musica con sentimiento

jueves, 7 de agosto de 2014

REC...cap.3









CAPITULO 3:

PETER

Supongo que mi secreto ha salido a la luz. Si no fuera por esa maldita serpiente, no me hubiese
caído del acantilado y mi ´amá no estaría sentada en la habitación del hospital amenazándome
con los ojos entrecerrados diciéndome en silencio que estoy metido en problemas.
El caso es que no tenía veneno corriendo por mi cuerpo. Uno de los colmillos de la serpiente
pinchó un nervio de mi mano, siendo esa la razón por la que la tenía entumecida. Mientras el
padre de Brooke me llevaba al hospital, sabía que había sobrevivido a la mordedura y la caída,
pero todavía tengo que sobrevivir a mí ´amá.
Mientras me caía por el peñón, me rasgué bastante las piernas. Debería estar agradecido por
haber podido sujetarme a la parte de una roca que sobresalía con la mano buena, incluso
aunque me hubiese arrancado la piel de la palma hasta la muñeca y casi necesitara puntos de
sutura. Al final, el doctor decidió que los cortes no eran lo suficientemente profundos para eso
y le pidió a una enfermera que me vendara nada más.
Mi ‘amá cruzó los brazos sobre su pecho.
―Me has dado un susto de muerte, Peter. ¿Quién te dijo que escalaras montañas sin arnés de
seguridad?
―Nadie.
―Fue una estupidez ―me dijo, señalando lo obvio mientras observaba a la enfermera
vendarme la mano.
―Ya lo sé.
Miré hacia mi hermano Martin, apoyado en la ventana mirándome. Estaba negando con la
cabeza, probablemente preguntándose cómo era posible que tuviera dos hermanos menores
destinados a hacer estupideces. Nuestro padre murió antes de que yo naciera, por lo que Martin
se convirtió en el hombre de la casa desde que tenía seis años. Tengo que reconocer que tiene
mérito. Él siempre trató de alejarnos de problemas. Aunque Noah siempre fue una causa
perdida. Mi ‘amá decía que nació dando patadas y gritando y no paró hasta ser un adolescente.
Entonces usó toda esa energía acumulada para comenzar peleas con quien fuera tan estúpido
como para encabronarlo.
Martin tenía veinte años cuando mi ‘amá envió a Noah a vivir con él para que Martin lo llevara por
el buen camino.
Ahora Noah era militar y Martin estaba a punto de casarse con Brittany Ellis, la chica con la que
había estado desde secundaria.
Una enfermera asomó la cabeza en la habitación.
―Sra. Lanzani, tiene que firmar unos papeles.
En cuanto mi ‘amá salió de la habitación, Martin caminó hacia a mí.
―Eres un hijo de puta con suerte ―dijo―. Si alguna vez me entero de que escalas sin arnés de
nuevo, yo personalmente te voy a patear el culo. ¿Entendido?
―Martin, no fue culpa mía.
―Joder ―dijo cubriéndose los ojos con la mano como si tuviese un fuerte dolor de cabeza―.
Suenas igual que Noah.
―No soy Noah ―le contesté.
―Entonces no actúes como él. Me caso dentro de dos semanas. Dos semanas, Peter. Lo último
que necesito es a uno de mis hermanos cayéndose de un jodido acantilado y matándose.
―Técnicamente no era un acantilado ―le dije―. Y las probabilidades de una mordedura de
serpiente en el ascenso son casi…
―Dame un respiro ―dijo interrumpiéndome. No me importan las estadísticas, Peter. Quiero a
mi hermano en mi boda.
Cinco chicas, incluyendo a Brooke, Jamie, y tres de sus amigas, aparecieron en la puerta. Todas
traían globos que decían: ¡Qué te mejores pronto!
Me reí con apuro mientras mi hermano miraba con shock el desfile de chicas que ataban los
globos a los barrotes de mi cama.
―¿Cómo te sientes? ―preguntó Brooke.
―Como una mierda ―le dije levantando las dos manos vendadas, una por la mordedura de la
serpiente y la otra por haberse desgarrado en las rocas.
―Hemos venido para hacer que te sientas mejor ―dijo Jamie.
Sonreí e inmediatamente me sentí mejor. Ahora que sabía que no estaba a punto de morir,
todo estaba bien.
―¿En qué habéis pensado, chicas?
Me pareció oír resoplar a mi hermano mientras daba un paso atrás y las chicas rodeaban mi
cama.
―¿Quieres que te dé un masaje en la espalda? ―preguntó Angélica Muñoz con coquetería.
―He traído galletas de la panadería Pearl Street Mall ―dijo Brooke―. Puedo darte de comer ya
que no puedes usar las manos.
―Tiene que ser una broma ―dijo Martin detrás de ella.
Angélica se puso detrás de mí y comenzó a masajearme la espalda, mientras que Brooke
tomaba una de las galletas de chocolate y la llevaba a mi boca.
Mi futura cuñada entró en la habitación, con sus botas de tacón alto resonando en el suelo del
hospital y su pelo en una larga cola de caballo rubia cayendo por su espalda. Echó una mirada a
su alrededor y negó con la cabeza confundida.
―¿Qué pasa aquí? ―le preguntó a Martin.
―No preguntes ―dijo acercándose a ella.
―Martin me llamó asustado porque estabas herido ―me dijo.
Levanté mis dos manos vendadas.
―Lo estoy. Duele un montón, pero el médico dice que sobreviviré.
―Obviamente ―dijo―. Pero no creo que estés tan feliz cuando tu madre entre en la habitación
y pille a su hijo de dieciséis años, rodeado por su propio harén. Ya sabes cómo es de
sobreprotectora, Peter.
―Si es como mi madre, se pondrá histérica ―dijo Angélica, luego se volvió hacia las otras
chicas―. Tal vez deberíamos irnos.
Angélica es una chica con la que he “jugado” casualmente por ahí un par de veces en las fiestas.
Ella tiene padres mexicanos, así que lo entiende. Las otras chicas no tienen ni idea de lo
protectoras que pueden ser las madres mexicanas.
Le dije a las chicas que les mandaría un mensaje de texto cuando pudiera usar mis manos, y se
fueron justo antes de que mi ‘amá entrara de nuevo a la habitación.
―¿Quién ha traído los globos? ―preguntó―. ¿Han sido las chicas que vi en el pasillo?
―Sí ―le dije―. Son amigas de la escuela. ―No es necesario que entre en detalles sobre cómo
me he divertido con tres de las cinco en un momento u otro. Eso traería un sermón que
definitivamente prefiero evitar.
El doctor me da de alta media hora después; en cuanto le da instrucciones a mí ‘amá sobre
cómo tratar las heridas en casa.
―No eres invencible ―me dijo Martin después de que Brittany y mi ‘amá salieran de la
habitación―. Ninguno de nosotros lo es. Recuérdalo.
―Ya lo sé.
Señala mi pecho con el dedo y bloquea mi camino.
―Escúchame, Peter, porque sé muy bien lo que tenías en la cabeza cuando decidiste escalar sin
equipo de seguridad. Te gustó la sensación de adrenalina sabiendo que le estabas diciendo
“vete a la mierda” al peligro. Tengo un hermano en el ejército y un mejor amigo que lleva
cuatro años bajo tierra, y no voy a darme la vuelta y quedarme tan tranquilo mientras veo que a
mi hermanito se le pone dura por coquetear con el peligro.
―Te tomas la vida muy en serio ―le respondo, pasando por delante de él. Ya no soy tu
hermano pequeño, Martin, y no soy tan inocente como parezco. Tengo casi dieciséis. ¿Recuerdas
a esa chica, Brooke, la que me trajo galletas? Ella tampoco es tan inocente. ¿Quieres saber
cómo lo sé?
No puedo evitar sonreír mientras Martin se tapa las orejas con las manos para no escucharme.
―No quiero saberlo ―dijo―. Eres demasiado joven, hermano. Te juro que si embarazas a una
chica, tendrás más que dos manos vendadas que curar.
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holissss aqui les dejo el capitulo 
XXX&OOOO
CRYSTAL=D

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