo, entonces coge mi camiseta e intenta alejarme de su
hermoso lugar.
No está ocurriendo.
Me empujó hacia atrás. No lo esperaba, porque su cuerpo choca contra las taquillas duro.
Pierde el equilibrio y cae de culo con un ruido sordo.
―Voy a patear tu jodido trasero ―grita. Está a punto de cargar con todo su peso contra mí
cuando uno de sus amigos se interpone entre nosotros.
―Dougan, cálmate. En serio, hombre, no vale la pena ser expulsado del equipo.
Dougan me mira hacia abajo antes de dar la espalda y caminar a otra fila de armarios con sus
amigos detrás de él. Me siento y respiro hondo. No estoy en Boulder más, eso es
absolutamente seguro.
Todos los que tienen almuerzo de cuarto período renegaron de la cafetería y en su lugar optan
por comer fuera. El patio está lleno de estudiantes. Los del sur se sientan bajo los árboles,
mientras que los del norte acuden a las mesas de picnic, como si estuvieran hechas
personalmente para ellos. Me doy cuenta de que lali está sentada con un grupo de
deportistas, todos compitiendo por su atención. Ella les sonríe y se ríe de sus chistes, pero me
doy cuenta de que está siendo falsa. Ninguno de ellos mantiene su atención por mucho
tiempo.
Me siento al lado de mis viejos amigos debajo de un gran arce.
―Entonces, ¿qué has estado haciendo, lanzani? ―Pedro pregunta mientras mete la mano en
una bolsa de papel y saca su almuerzo―. Además de dejar a Dougan meando en el vestidor.
Me encojo de hombros.
―He vivido en México por un tiempo. Luego me trasladé a Colorado.
―¿Qué te hizo volver a esta mierda? ―pregunta Pablo Martinez. Se sienta frente a mí y
alcanzo a echar una ojeada a una navaja asomando de su calcetín.
―La familia me trajo de vuelta ―les digo.
―Hablando de la familia ―dice pablo―. Tu hermano martin solía ser uno de los Blood, ¿no?
Asiento con la cabeza.
Yo sería un idiota si no hubiera pensado que ese tema llegaría tarde o temprano. Mi hermano
era un miembro activo de los Latino Blood, hasta que Héctor lo traicionó.
―Cruz fue arrestado hace un tiempo. La mayoría de los OG 9fue enviado a la DOC10 ―explica
martinez.
―Si, lo he oído.
Cruz solía ser el segundo al mando. Una vez que Cruz cayó, el resto de la OG se hundió con él.
Mi primo Enrique se hundía, pero martin ayudó a conseguir un buen abogado que hizo anular
los cargos en su contra.
―¿Crees que martin tuvo algo que ver con la redada?
¿martin, responsable de que pillaran a los Latino Blood? No lo creo.
―Mi hermano no es un agente antidroga ―le digo. El orgullo lanzani es muy fuerte, y haré
cualquier cosa para proteger a mis hermanos y a mi apellido del Departamento Correccional.
―¿Comprendes?
pablo asiente con la cabeza.
―No tengo ningún problema con él. Todo está bien, hombre.
Paula Reca, la chica de la que todos los chicos estaban enamorados en segundo grado, se
sienta con nosotros. Un grupo de chicas siguen su ejemplo. paula siempre fue la líder de las
chicas… lo que hiciera, las otras chicas la seguían. Tiene un cutis perfecto, piernas largas, labios
gruesos, y un brillo en sus ojos que revela un espíritu crudo y despiadado.
―Bien, bien. Supongo que los rumores son ciertos ―me dice―. peter lanzani definitivamente
ha crecido.
pablo se ríe.
―Creo que tienes un club de fans, peter.
―Debes venir con todos nosotros el sábado por la noche ―dice paula.
―Tengo que trabajar ―le digo.
―Eso es una mierda. ¿Qué tal si…?
Una voz a todo volumen que suena por los altavoces dispersos en todo el patio la cortan.
―peter lanzani, por favor preséntese a la oficina del director Aguirre de inmediato. peter lanzani, preséntese a la oficina del director Aguirre de inmediato ―la voz se repite de nuevo
por si acaso, como si por alguna razón milagrosa no hubiera escuchado la primera vez.
pablo deja escapar un silbido.
―¿En problemas con Aguirre en el primer día de clases, lanzani? ―pregunta, divertido―.
Probablemente lo han alertado de que éramos amigos en la escuela primaria. Compartiendo
problemas, ¿no?
―Claro que sí. ―pablo y yo habíamos estado en la misma aula y se sentaba a mi lado para
prácticamente todas las clases. Siempre he sacado buenas notas, pero pablo podría
convencerme para ser su socio en el crimen.
―¿Recibiste llamadas también? ―le pregunto.
―La primera cosa esta mañana. Aguirre es un culo duro y tratará de asustarte para que juegues
con sus reglas. Va a tratar de hacerte hablar, pero mantén la boca cerrada. Eso lo enfadará
totalmente. Es hilarante ver su cara ponerse toda roja.
―Apuesto a que tiene que ver con esa pelea con Dougan en el vestuario. ―Se mete Pedro en la
conversación.
―Buena suerte ―dice paula.
―Gracias ―le digo, con la esperanza de que no la necesite.
Me encuentro frente a la oficina unos minutos después. Una anciana detrás del mostrador se
ve agotada mientras los estudiantes se colocan alrededor con impaciencia para solicitar
cambios de horario de clases o inscribirse en citas con el consejero.
Me imagino que voy a esperar en línea en vez de anunciar mi llegada. No tengo ganas de
enfrentarme a Aguirre. Marco no es el único que lo declaró un culo duro. Mis hermanos me
advirtieron de que el viejo director no tomaba ningún preso.
La puerta de la oficina de Aguirre se abre y un hombre alto que lleva traje y corbata aparece.
―lanzani ―grita por encima del ruido. Observa la sala hasta que sus ojos se estancan en los
míos. No se ve encantado de verme―. A mi oficina ―ordena.
Me abro camino, zigzagueando entre la multitud.
Aguirre está sosteniendo una carpeta de manila con mi nombre escrito en él mientras se sienta
en el borde de su escritorio.
―Ven, peter. Siéntate.
Me siento en una de las sillas de sus invitados y miro alrededor del cuarto. Recuerdos de
Fairfield High School están dispersos en las paredes, así como imágenes de Aguirre con
antiguos alumnos. Un jugador de tenis, un mariscal de la NFL, y un presentador de noticias son
algunas de las fotos de alumnos publicadas. Impresionante.
No sé si en diez años voy a estar en una imagen con Aguirre exhibiéndome de forma
permanente en su oficina.
Pero no en este momento. Ahora Aguirre me está mirando con una mezcla de disgusto y
enfado.
―La última vez que un lanzani llamó a mi oficina, era tu hermano martin. Él era un imán para los
problemas. ―Golpea mi archivo sobre la mesa―. Supuse que serías diferente, peter. Fuiste un
estudiante recto en Flatiron High. Esa escuela está catalogada como la segunda mejor escuela
secundaria en Colorado para los académicos. Estabas en la sociedad de honor, activo en el
consejo estudiantil, jugabas al fútbol, y eras co-capitán del equipo de natación.
Asiento con la cabeza.
―Sí, señor.
Se inclina hacia adelante.
―Entonces, ¿por qué demonios te metes en peleas en el vestuario?
Me encojo de hombros.
―No sé.
Aguirre deja escapar un profundo suspiro.
―Si me dieran un dólar cada vez que oigo decir a un estudiante “no sé” sería millonario. No,
multimillonario. Tengo una política de tolerancia cero. Cualquiera que sea el altercado ocurrido
entre tú y Justin Dougan en el vestuario se ha convertido en mi problema. ¿Quieres saber lo
que hago con mis problemas?
Yo no contesto.
Se inclina hacia adelante de nuevo y habla en voz baja, lenta, destinada a capturar mi atención.
―Mis problemas consiguen una detención. Después de eso viene la suspensión. Tres
suspensiones y estás expulsado.
Cuando toma una hoja de color azul de su escritorio y me la da, trago duro. Mi primera
detención. No voy, no importa cómo, a conseguir dos suspensiones. Incluso si eso significa ser
llamado Mex durante los próximos nueve meses.
―¿Esto va a mi archivo permanente? ―pregunto, mirando hacia abajo a la ofensiva hoja azul.
―Me temo que sí.
Mierda. Brevemente tengo una visión de irrumpir en la oficina de la escuela en medio de la
noche y hacer desaparecer la detención. En las películas la gente entra en las oficinas y roba
archivos todo el tiempo. Definitivamente sería un subidón de adrenalina, sobre todo si yo fuera
capaz de lograrlo.
―Ahora, salgamos de aquí ―dice Aguirre―. No quiero ver tu cara en mi despacho a menos que
sea para decirme que estás en el cuadro de honor. Mantén tu cabeza en los libros, y nos
llevaremos muy bien.
―¿Es todo? ―le pregunto.
―No. ―Él sonríe y abre los brazos a lo ancho―. Bienvenido a Fairfield High.
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hola chic@s un adelanto del proximo capitulo
CRYSTAL=D
Hey, lali―susurra peter.
Levanto la vista y me doy cuenta de que el Sr. Harris ha salido de la habitación.
―¿Qué?
peter se desliza desde el banquito de cafetería y atraviesa hasta mí. ―Nosotros no pudimos
tener la oportunidad de hablar en clase de Peterson.
¿Me recuerdas? ―Pregunta.
Sacudo la cabeza. ―No ―me acuesto.
Se lleva la mano al pecho. ―Peter lanzani. Te conocí en la boda de mi hermano.
Como si alguna vez me fuera a olvidar. Ojala no me acordara de peter lanzani y de su molesta y
arrogante sonrisa. O el hecho de que se fue a nadar con una chica que conoció después de
coquetear conmigo.
Él me mira con la cabeza inclinada hacia un lado, evaluando mi respuesta.
Yo intento mirar hacia otro lado. Vuelvo a mirarlo. Tiene una ceja arqueada interrogante. No
sirve de nada, porque él sabrá la verdad, tarde o temprano. No puedo seguir con la farsa más.
Me encojo de hombros. ―De acuerdo, me acuerdo de ti. ¿Feliz ahora?............
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