musica con sentimiento

jueves, 21 de agosto de 2014

REC...cap.13





CAPITULO 13:

PETER

Lo mejor de sobrevivir a la primera semana de clases es que aprecias los fines de semana y eres
capaz de dormir hasta tarde, es decir, a menos que tu sobrino trote en la habitación mientras
tú estás durmiendo y confunda tu cabeza con un tambor.
―¡Eh, muchacho! ―le digo, lo levanto y lo siento en mi pecho―.Si tu pañal gotea, estás fuera
de aquí.
Me esboza una sonrisa de cuatro dientes.
Ahora que Paco tiene casi dos años, es hora de que aprenda a pronunciar mi nombre.
―Di peter ―le digo.
― peese ―dice.
― No bien del todo, pero trabajaremos en eso.
―peese ―dice una vez más, emocionado ahora. Rebota arriba y abajo de mí, pensando que
soy su caballo―. ¡peese, peese, peese!
Brittany asoma la cabeza en la puerta abierta.
―Paco, ¿Estás molestando al tío peter? ―pregunta.
―No ―le digo―. Él es genial.
Después de entretenerlo un poco, llevo a mi sobrino a la sala de estar, donde martin y Brittany
están hablando con mi'amá.
―Oye, hermano ―dice martin, a continuación señala mis bóxer que tienen la palabra Colorado
escrita sobre ellos en colores al azar. Mis amigos me los dieron antes de mudarme―. Bonito
pijama.
―Gracias. ―Pongo a mi sobrino en mi hombro, lo que le hace verdaderamente feliz―. Me
tocó a Peterson para química. ¿Lo sientes por mí?
Brittany y mi hermano se sonríen el uno al otro.
―Por supuesto. Es brutal ―dice martin―. Brit, ¿Ella no nos daba detenciones como cualquier
otro día?
―He tratado de bloquear esos días en mi mente ―Brittany se encoge de hombros―. Yo te
odiaba realmente en ese entonces, martin.
Él desliza la palma de su mano lentamente a través de su brazo.
―Vamos, chica. Me querías, pero tenías miedo de admitirlo.
Brittany se muerde el labio inferior mientras mira a los ojos de mi hermano. Él coge su mejilla
en su mano y la acerca, luego la besa.
Deslizo a mi sobrino de mis hombros y le protejo los ojos.
―En serio, chicos, ¿aún no habéis superado la fase de luna de miel? Ya vais por el segundo
hijo.
―No quiero pasar de esta etapa ―dice mi hermano.
―Yo tampoco ―susurra Brittany.
Mi'amá mueve su dedo en mi dirección.
―No te hagas ilusiones, peter. Mantén la cabeza bien puesta y no pierdas de vista tu objetivo.
―Alarga los brazos para que yo le pase a Paco, entonces se lo lleva a la cocina.
―Yo casi no reconocí el lugar ―dice martin, mirando los muebles y suelos de madera.
―Este lugar está increíble ―Brittany está de acuerdo―. El barrio ha cambiado por completo,
también.
―Dímelo a mí ―le digo―. Hasta tenemos viviendo al lado a un policía.
martin niega con la cabeza con confusión.
―¿Un policía?
―Sí. Resulta que también es nuestro casero. ―Dejo de lado la parte en que creo que el tipo
está flirteando con mamá.
martin se sienta, y ahora se muestran realmente interesados.
―¿El casero es un policía?
―No creo que se haya dado cuenta de que este lado de la ciudad es extremadamente pobre.
Tengo el presentimiento de que quiere que el lado sur de Fairfield sea el próximo Wrigleyville.
Wrigleyville es el barrio de lujo de los chicos Yuppy donde Wrigley Field, sede del equipo de
baseball de los Chicago Cubs, se encuentra. Wrigleyville no es para nada como Fairfield,
aunque el oficial Reyes quiera pensar que lo es.
―La Policía viviendo en el sur de Fairfield ―murmura martin, casi para sí mismo―. Me alegro de
que no estuviera aquí cuando yo estaba en la secundaria. Sin duda alguna no sigo las reglas
como tú lo haces, peter.
Lo que no sabe no le hará daño. Me pregunto cuáles son las normas que me veré tentado a
romper esta noche con pablo, paula y sus amigos después de salir del trabajo.
―¿Quieres ir al zoológico de Brookfield con nosotros después del desayuno? ―pregunta
Brittany―. A Paco le vuelve loco caminar por la casa del murciélago.
Yo me río.
―Aunque me encantaría pasear por el zoológico con vosotros, tengo deberes. Después trabajo
de tres a diez de esta noche.
Mi hermano levanta una ceja.
―Conseguiste el trabajo en Brickstone?
―Estás mirando al último camarero del club, martin
―¿Un ayudante de camarero? ―Mi cuñada niega con la cabeza―. Yo no creo que debas
hacerlo. Eres ridículamente inteligente y atlético, peter. Deberían ponerte como un salvavidas, o
en la recepción o algo así. No te detengas.
―Es dinero ―le digo, encogiéndome de hombros.
―Es degradante ―me devuelve ella.
Me encojo de hombros otra vez. Brittany creció rica y blanca y no tiene idea de lo que es ser
pobre. O mexicana. Sé que necesito el dinero, y el lugar paga decente. ¿Y qué si serviré agua y
manejaré los platos sucios de la gente? No es gran cosa. Los mexicanos son conocidos por
hacer trabajos que los blancos no quieren hacer. Estoy bien con eso. Y sé que haré un buen
trabajo para conseguir la promoción de servidor en un mes.
Alex y Brittany salen con Paco después del desayuno. Tengo algunos textos de Marco donde
me pide pasar el rato con él y con un montón de otros chicos antes de ir a trabajar, pero eso
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tendrá que esperar hasta más tarde. Tengo que mantener mis calificaciones. Si no lo hago,
puedo darle un beso de despedida al programa de aeronáutica.
Después de estudiar para la evaluación de matemáticas de la próxima semana y la prueba la
historia de EE.UU, camino al trabajo. Hace buen día todavía, pero sé que no durará mucho
tiempo. La primavera en Illinois es una tomadura de pelo antes del verano abrasador. Después
el otoño golpea con venganza. Pero lo que verdaderamente te pone de rodillas es el frío
abrasador del invierno, con vientos que te abofetean la cara y te hacen desear vivir donde ni
siquiera saben lo que es la nieve. La nieve de Chicago es totalmente diferente a la nieve de
Boulder.
Fran Remington se reúne conmigo en la recepción del frente y me pone a trabajar con un tipo
llamado Richard, un tipo de mediana edad con el cabello con plumas que parece no moverse
de su cuero cabelludo. O bien se echó laca hasta la muerte o tiene el pelo postizo.
En el cuarto de taquillas, me entregan mi uniforme, pantalones blancos y una camisa blanca
con la palabra Brickstone bordada y con una cresta en el pecho. Richard usa pantalón negro y
una camisa blanca completa con un saco negro y corbata. Se ve como que va a una boda. Yo,
en cambio, me asemejo a un tipo que vende crema de hielo en un carrito de venta.
Paso la noche siendo la sombra de Richard. Los clientes se amontonan en el comedor,
mientras avanza la noche. Ayudo a Richard a servir la comida, limpiar los platos, llenar los
vasos y floto casi toda la noche sin ningún problema.
Hasta que lali esposito entra con un grupo de amigos. Van de blanco a excepción de ella, lo que
no debe molestarme una mierda, pero lo hace. No es de extrañar que insulte a su lado
mexicano... ella no se asocia con alguien que es mexicano. No reconozco a ninguno de ellos,
pero uno de los chicos en el grupo lleva una camisa de golf de color negro con las palabras de la
Academia de Golf de Chicago bordadas en letras de oro.
Todo el mundo sabe que la Academia Chicago es una exclusiva escuela privada para que niños
con un montón de dinero vayan. Son conocidos por ser unos totales snobs que manejan altos
precios y coches que consumen mucha gasolina. Apuesto a que ninguno de estos pendejos
podría decir la diferencia entre un carburador y un alternador.
lali lleva un vestido rosa de corte bajo que muestra sus curvas. Maldita sea, ella parece
caliente. Yo no soy el único que se da cuenta, porque los tíos de la Academia de Chicago que
caminan detrás de ella no son sutiles acerca de la comprobación de su culo.
Richard me toca el hombro.
―Casi le tiras agua a la señora Steinberg ―dice en un tono no muy encantado.
―Lo siento ―murmuro. Mierda. Ver a lali aquí me distrae.
Veo que la dueña de casa lleva a lali y sus amigos a una mesa en un rincón apartado de la
ventana. Mi suerte está en la estación de Richard.
―Sírveles algo de agua ―dice Richard, señalando a la mesa de lali. Oigo su risa tranquila en
toda la sala por algo que una de las chicas le dice.
Me acerco a la mesa con una jarra de agua helada. Yo estoy a cargo del agua, todos los tipos de
agua. El ayudante de camarero se encarga de otra clase de bebidas.
―¿Os gustaría agua del grifo, gas, o agua embotellada? ―les pregunto.
lali me mira con los ojos muy abiertos.
―peter, ¿qué estás haciendo aquí?
―Yo trabajo aquí.
―¿Lo conoces? ―Uno de los chicos de la Academia de Chicago le pregunta a lali. El tipo me
mira, obviamente evaluándome y entonces le dice―: ¿Es tu primo?
¿Porque los dos somos mexicanos piensa que debemos estar emparentados? Idiota.
―No. Nosotros, umm... ―lali tropieza con las palabras.
―Vamos a la escuela juntos ―le digo, terminando su frase.
―Eso es lindo ―dice el tipo―. Mi padre fue a Fairfield antes de que se fusionaran Fairfield Sur
y del Norte. Dice que ahora es basura.
―Eres un elitista ―le dice lali, más divertida con su comentario que molesta―. Fairfield es
diversa, a diferencia de la escuela de blancos a la que vas.
―Eres como mucho más elitista que yo, mi amor ―dice el tipo.
gaston y su novia, rochi entran y se unen al grupo. gaston extiende la mano y me la aprieta.
―¿Qué pasa, hombre? No me dijiste que trabajabas aquí.
―Mi hermano conocía a algunos.
El tipo elitista me toca el codo.
―Nosotros queremos un poco de agua con gas―ordena, interrumpiéndome.
gaston frunce el ceño.
―Hunter. ¿No te enseñan en esa escuela de lujo tuya que no se debe cortar a alguien cuando
está hablando?
El snob rueda sus ojos.
―Acabo de jugar dieciocho hoyos, gasron. Tengo sed. Demándame por pedirle al chico algo de
beber.
―Está bien ―le digo al snob, pero estoy pensando, ¿Chico? Un tipo de mi edad, llamado
Hunter, me acaba de llamar chico. Increíble.
Cuando vuelvo de la cocina con el agua mineral y un plato pequeño de limones en la mano, le
coloco el agua al chico.
También le traigo agua a lali. Me gustaría no tener una bocanada de su perfume dulce
mientras me inclino a su lado.
Después de terminar las órdenes de sus bebidas, me ocupo con el resto de los clientes. No me
detengo alrededor de la mesa de lali, y sólo vuelvo a quitar platos o rellenar vasos. Hay algo
acerca de lali que me hace querer saber lo que pasaría si nos juntamos. Es su espíritu
combativo, y el hecho de que nada de lo que he hecho la ha aflojado. Ella es un reto que
definitivamente quiero asumir.
No me gusta el hecho de que hay una parte de mí que está avergonzado de ser un ayudante de
camarero en frente de gaston lali, y rochi.
Cuando la mesa de lali se levanta para irse, Hunter me entrega un billete de cincuenta
dólares.
―Aquí tienes ―dice, haciendo gala de entregármelos, como si yo fuera un caso de caridad―.
No te lo gastes en un solo lugar.
―Gracias, tío ―le digo, aunque me gustaría meter el dinero en su rostro. O por el culo; donde
parece que se guarda el resto de su dinero en efectivo.
―Hey, la―la llamo cuando ella está a punto de salir de la habitación.
Se detiene y me mira
Sé que el resto de los chicos están mirando, así que paso junto a ella y le susurro al oído,
―Deshazte de estos chicos para cuando salga del trabajo y pasa el rato conmigo, mi chava.
Ella se acerca y susurra en mi oído.
―Sigue soñando. ―Entonces sale de la habitación, mientras que los chicos la miran con
aspecto perplejo primero a ella y luego a mí.
―No debes coquetear con ella ―me dice gaston, antes de seguir al resto de sus amigos fuera de
la sala comedor.
―¿Por qué no?
―Debido a que lali tiene garras. Son grandes, y saldrán cuando menos te lo esperas.
―Ella no me asusta ―le digo.
Él me da una palmadita en el hombro.
―Debería.
Veinte minutos más tarde, me doy cuenta de que los padres de lali caminan hacia el
comedor y también se sientan en la sección de Richard.
―peter, me pareces familiar ―afirma el Dr. esposito mientras mira mi nombre de etiqueta.
―Mi hermano es martin lanzani. Me encontré con usted y su familia en su boda.
―Ah, sí. Es por eso que pareces familiar. Ha pasado un largo tiempo.
La señora esposito sonríe de una manera reservada, casi ensayada.
―martin nos dijo que se estaban moviendo de nuevo a Chicago. Si necesitas algo, asegúrate de
llamarnos.
Asiento con la cabeza, no estoy seguro si ella realmente quiere decirlo o si lo está diciendo para
ser cortés.
―Gracias.
Estar en la presencia del Dr. y la Sra. esposito me hace olvidar que se supone que debo estar
sirviendo otras mesas. Hasta que consigo un codazo de Richard, que me recuerda que tengo un
trabajo y lo hago bien o corro el riesgo de ser despedido.
Yo estoy de pie y vuelvo al trabajo.
―¿Quieren agua embotellada con gas, o del grifo?
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holiwiss aqui otro capitulo
COMENTEN!!!!!!!!!!!!
CRYSTAL=D

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